Como
quizá recuerden algunos de ustedes, los Premios Gamba son un modesto reconocimiento que en este blog rendimos a
las meteduras de pata lingüísticas que con
frecuencia se producen en los medios de comunicación (televisión, prensa, webs de empresas, etc.) y a veces también en los
libros.
En
el primero de ellos, una alegre reportera informaba en una ocasión sobre una
huelga del servicio de recogida de basura. Para destacar el importante trabajo
de los servicios mínimos, dijo que se había hecho “un esfuerzo infrahumano”.
Obviamente
el esfuerzo debió de ser “sobrehumano”, si no qué mérito tendría. Pero
confundir infra- con sobre- es como confundir arriba con abajo, o
sea, que no tiene ninguna importancia.
Otro
día, un colaborador de un programa en el que se comentaban casos truculentos de
la actualidad, se refirió a unos vehículos relacionados con un caso criminal.
Al respecto comentaba el buen señor que “los coches se han revisado hasta la extremaución”.
¿Qué
terrible confusión se produjo aquí? Ya se habrán percatado ustedes: debió decir
extenuación (agotamiento), pero se le mezcló con extremaunción
(unción que realiza el sacerdote católico a quien se halla en trance mortal) y
salió un híbrido de lo más peculiar.
Estamos
aquí ante un caso grave de contaminación fonética o malapropismo, es decir, lo
que en este blog llamamos parejas complejas.
Otro
escabroso caso de resbalón léxico con síntomas de pareja compleja es el que se
produjo cuando un vivaracho reportero televisivo explicaba los detalles de un
asesinato y dijo: “En cuanto a la perpetuación
del crimen…”
Obsérvese
la falta de pericia del susodicho reportero, que utilizó perpetuación (hacer algo perpetuo o
perdurable) en lugar de perpetración (cometer un delito grave).
A no
ser que el asesino siguiera matando a la víctima indefinidamente, claro.
Hace algún tiempo recogimos aquí el terrorífico caso de una
presentadora que tradujo con gran desenvoltura y desacierto un titular de un
periódico extranjero. El titular decía:
"Spain piles on austerity measures", lo cual significa que España acumula medidas de
austeridad. Pero ella lo tradujo como “España se pone las pilas con las medidas
de austeridad”.
Después
de semejante ridiculez alguien debería haberle dicho que no se precipitara con
las traducciones, que fuese consciente de que no todo es lo que parece, que no
confiara tan alegremente en sus conocimientos de inglés… en fin, que la
hubiesen llamado a la prudencia.

Pero se ve que no hubo nada de esto, ni propósito de enmienda ni dolor de los pecados, porque hace poco la misma persona tradujo otro titular con la misma falta de precaución y de conocimientos.
En esta ocasión el titular decía: "Venezuela elite probed over
drug trafficking", es decir, que altos cargos de Venezuela estaban siendo investigados
con relación al tráfico de drogas. Pero ella lo tradujo como “Demostrado que
la élite de Venezuela trafica con drogas”.
Confundió
probe (investigar) con prove (demostrar), y la confusión convirtió
en acusación firme lo que de momento no era más que sospecha.
Fíjense
ustedes en lo grave que puede llegar a ser una traducción apresurada o
realizada por quien cree tener unos conocimientos que no tiene. E imagínense una
metedura de pata de ese estilo en un documento oficial o en un tribunal...
Además
de las meteduras de gamba y patinazos que hemos consignado hoy, ha habido en
los últimos meses otros resbalones que también merecen un reconocimiento y un
lugar en nuestros corazones. Por ejemplo, el aclamado caso del político que
presentó un decálogo de cinco propuestas; el de los políticos que se
pasaban unos a otros la pelota caliente; el del futbolista que dejó en
la estocada a su equipo, o la del sospechoso de asesinato que guardaba un
asa en la manga. O sea, algo a lo que agarrarse.
Y
para terminar, observen ustedes qué terrible, pero terrible de verdad,
es el patinazo que recoge la foto que me manda un amigo:



















