martes, 18 de agosto de 2009

Premios Gamba 2009. Esto es un no parar

Como era de esperar, el diablillo de las frases tontas no descansa en verano, y es fácil encontrar en los medios una buena colección de expresiones desafortunadas, desatinos léxicos y desaciertos de redacción. En fin, lo que se viene conociendo como metidas de gamba de diversa profundidad.


En la época estival el oyente o el lector de periódicos se retrepa en el sofá, aturdido por los calores, y pone la tele esperando quedarse dormido, confiando en la modorra generalizada que cunde en el país.
Pero resulta que no gana para sobresaltos, porque puede escuchar, por ejemplo, que Jesús Vázquez, en su lugar de veraneo ha coincidido con su compañero y futuro padre, Risto Mejide.
O sea, ¿Risto Mejide es el futuro padre de Jesús Vázquez?
Cosas veredes, Sancho amigo…

También se sorprendería mucho quien escuchara, así, de pasada, en el letargo de la sobremesa, que unos vecinos de Granada se las apañan para achicar sus casas.
Qué raro que alguien intente achicar su casa, ¿no? Y desde luego, ¿cómo se las apañan para tal menester? ¿Apretando por los lados?
Pero no era eso, claro. Es que había caído una tromba de agua la noche anterior y lo que intentaban era achicar el agua que había entrado en las casas.

En el diario Sur nos informan de que el actor Larry Hangman se encuentra en Marbella para intervenir en el rodaje de una serie de televisión, y leo : Ayer rodó a lomos de un yate en Puerto Banús.

Yo creía que en un yate uno iba a bordo, suponiendo que un yate es un barco. Pero se ve que no, que un yate es alguna raza de caballo. O de burro.

Hay casos en los que se debería poner especial atención en lo que se dice y tener un miramiento singular para no meter la pata, por respeto a los interesados. Me refiero a los casos de noticias trágicas.
La semana pasada, en un telediario, decían que se ha encontrado el cadáver de una mujer, en la oficina que limpiaba con una bolsa en la cabeza.Con lo fácil que es construir una oración al derecho, qué empeño ponen algunos en hacerlas al revés.


Pero hay casos peores de resbalones lingüísticos en contextos dramáticos: hubo a principios del verano un incendio horroroso que causó la muerte a varios bomberos. Uno de ellos pasó varios días en estado muy grave, y una reportera, a la puerta del hospital, nos dice que el paciente ha sufrido un fallo multiorgásmico.Eso es meter la pata y lo demás tonterías. En qué estaría pensando esta reportera, me pregunto.
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Ahora, una de estilo y diseño: en un programa de decoración, una señora experta en la materia da consejos sobre qué tipo de luces y lámparas utilizar según nuestros gustos y necesidades. Y nos dice que podemos utilizar una iluminación matizada para crear ambientes acogedores, y que si queremos una estancia con más luz, tendremos que utilizar una iluminación que ilumine.
Sin duda, una idea luminosa.
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Y ya puestos a redundar, también nos hemos encontrado con excesos como:
-fue apuñalado con un arma blanca (digo yo que la noticia sería que hubiese sido apuñalado con una pistola, que sería lo difícil);
-el detenido tiene antecedentes previos (como deber ser, porque tener antecedentes posteriores es que no se puede);
-a las 18'30 de la tarde (¿acaso existe las 18'30 de la mañana?)
-un vendaval de viento (pues sí, y a lo mejor incluso llovió lluvia).
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Así son las cosas, y así se las hemos contado.

viernes, 7 de agosto de 2009

Amigas

Hace años, siendo yo adolescente, una vecina nos habló de una amiga suya. Se conocieron de niñas, en la escuela, y treinta años después seguían conservando su amistad.
Nuestra vecina no había seguido estudiando una vez terminado el colegio. Estaba casada desde muy joven y tenía dos hijos. Su vida consistía en atender a su familia y su casa.
La otra sí estudió. Primero el bachillerato y luego música. Tocaba el violín en una orquesta clásica internacional. Era soltera y viajaba con la orquesta dando conciertos por toda Europa, llevando una vida cosmopolita y emocionante.

Dos vidas completamente diferentes, como se ve. Y a pesar de todo, seguían siendo amigas y se veían siempre que tenían ocasión.

A mí me sorprendió, y me pareció admirable, que aquellas dos mujeres conservaran su amistad, pues no parecían tener nada en común. Sus circunstancias eran como la noche y el día y además una de ellas pasaba la mayor parte del año fuera del país. Comprendí que ni el tiempo, ni la distancia, ni la condición social, económica o cultural, pueden romper los lazos de una amistad verdadera, lo cual me llenó de optimismo y esperanza.


Y comprendí también que para conservar a una persona a nuestro lado, lo principal es la voluntad, el querer realmente que esa persona siga con nosotros, esté donde esté y pase el tiempo que pase. Del mismo modo que decimos “dos no se pelean si uno no quiere”, podríamos decir que dos no son amigos si uno de ellos no tiene suficiente interés.

