sábado, 14 de marzo de 2026

Cóctel de gambas

Hace tiempo que no presentamos aquí una nueva remesa de gambazos, resbalones, deslices y tonterías de diversa índole, de esos que aparecen en los medios de comunicación prácticamente a diario. 

Para encontrarse con alguna de esas meteduras de pata (o de gamba) y esas muestras de tontuna lingüística que pueblan los programas de televisión, los artículos periodísticos, la publicidad, etc, no hace falta estar muy pendiente de los medios. Basta con asomarse a ellos de forma casual, de vez en cuando, incluso sin prestar mucha atención, para que nos salgan al paso esas perlas del habla que tanto deleite nos han proporcionado siempre.

Así que hoy hemos preparado un suculento cóctel con un par de ejemplos de esos desaciertos que denominamos parejas complejas; otro par de la categoría locuciones locas, y unos cuantos de los que llamamos tontinglish.

Espero que les apetezca.

Hay parejas de palabras tan parecidas entre sí y con significados tan cercanos que resulta fácil confundirlas, como electrizar y electrificar; alimenticio y alimentario; pastoral y pastoril...

Pero otras veces la confusión no tiene más explicación que la ignorancia. O a lo mejor es falta de concentración. Lo cierto es que cuando esas confusiones de difícil explicación vienen de un profesional de la comunicación, que tiene el lenguaje precisamente como herramienta de trabajo, el asunto resulta un poco enfadoso.

Como ocurre con este titular de un periódico digital, que se refería al recibimiento que los seguidores ofrecieron a un equipo deportivo: «Miles de personas se conjuraron para recibir a los jugadores».

Aquí, obviamente, debió decirse se congregaron (es decir, se reunieron, se juntaron,  se concentraron), porque conjurar es conspirar, intrigar, maquinar... Salvo que esas personas estuvieran tramando alguna fechoría contra los jugadores, claro.

Me imagino que un determinado político debió enfadarse bastante cuando un tertuliano dijo de él que es «un europeísta convicto».

O sea, culpable de algún delito. Porque eso es lo que significa convicto. De nuevo, es obvio que la palabra adecuada aquí es convencido. Esta confusión es casi un delito, ¿no les parece?

A veces los reporteros, tertulianos, presentadores y periodistas en general, así como los políticos, hacen unos potajes verbales un tanto extraños mezclando la mitad de una expresión con la mitad de otra, o confundiendo  una palabra con otra, dando lugar a construcciones absurdas e incoherentes.

Es lo que le ocurrió al reportero que, refiriéndose a determinada situación, dijo que el presidente del gobierno «se juega la madre del cordero». Cual si fuera un pastor que apuesta una oveja en una partida de póker.

Cabe recordar aquí la ocasión en que una reputada periodista dijo aquello de «le sentó a cuerno quemado». O como aquella otra que dijo, más recientemente, que una persona se había escondido un pendrive  «en senda sea la parte».

En cuanto a la tontuna que padecen algunos con el inglés, a mí me parece claro que en muchas ocasiones se prefiere el impacto chuli, el snobismo extranjerizante, el anglovacile, antes que la comprensión del mensaje. Si no, no se entiende que se haga publicidad de un producto utilizando palabras que muchos posibles clientes no van a entender. Sirva como ejemplo el caso de ese champú denominado «Growth Booster». Por suerte para nosotros, añaden la explicación «sérum anticaída», con lo que ya podemos hacernos una idea de si nos interesa el producto o no. 

Lo mismo ocurre con estos adornos para barandillas, que no sabe una cómo van a quedar si no echa mano al diccionario (o al traductor):

 

O en estos otros casos, que no sé a qué me tengo que unir, ni si me apetece lo que me ofrecen, porque no sé lo que es:

 





En fin, la vida no es sencilla, pero lo sería un poco más si algunos no se empeñaran en complicarla innecesariamente.


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