lunes, 12 de marzo de 2012

Dormir para ver. Segunda parte


Ya comenté en la entrada anterior el pasmo que me produce  la sensación de entrar en esa realidad paralela que son lo sueños lúcidos, y ser conscientes de que estamos soñando y de que estamos en un mundo que no es el real, que es otro.
Pero no es este mi único motivo de perplejidad. 

Hay personas que dicen que los sueños lúcidos han supuesto para ellos una revelación, un cambio en su forma de ver las cosas. Algunos cuentan que después de haber tenido un sueño lúcido han despertado sintiéndose diferentes y que su vida ha cambiado para mejor.
Desde luego, no es mi caso, pues si pienso en el sueño lúcido que tuve yo hace unos meses, no me queda más remedio que sentirme ridícula. Porque a ver qué revelación, qué lección vital y qué crecimiento personal puedo yo sacar de lo siguiente:
Me despierto en mi habitación una mañana. De hecho creo que estoy despierta en la vida real. La diferencia es que al sentarme en la cama me descubro obesa, oronda y barriguda. Me digo que eso no puede ser verdad y que a lo mejor es que estoy soñando. Me veo haciendo un esfuerzo por aclararme. Pero al mirar la habitación lo veo todo tan real y tan exactamente como es, que me convenzo de que estoy despierta. Aunque nuevamente, al mirarme a mí misma me digo que no, que esa generosidad adiposa no puede ser real, que tengo que estar soñando.
Al mismo tiempo estoy viendo que en la habitación hay varias personas. No hablan conmigo, pero sí entre ellos, y entran y salen por la terraza con total naturalidad. Yo no tengo miedo ni me extraña que estén allí. Mi preocupación es averiguar si estoy despierta o soñando, y me digo que debo buscar pistas, indicios que me lo aclaren. Entonces, de debajo de la cama sale un perro. Es un perro grande, bonito, bonachón, que no da miedo y que se pasea por la habitación tan tranquilo. Y entonces me digo que esa es la prueba de que estoy soñando, pues algo así -que salga un perro de debajo de mi cama- no puede pasar en la realidad. Me siento muy tranquila y relajada y ahí acaba el sueño.