Pero lo que más me sorprendió de esta historia de amistad fue que las dos decían envidiar a la otra. La madre de familia envidiaba la vida mundana, socialmente plena y llena de satisfacciones profesionales, de su amiga. Envidiaba su cultura, sus amistades, sus viajes y sus aplausos.
La violinista, por su parte, envidiaba la estabilidad sentimental de nuestra vecina, su vida hogareña y su contacto permanente con la familia.

Y esto me llenó de intranqulidad y preocupación, pues comprendí, o más bien intuí, que estamos hechos de insatisfacción, de deseo permanente y de anhelo. Me pareció que el ser humano nunca se conforma con lo que tiene, por muy afortunado que sea, y que siempre nos parece mejor lo que tiene el otro.

Con el tiempo comprendí que quizá ese deseo constante de otra cosa es el impulso que nos hace seguir adelante; que el afán de conseguir lo que no tenemos es lo que nos empuja a lograr metas.
Más adelante pensé que la insatisfacción permanente es igual de negativa, o peor, que la falta total de ambición.
Por suerte, después supe que todo tiene un término medio, en el que, según dicen, está la virtud.

El caso es que creo que la historia de aquellas dos mujeres la he guardado siempre, de manera inconsciente, como un resorte que me avisa, un dispositivo que me recuerda esa tendencia que tenemos a la insatisfacción, a querer estar aquí cuando estamos allí y viceversa; a desear lo que no tenemos y a olvidar su valor una vez que lo conseguimos. Y gracias a ese resorte estoy alerta...
Y quizá por eso la mayor parte del tiempo yo soy feliz, pues creo que sé apreciar el valor de cada momento, disfrutar lo que tengo y seguir valorando aquello que consigo, por mucho tiempo que pase.

Por eso espero que la violinista y la madre de familia hayan sabido apreciar siempre el valor de lo que cada una tenía, incluida su amistad.





martes, 28 de julio de 2009

Cuento. Eulalia

Eulalia era una joven agraciada y de aspecto dulce. Era también inteligente, trabajadora, responsable. Era buena compañera, siempre deseosa de ayudar. Era generosa y detallista; culta y paciente; sencilla en sus gustos y necesidades. Era limpia y ordenada y no tenía maldad.
Sólo un defecto manchaba su pulcra personalidad. Y es que para Eulalia no existía diferencia entre hablar y respirar. Su verborrea era de tal calibre que, dejada a su aire, hubiera podido hablar durante días, sin parar siquiera para comer.
Los que la conocían huían de ella sin disimulo, olvidando las convenciones de cortesía y educación más elementales. Porque Eulalia estaba perfectamente capacitada para llevar a cualquiera a la desesperación. Una vez que empezaba a hablar era inútil esperar que callara. Y era inútil intentar conversar. El concepto de diálogo era desconocido para ella. Sus charlas eran como un denso e interminable párrafo, farragoso, sin puntos ni comas, y no había sitio donde un interlocutor pudiera encajar una frase.

Al conocerla, al tratar con ella por primera vez, todos coincidían en que era muy amable, educada y buena persona, y se sorprendían del ninguneo a que la sometían los compañeros.
-Pero si es muy agradable –decían.
-Sí, sí, dímelo pasado mañana –respondían los veteranos.
Y efectivamente, al cabo de un par de días, tres como mucho, ya estaban todos de acuerdo en que Eulalia era simplemente insoportable.

En consecuencia, siempre estaba sola, en el trabajo tanto como en la vida privada. Cuando se acercaba a un grupo durante un descanso, era recibida con algún saludo desganado y miradas de soslayo. Los presentes seguían su conversación mientras ella permaneciera en silencio, pero en cuanto empezaba a hablar, a contar alguna de sus numerosas e insulsas anécdotas, a repetirse, a darle vueltas a lo mismo, el grupo se disolvía en cuestión de segundos, como azúcar en agua caliente.

Y la pobre Eulalia, en su inocencia, en su candor, en su incapacidad para pensar mal de nadie, ni de sí misma, entendía que se marchaban porque tenían cosas que hacer. Nunca se le habría ocurrido que era ella, con su dicción aburrida, plana y somnífera; con su retahíla de experiencias laborales que a nadie interesaban, con su discurso cansino e inacabable, la que espantaba a la gente, la que ahuyentaba a todos de su lado.

He aquí cómo un solo defecto del carácter puede anular muchas virtudes, y cómo la palabrería, el cacareo, el hablar continuo sin decir nada que interese, divierta o emocione, cansa, adormece, aburre y hastía.
Y de pocas cosas huimos más lejos que de la perorata pelma y el parloteo redundante.

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miércoles, 22 de julio de 2009

Noticias frescas (o casi)

Creo que en psicología se dice, más o menos, que la anticipación es prever las consecuencias de un hecho, de un acontecimiento determinado. Y que esta previsión se basará en la experiencia y el conocimiento que el individuo tenga de hechos semejantes.

O sea, que si una persona ha tenido mala experiencia en un examen, por ejemplo, para el siguiente es probable que tenga expectativas pesimistas. Y si hemos visto tres películas de Viggo Mortensen que nos han gustado mucho, o alguien nos ha hablado maravillas del actor, o hemos leído comentarios y críticas favorables, confiaremos en que la siguiente también nos gustará.

Lo malo de la anticipación es que nos podemos llevar un chasco de primera categoría si nuestras previsiones son deleitosas y después la realidad no se ajusta a ellas.
Pero lo bueno es lo bien que nos lo pasamos mientras tanto, disfrutando de antemano, pensando en el regocijo que nos aguarda.
Además, hay casos en los que la anticipación positiva es inevitable y la posibilidad de decepción casi inexistente. Casos en los que tenemos la certeza casi completa de que todo será igual de bueno o incluso mejor que en las ocasiones previas, esas que nos hacen ahora anticipar grandes satisfacciones.


Y eso es lo que me pasa a mí estos días, que estoy anticipando como una loca. Y los deleites que me aguardan, que tendrán lugar el próximo otoño, son  la publicación de la nueva novela de Stephen King y el comienzo -si nada se tuerce- del rodaje del biopic sobre Edgar Allan Poe que Sylvester Stallone lleva tiempo preparando .

En el caso de la novela de Stephen King (Under the Dome), la gloria está garantizada. Habrá quien no esté de acuerdo, claro. Pero es que en una producción tan extensa como la suya tiene que haber de todo, porque una cosa es ser un genio y otra una máquina infalible. Y por lo que se sabe, King es humano; todavía no hay pruebas definitivas de lo contrario. Pero el caso es que la mayor parte de su obra es espectacular, y yo, personalmente, después de Just After Sunset, la colección de relatos que publicó en noviembre pasado, me ratifico en que tras treinta años escribiendo, Stephen King no hace más que mejorar.

Por eso me fastidia un poco, dicho sea de paso, que en algunos ámbitos haya todavía reticencia a considerarlo un escritor ‘serio’. La etiqueta de ‘autor de libros de terror’ no se despega con facilidad y da mala fama, aunque lo cierto es que ni todos sus libros son de terror –ni mucho menos-, ni los de terror son sólo de terror.
Pero esta falta de reconocimiento
intelectual en realidad no nos importa ni a él ni a sus lectores. Porque no significa mucho. En realidad, en muchas ocasiones, no significa nada, o significa cosas que nada tienen que ver con el arte ni con el talento.

Y en cuanto a la película sobre la vida y muerte de Poe, parece ya seguro que será Robert Downey Jr. quien la protagonizará, aunque también se pensó en el antedicho Viggo Mortensen para interpretar al escritor. A mí me parece que Downey es más adecuado, porque creo que no está tan identificado como Mortensen con caracteres duros y heróicos, y tiene en cambio bastante de personaje mentalmente torturado. Además ha mostrado interés personal en el papel y en trabajar con Stallone.

Lo más curioso de esta futurible película es que es un muy antiguo proyecto de Stallone, que tiene el guión escrito desde hace años, pero hasta ahora no había encontrado el respaldo necesario por parte de los estudios. Y precisamente este año que se celebra el segundo centenario del nacimiento de Poe, los estudios sí se interesan…

Bueno, sea como sea, lo que importa es que se lleve a cabo el proyecto y que si sale como cabe esperar, mi anticipación se transformará en experiencia real y me pondré contentísima. Más de lo que ya estoy ahora.
Anticipemos, pues.

jueves, 9 de julio de 2009

Premios Gamba 2009. Nuevos candidatos

Pues sí, parece que mi propuesta de crear un premio a las meteduras de pata más bonitas del año ha sido un éxito. No paran de presentarse nuevas candidaturas. Incluso diría yo que hay quien se ha 'picado' y está esforzándose realmente por meter la pata bien hondo.

Y es que hay algunos que están dispuestos a lo que sea con tal de ganar. Y no me extraña, claro, porque el galardón lo merece.


Veamos las nuevas candidaturas, y comprobemos que el telediario, y en particular el de mediodía de Telecinco, es realmente un filón:


-La noticia es que un hombre entra en un supermercado con una pistola y dispara varias veces. El locutor nos dice que mató a tres personas e hirió a varios clientes.
Muy bonito, pero le faltó aclarar de qué especie eran esos clientes.

-En un día lluvioso, un reportero habla de las terrazas de los bares, y señalando una en la que no hay nadie a causa del chaparrón que está cayendo, dice que hoy está completamente vacía y ayer la gente se daba tortas por sentarse aquí.

Se ve que a este periodista no le enseñaron en la facultad que al dar una noticia hay que emplear un registro diferente del que se usa en el bar con los coleguis.

-Hablando sobre las deficiencias de determinadas infraestructuras de nuestro país, dice la voz en off que este sector es otro callo en el zapato de España.
Yo no sabía que el calzado pudiera tener callos, pero ahora comprendo que a eso se refieren las personas cuando dicen que le duelen unos zapatos.