En este sueño, por cierto, hay, aparte de la lucidez, otro fenómeno: el del falso despertar, aunque este asunto habrá que dejarlo para otra ocasión.
Y también hay un ejemplo de lo que los expertos llaman “reality checks”, es decir, “comprobaciones de realidad”, que es lo que hacemos cuando en un sueño lúcido buscamos pistas que nos indiquen que realmente estamos en un sueño. Y así,  cuando vemos algo que no es posible en la vida real, ya tenemos la clave que nos dice que estamos soñando.
O sea, que este sueño mío es técnicamente muy completo, aunque, como digo, no me ha reportado ningún beneficio emocional.
A no ser que las risas cuenten como beneficio, y para mí desde luego, cuentan.
Pero, aparte de ese enriquecimiento personal y esa ayuda que parecen proporcionar los sueños lúcidos a algunas personas, y que, como digo, a mí me asombran tanto, debo añadir que también me parece extraordinario el hecho de que haya técnicas que podemos practicar para producir sueños lúcidos a voluntad.
A mí, la verdad, no me parece que un sueño lúcido espontáneo y uno inducido sean exactamente lo mismo. No sé, me parece que el espontáneo es más auténtico. Es decir, si los sueños lúcidos tienen alguna finalidad, en términos psicológicos o biológicos –cosa que ignoro-, entonces los tendremos –si los tenemos- cuando nuestra psique o nuestro cerebro los considere necesarios, por así decirlo. En cambio, si los provocamos conscientemente, ¿cumplirán la misma finalidad, si es que la hubiere?
El caso es  que los que saben de esto dicen que estos sueños lúcidos inducidos son los más claros e impresionantes, y, como hemos dicho, proponen técnicas para entrenarnos en la capacidad de producirlos.
Algunas de esas técnicas son bastante fáciles de llevar a cabo. Otras, en cambio, me parecen una insensatez.
Por ejemplo, una de las fáciles consiste simplemente en leer información sobre los sueños lúcidos, como alguna página de internet que trate sobre el tema,  antes de irnos a dormir.
Otra consiste en rememorar, con el máximo detalle posible, nuestro primer sueño lúcido (evidentemente, si no has tenido ninguno todavía, esta no te vale). Después, cuando nos vamos quedando dormidos, tenemos que volver a recordar ese sueño, mientras nos proponemos conscientemente tener un sueño lúcido esa noche.
También se recomienda llevar un diario de sueños, es decir, tener un cuaderno donde ir anotando los sueños de todo tipo que tengamos. Esto lo hago yo desde hace años, como ya conté aquí, y si bien me ha servido para otras cosas, no me ha dado resultado como método para tener sueños lúcidos. Qué se le va a hacer. Como dice Rebeca Turner en su web,  ni los métodos son infalibles ni todos funcionan igual para todo el mundo.
Y luego tenemos la técnica que se denomina Wake Back to the Bed (algo así como “despertar y volver a la cama”), pero que yo llamo ‘la tortura medieval’.
Consiste la cosa en irse a la cama y poner el despertador para despertarnos al cabo de seis horas. Una vez despiertos, nada de quedarse acostaditos. Hay que levantarse y espabilarse por completo. Y ponerse a hacer algo que mantenga el cerebro alerta durante un rato, entre 20 minutos y una hora.
Al cabo de ese tiempo, hay que volver a acostarse y relajarse, y mientras nos vamos quedando dormidos, pensar en lo que queremos soñar.
Ah, y si es usted una de esas personas que duerme seis horas por término medio, entonces póngase el despertador antes, duerma solo cuatro o cinco horas.
No sé, no sé… Los que solemos dormir poco o mal podemos aprovechar la coyuntura para practicar esta técnica, pero una persona de buen dormir a la que le cueste lo suyo madrugar por obligación…   

Bueno, ironías aparte, qué interesante y qué desconocida todavía es esta capacidad nuestra para soñar, para decirnos cosas a nosotros mismos 'desde fuera', para crear imágenes, circunstancias y entornos que nos maravillan, nos emocionan, nos impresionan y nos intrigan tanto.
¿Qué posibilidades tendremos en nosotros mismos, y qué capacidades estaremos desaprovechando?
¿Cómo es posible que algo tan cotidiano y tan inherente al ser humano, sea todavía  tan ignoto, desconocido y secreto para nosotros mismos?
Una vez más podemos decir que conocemos mejor el espacio exterior, el cosmos, que nuestro propio universo interior.
Misterios de la vida.

Giorgio Chirico




9 comentarios:

JuanRa Diablo dijo...

Si es que esa gran nuez que tenemos en la cabeza debe ser un portento de máquina por explorar.

Mi hermana nos ha contado en ocasiones que tuvo un sueño muy lúcido en el que se le iban mostrando las claves para ser una persona totalmente feliz. Ella era plenamente consciente de lo maravillosas y prácticas y sencillas que eran esas directrices a seguir, pero al despertar fueron desapareciendo todas hasta olvidarlas por completo.

Por más que hizo por recordarlas ya no pudo. Aún recuerda la frustración que sintió.

Y yo me pregunto, ¿existieron realmente o solo vivió un estado de bienestar que le hizo creer que le habían dictado algo? Uff, qué complejo todo, pero qué apasionante.

Lo de las técnicas para conseguir sueños lúcidos no termino de creérmelo. Cada persona es un mundo y creo que esto de los sueños es como la suerte, que aparece cuando aparece.

¿Imaginas una nueva enfermedad que provocara sueños continuos con mucho realismo y que al despertar no supiéramos distinguir sueños de realidad? :O (Llama a SK!!)

Sara dijo...

De verdad que alucino con todo lo que contáis sobre los sueños lúcidos; yo recuerdo haber tenido, en muy raras ocasiones, la sensación de saber que soñaba, pero, como tengo memoria de pez,no me acuerdo del contenido de mis sueños. En suma, que debo de ser en extremo mostrenca, porque mis sueños tienen que ver siempre con lo que estoy viviendo; lo cual, como tú dices, Ángeles, no deja de ser un misterio...