-Con ocasión de una visita del rey a no sé dónde, dice la voz que nos da la noticia: el monarca hizo gala de la cercanía que le precede.

Pues sí, y se quedó tan pancha la señora. En estos casos se suele decir "ha oído campanas y no sabe dónde". Supongo que lo que quería decir es que al monarca lo precede su fama de persona cercana. Y que hizo gala de esa sencillez. Pero la periodista se hizo un lío con las palabras y otro con el sentido común.

-Y una más de telediarios. Hace unos días, unos periodistas, haciéndose pasar por pacientes, van a la consulta de un falso médico, lo graban con cámara oculta y lo desenmascaran. El locutor, al dar la noticia, dice que el farsante pretendía operar a un reportero de cervicales.
Será que las cervicales es una nueva especialidad periodística.
Y yo creía que aquello de "tenemos camas para niños de madera" no era más que un chiste...


-Pero no sólo de telediarios vive el hombre. No. En una película, durante una autopsia, dice el sagaz investigador observando el cadáver: Parece que sangró de dentro afuera.
Anda que si hubiera sangrado de fuera adentro, menudo reto forense...


-En los castings de cantantes aspirantes a estrella se oyen muchas cosas que ponen los pelos de punta; yo creo que en esto todo el mundo está de acuerdo. Pero no siempre la culpa es de los que cantan. También los que seleccionan al personal dicen cosas que dan mucho miedo. Por ejemplo, yo oí a un señor del jurado decirle a una chica que imaginara que había sido seleccionada, que estaba en el programa, el público aplaude, el presentador te da paso, los focos chocan contra tu cara...
Yo había oído decir a los artistas que los focos son muy malos para el cutis, pero creía que se referían a otra cosa...


En fin, como se puede apreciar, la tarea de elegir a un ganador de los Premios Gamba no es nada fácil. El nivel de los participantes es altísimo y decidirse por uno requiere mucha meditación.


Y lo peor es que cada día se superan unos a otros.

jueves, 2 de julio de 2009

Feliz cumpleaños

Ya ha pasado un año desde que inicié, con mucha ilusión y muy poca idea, este blog.
Cuando empecé a oír hablar de esa cosa llamada blog, no conseguía hacerme una idea clara de en qué consistía el invento. No tenía ni idea de cómo se creaban y además creía que eran diarios online en los que algunos impúdicos contaban sus cositas a todo el mundo. De hecho, el primero del que oí hablar era el de una chica que relataba su día a día, sus problemas familiares y personales, que eran muchos y gordos. Leí por algún sitio que recibía cientos de visitas al día, lo cual, sabiendo del afán chismorreador de la población, no me extrañó nada.

Y en esa creencia estuve un tiempo, hasta que vi que no, que en un blog se puede hablar de todo, que los hay de todo tipo, con toda clase de contenidos, temáticos y personales: música, política, literatura, deportes, cine, recetas, fotografía, antigüedades, jardinería, viajes, relatos; de opinión, de economía, didácticos, esotéricos, humorísticos … todo lo que podamos imaginar, y todo lo que no podamos imaginar también.
Y además supe que no era necesario tener conocimientos informáticos para hacerlos.
Todo lo cual me llevó a querer tener el mío propio.
Mi intención al principio era solamente escribir en un sitio bonito, con colores, imágenes, formatos, que es más atractivo que un simple documento de word.

Después mi ambición creció un poco y ya me entraron ganas de que lo leyeran mis amigos. Así que me dediqué a darles la tabarra y la dirección para que echaran un vistazo.
Pero no tuve bastante con eso, no. Después pretendí que me dejaran comentarios, por aquello de la interactividad. Y algunos, generosos y complacientes, me dieron la satisfacción.
Y no contenta con todo esto, después quise que me visitaran otras personas, los pobladores del planeta en general. Pensaba yo, en el colmo de la soberbia, que mis entradas podían tener algún interés para alguien.
Como se ve claramente, el blog me hizo vanidosa.

Pero además de comprobar que me gusta que los demás lean lo que yo escribo, he constatado en este año otras cuantas cosas más, a saber: que tengo muy buenos amigos (cosa que siempre sospeché, por cierto), que me tratan muy bien y que son muy generosos; que hay personas que sin conocerme personalmente, tienen a bien dedicarme un poco de su tiempo y su intelecto, lo cual me alegra el día y hasta me emociona; que gracias a mi blog he conocido otros que me gustan mucho, con los que aprendo y disfruto y que me hacen sentir esa clase de envidia que está tan cerca de la admiración.

Por eso y por mucho más, me auto-felicito en este primer cumpleaños, esperando cumplir muchos más y que ustedes lo vean.
Gracias.

viernes, 26 de junio de 2009

Mis palabras favoritas


El pasado 20 de junio se celebró el día del español, por iniciativa del Instituto Cervantes. Se trataba de festejar nuestro idioma, que une a más de cuatrocientos millones de personas, aunque no nos lo creamos.
Una de las actividades llevadas a cabo para tal acontecimiento ha sido una votación, a través de internet, para elegir la palabra más bonita del idioma.
Recuerdo haber oído hablar de otras votaciones similares, en ocasiones anteriores, y convocadas por otras entidades. Pero en esos casos, las palabras se votaban por su significado. Y era un aburrimiento, porque siempre ganaban las mismas, y además se sabía de antemano cuáles iban a ser: amor, madre, amigo, paz… lo cual resultaba un poquito empalagoso, la verdad.

Pero ahora parece que se ha tenido en cuenta la forma, la combinación de letras y sílabas, y el sonido. Y la ganadora ha sido malevo, que a los españoles precisamente puede que no nos suene mucho. Aparece en el diccionario de la RAE como palabra usada en Argentina, Bolivia y Uruguay, para referirse a persona ‘de hábitos vulgares, propio de los arrabales’; ‘maleante, malhechor’, y ‘Hombre matón y pendenciero que vivía en los arrabales de Buenos Aires’.
A mí me suena más malevaje, por el grupo musical, y ahora sé que un malevaje es un ‘conjunto de malevos’. Todos los días son de aprender.
Yo, supongo que como todo el mundo, también tengo mis propias palabras favoritas, que son muchas. Entre ellas están: azul, libélula, anélido, brisa, clepsidra, lapislázuli y caracola . A mí me parecen fantásticas. Y tampoco están mal: papel, balaustrada, sofá, pusilánime y ocarina.

Y también tengo palabras ‘desfavoritas’, o sea, que no me gustan nada, y también son muchas: chorizo, morcilla, leche, nuera, cuñado, palangana, perro, chillido, servilleta, cartucho...

Pero se puede establecer otra categoría de palabras, aparte de las bonitas y las feas, que es la de las palabras graciosas. A mí me parecen muy graciosas éstas: peliagudo, badulaque, floripondio, velocípedo, mequetrefe, alícuota, alboroto, coliflor; muchos términos lingüísticos, como onomatopeya, retruécano, sinécdoque, pleonasmo, estrambote, y con mención de honor, epanadiplosis…
Pero una de las mejores, si no la mejor, es un término de geometría: paralelepípedo.
A mí me gustaría que estas palabras fueran más comunes, para usarlas con más frecuencia, y así nuestro discurso sería mucho más florido, rimbombante (otra genial) y festivo. Podríamos decir cosas como:

-¿Dónde has puesto las sinécdoques?

-Están ahí, con los pleonasmos.
-Ah, vale, es que como están delante los retrúecanos…

O también:
-Qué ricos están estos paralelepípedos.
-Pues si les pones un poco de estrambote, están mejor todavía.

Y con esto se confirma una vez más que sobre gustos y colores no discuten los doctores.

Por cierto, ¿cuales son tus favoritas?


 
word bubble

lunes, 15 de junio de 2009

Los títulos de las películas, III

(viene de aquí)

En los casos anteriores, los títulos españoles son buenos y parecen necesarios. Pero también hay películas con las que ocurre todo lo contrario. Hay una de Kenneth Brannagh titulada Dead Again, que es fácil de traducir y perfectamente adaptable a nuestro idioma ("muerto otra vez","morir de nuevo", o cualquier variación sobre esta idea). Pero le pusieron el absurdo título de Morir todavía. Seguramente el 'titulador' pensó que estaba marcando un hito en la historia de la creatividad, pero lo que consiguió fue una frase absurda, una expresión incoherente, gramaticalmente incorrecta y que no significa nada ni tiene valor poético, ni nada de nada. Es probablemente el título más innecesario que se pueda encontrar.

A mi modesto entender, tampoco era necesario 'reconstruir' el título de Spellbound, la famosa película de Hitchcock que aquí conocemos como Recuerda. Yo creo que no hubiera estado nada mal traducir simplemente "Hechizado", que suena bien, es sugerente y tiene misterio, al margen de que Recuerda sea un buen título también.

¿Y por qué Sonrisas y lágrimas se tituló así, cuando podría haber sido perfectamente fiel al original -The Sound of Music- y llamarse "El sonido de la música"? ¿Es que no es un título sobradamente musical, sonoro y reflejo perfecto del espíritu del film?

Y con otras más moderna y recientes pasa lo mismo. Por ejemplo, Haunt Party se puede traducir perfectamente como "partida de caza", que tiene garra, es igual que el original, remite a la trama, y suena comercial. Pero la han titulado La sombra del cazador.
Lo mismo ocurre con Cuatro vidas, cuyo título original es The Air I Breath, que en español queda tan bonito como "el aire que respiro". A mí lo de "Cuatro vidas" me parece gratuito y además mucho menos atractivo.