Besos.

Ángeles dijo...

JuanRa, gracias; qué interesante es lo que cuentas del sueño de tu hermana. Y qué frustrante después. Pero estoy contigo: quizá no soñó realmente que le dictaban esas claves, sino que -por alguna razón- tuvo la sensación de soñarlo. Desde luego, es todo complicadísimo.
Ya veo que también tú recelas de las técnicas para crear sueños. A mí me parece demasiado fantasioso.

Ah, he llamado a SK y le he comentado tu idea, que le ha parecido muy buena, pero dice que como el tema de los sueños ya aparecía en La historia de Lisey, que es bastante reciente, pues de momento no... Pero se lo ha apuntado, eh? ;-)

Sara, querida, de mostrenca nada. La mostrenquez :-D no tiene nada que ver con la desmemoria para los sueños. Pero no te preocupes, que eso se entrena. Empieza por proponerte recordar lo que sueñes y por tener un cuaderno en la mesita de noche para apuntar lo que recuerdes, por poco que sea, en cuanto te despiertes. Ya me contarás.
Gracias, como siempre.

MJ dijo...

¡Qué bien que ya esté la segunda parte de tus "Sueños Lúcidos"!

Estoy de acuerdo contigo en la mayoría de las cosas. No me imagino que un sueño lúcido pueda cambiar la vida y transformar a las personas.

Desde luego, tu sueño ha sido muy completo pero también muy complejo. Eso de comprobar si se está soñando me suena, me suena...

Por supuesto, las técnicas que explican no me parecen recomendables. Estoy contigo, puede ser una tortura.

Y por último, JuanRa... ¡qué buen argumento para un libro! Eso, eso, que tome nota SK.

Ángeles dijo...

MJ, como siempre, te agradezco mucho tu entusiasmo y tu interés.
Y ya veo que tú también has hecho esas "pruebas de realidad" que tan fascinantes me parecen.

loquemeahorro dijo...

Tu entrada me ha dejado dándole vueltas a un asunto al que nunca había dado demasiada importancia, y eso que he tenido varios, pero es que mis sueños, en general, son realmente simples, y muy fáciles de interpretar:

- Llego tarde al trabajo.

- Voy a una tienda y encuentro todo rebajadísimo.

Creo que tengo la psique de un macetero de macramé, hija.

Manuela dijo...

Pues mis sueños lúcidos tampoco tienen nada de revelador, al menos por ahora.
Sí que creo que estaremos desaprovechando parcelas de nuestro cerebro, por pura ignorancia.
En cuanto a las técnicas de despertarse para hacer no sé qué cosa y luego volver a dormir, a mí ni se me ocurre, pues las personas que tenemos problemas para conciliar el sueño no podemos permitirnos esos experimentos.
Así que seguiré sin explorar mis capacidades cerebriles. Oh, qué lástima.

Oye, me apunto a una tercera lectura de una tercera parte de la parte contratante de la primera parte...

Un abrazo.

Ángeles dijo...

Pues sí, Manuela, mejor nos quedamos como estamos, y aprovechamos lo que dormimos. Y si en alguno de esos ratos soñamos con lucidez, pues mejor que mejor. Si es que lo de forzar las cosas no es conveniente, en ningún sentido.
Respecto a la tercera parte de la parte contratante de la primera y la segunda parte ;-) de momento no hay nada previsto, pero nunca se sabe...
Gracias por el interés.
Saludtos.

Ángeles dijo...

Loque, excuse me pero tu comentario había ido a la bandeja de spam, ¡como si el señor blogger no te conociera ya!
En cuanto a esos sueños, ¿no será que sueñas despierta?
Seguro que tienes sueños de mucha más enjundia, solo que no los recuerdas. Quién sabe lo que nos estamos perdiendo.
PD: Lo del macetero de macramé es la monda :-D