Pero donde la cosa se pone como para llevarse las manos a la cabeza es en las comedias y comedietas de grosor diverso. En estos casos, los títulos que les ponen aquí no sólo tienen poco o nada que ver con el original, sino que son de una vulgaridad notable. Unos ejemplos recientes:

-Step Brothers ("hermanastros") se convierte en Hermanos por pelotas.
-Meet Dave ("éste es Dave", o "les presento a Dave"), es "Atrapado en un pirado".
-Forgetting Sarah Marshall ("olvidando/olvidar a Sarah Marshall"), se titula en español Paso de ti.
-St. Trinian's ("las alumnas -o las estudiantes, o las chicas- de Saint Trinian") la titulan Supercañeras. El internado puede ser una fiesta.
-The Hangover ("la resaca") se titula aquí Resacón en Las Vegas.
-The Love Guru ("el gurú del amor") se tranforma en El gurú del buen rollo.
-Dance Movie. Vale, "película de baile" no parece un título, sino una definición, pero ponerle Despatarre en la pista tiene delito. ¿Es que no había un término medio?
-Y a la pobre Wild Child ("niña rebelde"), le han puesto Megapetarda (!)
-Para terminar, una que ya venía cargadita de por sí: Angus, Thongs and Perfect Snogging ("Angus, tangas y besuqueo total", más o menos), que aquí se convierte en Mi gato Angus, el primer morreo y el plasta de mi padre (!!!).

Pero, ¿quién se encarga de esto? Y sobre todo ¿qué concepto tiene de los espectadores? Parece, viendo estos títulos, que la consigna sea exagerar la nota, poner vulgaridad donde no la había y aumentar la dosis donde ya la hubiera.
No puedo ni quiero imaginar qué habrían hecho los 'tituladores' de hoy día con títulos como Some like it hot, Monkey Business, It happened One Night (Sucedió una noche)...


(Más películas aquí)

sábado, 13 de junio de 2009

Los títulos de las películas, II


(viene de aquí)
Un caso curioso es el de Monkey Business, ya que hay dos películas que se titulan así: una de los Hermanos Marx, de 1931, y otra de Cary Grant, de 1952.
En español, la de los Hermanos Marx es Pistoleros de agua dulce. La de Cary Grant, Me siento rejuvenecer.

“Monkey business” significa ‘travesura’, ‘gamberrada’, pero también se usa para referirse a una actividad absurda, una pérdida de tiempo.
En el caso de los Hermanos Marx, cualquiera de sus películas podría llevar ese título, porque a absurdos y traviesos no les gana nadie. Y Pistoleros de agua dulce es un título muy acorde tanto con la historia que cuenta la película como con ese humor díscolo y limpio de los maravillosos Marx.
Y en el caso de Me siento rejuvenecer, el título original adquiere además un doble significado, el figurado y el literal. Es un juego de palabras que se refiere al argumento de la película. Porque “monkey business” significa literalmente “asunto de monos”. Y resulta que aquí Cary Grant es un científico estrafalario que anda buscando el elixir de la eterna juventud, y mira por dónde, lo encuentra. Y como hay monos de por medio, en el laboratorio, el juego de palabras está servido, y lo que ya de por sí sería una historia divertidísima, se convierte en una película loca de remate. Y genial, por cierto.

Traducir el título sin más hubiera supuesto no sólo la pérdida inevitable del juego de palabras, sino que además “Asunto de monos” como título de película me parece que no tiene mucha gracia, ni suena bien, ni da idea de nada. En cambio, Me siento rejuvenecer me parece un título fantástico, gracioso, juguetón, que responde al propio espíritu de la película y que además da idea del argumento. Yo creo que en cuestión de títulos no se puede pedir más.

Siguiendo un poco más con los clásicos, hay otra comedia, aunque no loca sino romántica, de James Stewart titulada The Shop Around the Corner, para nosotros El bazar de las sorpresas. Quizá en esta ocasión el título español es demasiado imaginativo, porque, a mi entender, da una idea poco exacta de la historia. Pero sin duda es mucho más bonito, gracioso y mágico que el original (literalmente, “la tienda de la esquina”). De todas formas, lo que importa es que es otra película fantabulosa, y cuya influencia en la moderna Tienes un email es más que evidente.


Otros títulos clásicos y mitícos, que no son en absoluto traducción del original, pero suenan divinamente, son, por ejemplo:
-Solo ante el peligro, originalmente High Noon, que significa "mediodía". El título español sin duda resume perfectamente el argumento del film y además evoca claramente la romántica figura del héroe solitario. High Noon suena muy bien, en verdad, es breve y directo, y también se refiere al desarrollo de la película, con ese reloj implacable que va contando los minutos que faltan para la hora fatal. Pero como título en español, "Mediodía" no me parece gran cosa.
-Cuando ruge la marabunta, titulada en inglés The Naked Jungle ("la jungla amenazada"). Bueno, el título original, simplemente traducido no está nada mal, pero el español es colosal, sobrecogedor, porque lo de la marabunta da mucho miedo.
-Y qué decir de Centauros del desierto. A mí me parece uno de los mejores títulos de la historia, que habla de aventura, peligro, soledad, valentía... En comparación, el original, The searchers ("los buscadores") resulta un poco soso, ¿no?
-Para terminar, otro 'titulazo': Con la muerte en los talones. Nuevamente, la película sale ganando con el título español, que insinúa intriga, suspense, conspiraciones y peligros mil. El título original es muy sonoro (y complicado de interpretar): North by Northwest, que es una vez más, un juego de palabras. Se refiere a las coordenadas geográficas (norte y nornoroeste) y al mismo tiempo alude a la compañía aérea Northwest, porque en la película, el personaje se dirige al norte en un vuelo de la compañía Northwest.



(Es probable que continúe)

lunes, 8 de junio de 2009

Los títulos de las películas



La semana pasada los alumnos comentaban en clase lo diferentes que son en muchas ocasiones los títulos originales de las películas de los que se les ponen es español.
Algunos decían que es una costumbre absurda y que se deberían limitar a traducir los títulos originales.

Es cierto que a veces es innecesario inventarse títulos nuevos que nada tienen que ver con los originales. Pero también es verdad que con mucha frecuencia no hay más remedio, si no se quiere dejar el título en su idioma original.
Y es que no es raro que un título de película resulte, al traducirse, una frase sin sentido, o sin gracia, o incoherente; o que suene ‘rara’, poco natural; o simplemente que no suene bien, que no resulte comercial. Porque los idiomas no son calcos unos de otros; cada uno tiene su ‘personalidad’, y es frecuente que lo que en uno suena perfectamente natural, o ingenioso, o rítmico, o poético… en otro no tenga nada de esa esencia original.
Por eso a veces es necesario echar mano del ingenio –o simplemente del sentido común, o del espíritu comercial- y crear un título nuevo para estrenar la película aquí.


De todas formas, parece que poco a poco se impone la costumbre de estrenar las películas (por lo menos las de título inglés) con su nombre original, tal cual: Million Dollar Baby, Resident Evil, Ocean’s Eleven, Lost in Traslation, Passengers, American Gangsters, Outlander, etc.
Es lo que se hace desde siempre en la mayoría de los paises, aunque a veces también en ellos se adapta ligeramente el título. Por ejemplo, El Laberinto del Fauno es en Gran Bretaña Pan’s Labyrinth; La lengua de las mariposas es Butterfly; Marcelino pan y vino es The Miracle of Marcelino. Claro, en este caso, el título en español es una rima, la cual se pierde al traducirlo a otro idioma. “El milagro de Marcelino”, en cambio, da una idea más clara del contenido o la orientación de la película.
Por otro lado, Tacones lejanos es High Heels (“tacones altos”). Tacones lejanos tiene reminiscencias de la clásica Tambores lejanos y puede tener algo de gracia. En inglés, obviamente, se pierde ese juego de palabras, y se opta por un título acorde con el contenido del film.
En otros casos los títulos españoles se traducen literalmente si la gramática, la estética lingüística y el famoso espíritu comercial lo permiten: Spirit of the Beehive (El espíritu de la colmena); The Red Squirrel (La ardilla roja); Talk to Her (Hable con ella); All about my mother (Todo sobre mi madre); The Orphanage (El orfanato)…
Pero la mayoría de las veces se quedan en español. Y las películas, con subtítulos, claro. Nada de doblaje.

La cuestión es que hay ocasiones en las que ‘retocar’ el título parece una necesidad.
Hay de esto incontables ejemplos en el cine clásico. Recuerdo, por ejemplo, una película antigua, de los años cincuenta, cuyo título original es D.O.A. Estas siglas corresponden a ‘Dead On Arrival’ (literalmente, ‘muerto al llegar’), que es la fórmula que se usa en los informes oficiales para indicar

que la víctima llegó ya muerta, y cuyo equivalente en español sería "ingresó cadaver". Es obvio que en español no se podía mantener ese título formado por siglas. Y como lo de "muerto al llegar" no suena natural, e "ingresó cadáver" quizá no era muy adecuado para los años cincuenta, supongo que por estas razones se optaría por una frase intrigante y sonora como es Con las horas contadas.


Y seguramente algo parecido pasó con la famosísima y clásica Con faldas y a lo loco. El título original es Some Like it Hot, literalmente, “a algunos les gusta caliente”. Me imagino que tal título, el original, hace referencia a una frase de una cancioncilla popular, que continúa “a otros les gusta fría”, y que se refiere a esa comida tan británica llamada ‘porridge’, que es algo parecido a las gachas.
Pero en español, ese título habría sonado un poquito raro y sin referencia alguna. Parece claro que se imponía la necesidad de titular la película de otra manera. A mí Con faldas y a lo loco me parece un título afortunado, cómico, que hace referencia directa al argumento e incluye además esa expresión- “a lo loco”- que sí es muy popular para el espectador español.


domingo, 31 de mayo de 2009

La sesión

Madam Shalog comenzó la sesión con la fórmula habitual:
-Espíritus del más allá, si me oís, dadme una señal.
Los clientes, o "invitados", como ella prefería llamarlos, estaban sentados alrededor de la mesa, según dicta la tradición, con los ojos cerrados y cogidos de la mano, formando así un círculo de energía que favorecería el contacto con los espíritus.
O eso al menos decía Madam Shalog, y ellos lo creían.
La medium repitió:
-Espíritus del más allá, si me oís, dadme una señal.
Y entonces se oyó un toc-toc en algún lugar de la sala.
Los invitados dieron un respingo, y, en contra de las instrucciones de Madam Shalog, alguno abrió un ojo. Pero la sala estaba en penumbra y no se distinguía nada más allá de la mesa y sus ocupantes.
Madam Shalog continuó:
-Oh, espíritus, ahora que sé que me oís, os pregunto: ¿alguno de vosotros se encuentra en esta sala? Si es así, dadnos una prueba de vuestra presencia.

En ese momento, la lámpara del techo se agitó, haciendo tintinear las múltiples perlas de cristal que la adornaban.
Todos los presentes, incluida la propia Madam Shalog, lanzaron exclamaciones de sorpresa y miedo. Y no habían terminado de exclamar cuando la lámpara se agitó otra vez, al igual que los cuadros de las paredes. Y al mismo tiempo, una pequeña mesa auxiliar con ruedas se deslizó por la habitación, cayendo al suelo las botellas de licor que había sobre ella.

Todos, madam Shalog la primera, se levantaron aterrados y salieron en tropel a la calle, huyendo de aquellos espíritus a los que imaginaron iracundos contra ellos, mortales que habían osado perturbar su paz ultraterrena.

Y fue el pánico lo que les impidió darse cuenta de que en la calle también las farolas se agitaban, se abrían grietas en las paredes y la gente corría en busca de refugio.
Pero, afortunadamente, no pasó nada más grave.
Fue un terremoto breve.

sábado, 16 de mayo de 2009

Una historia hospitalaria

En una ocasión, siendo yo bastante joven, fui al hospital a ver a una tía mía a la que habían operado. En un momento de nuestra charla, me dijo que en la habitación contigua había una mujer mayor a la que no visitaba nadie y que no hablaba español, sólo inglés.
Mi tía me preguntó si yo querría ir a hablar con ella, porque la pobre se debía sentir muy sola.

Cuando entró una enfermera le dijimos que yo podría hablar con ‘la extranjera’, lo cual le pareció estupendo.
Así pues, me llevó a la habitación de la mujer, y me contó que no sabían nada de ella; que la policía la había encontrado en la calle, sola, inconsciente y sin documentación; y que no tenía aspecto de mendiga, sino al contrario; y que no parecía haber nadie buscándola.
Como la mujer no hablaba español, no sabían siquiera su nombre.

La historia era triste, desde luego, pero también me parecía lamentable que no hubiesen podido llevar a nadie que hablara con ella. Que la única ocasión que iba a tener aquella persona de comunicarse con alguien era la que yo pudiera brindarle, es decir, una ocasión totalmente casual y debida a unas cuantas coincidencias.
Que en un hospital precisamente, una persona se encontrara aislada, incomunicada, por causa del idioma, me pareció una deficiencia inexplicable e inaceptable.

La cuestión es que al ver a la mujer recibí una fuerte impresión. Era extremadamente delgada, puro hueso y piel, completamente pálida. Su respiración era imperceptible y daba la sensación de no tener fuerzas ni para abrir los ojos. Era la primera vez que veía a alguien en ese estado, en la frontera exacta entre la vida y la muerte.

La enfermera me dijo que la mujer no estaba dormida, como yo creía, así que, con algo de aprensión, la saludé en su idioma y le pregunté cómo se encontraba.
Inmediatamente la mujer abrió los ojos, muy sorprendida, según me pareció.
Y dijo algo, pero su voz era tan débil que apenas oí un susurro.
-Disculpe -le dije- no la he entendido.
Me miró, no sé si con impaciencia, frustración o irritación, pero me sentí inútil y absurda. Aquella mujer debía haber sido tremenda en sus buenos momentos.
Pero entonces levantó la cabeza, y con una mirada ardiente, dijo, casi gritó:
-¡¿Estoy viva todavía?!

Aquella reacción y aquella pregunta me impresionaron profundamente, tanto que, por unos instantes me quedé sin palabras y casi sin respiración. Pero le dije que sí, que claro que estaba viva; que estaba en un hospital y que estaban cuidando de ella.
Quería preguntarle su nombre, de dónde era, si tenía familia o amigos aquí… Pero no pude, porque, tras mi respuesta, la mujer hizo una mueca de pena, y con un gesto de la mano me indicó que la dejara, que me marchara. A continuación, volvió la cabeza y cerró los ojos, claramente decepcionada por seguir entre los vivos.

Me he acordado de aquella mujer muchas veces a lo largo de los años, y siempre que la he recordado he deseado sinceramente que no tardara mucho en alcanzar el otro lado.