martes, 3 de marzo de 2009

Edgar Allan Poe




Cuando yo tenía siete u ocho años me sentía fascinada por un libro que había en casa de unos familiares. Se titulaba Narraciones Extraordinarias, estaba escrito por alguien llamado Edgar Allan Poe y tenía en la cubierta un dibujo de una mansión sombría, sobre la cual brillaba una luna llena. Yo lo abría y leía algunas frases; no entendía mucho, pero me atraía y me causaba una extraña y dulce emoción.

Con el tiempo supe quién era Poe y cuánto misterio, pasión y tragedia hay en su obra y en su propia vida. Y supe que Poe no es, como muchos creen, un mero escritor de cuentos ‘de miedo’, que eso en realidad es lo de menos. Porque lo que importa es su condición de verdadero creador, su capacidad para innovar, para idear algo nuevo, diferente, para abrir nuevos caminos que otros seguirían después.
Importa la elegancia de su estilo, la belleza de su expresión, la magnificencia de sus imágenes; y el ritmo, la sonoridad y la música de sus poemas; su genio, su ingenio, y su capacidad de análisis de los detalles. De hecho, creó a August Dupin, el elegante detective parisino que fuma en pipa, y que es el primer criminólogo de la ficción, después del cual vinieron tantos otros, desde Sherlock Holmes hasta Grissom.

En su tiempo Poe fue criticado y menospreciado por las mismas razones por las que después sería admirado y alabado. Lo que para unos eran poemas artificiosos y rimas exageradas, para otros eran creaciones llenas de magia y musicalidad. Y donde unos vieron historias siniestras y absurdas, otros encontraron la expresión de un alma sensible, de gran capacidad intelectual y aguda percepción psicológica.

Poe vivió apenas cuarenta años y todos ellos marcados por un destino trágico y un genio creador único. Y este año yo celebro el segundo centenario de su nacimiento conservando la misma dulce emoción que sentía cuando cogía aquel libro en casa de mis tíos.




La casa de Poe en Nueva York, su última residencia



6 comentarios:

Victoria Abón dijo...

Me parece fantástico que celebres el aniversario de Poe, y así lo celebramos todos, porque sin duda a él le debemos, muchísimos de nosotros, el descubrimiento de la mágia de la lectura en nuestra infancia. Gracias por recordarnoslo.

Anónimo dijo...

La primera parte de tu entrada sobre Poe, da pie para escribir un
relato. Es un buen comienzo
para una novela, un libro mágico, porque al fin y al cabo, todos los libros lo son.

Es muy bonito que celebres su nacimiento. Y es muy triste que tan gran artista muriera joven. Siempre que averiguo que un artista murió joven no puedo evitar pensar en la de obras que hemos perdido, o mejor dicho,
que no hemos conocido y que bullían en la cabeza de estos genios.

Por ser artistas extraordinarios, seguimos recordándolos y celebrando su aniversario.
MJ.

Anónimo dijo...

En vista de lo mucho que me ha gustado tu artículo sobre Poe, voy a entregarme a la lectura de alguno de sus cuentos.
Sara.

nipolis dijo...

Hace tanto que leí a Poe que no recuerdo ningún argumento, ningún personaje, ningún desenlace. Pero lo que sí recuerdo son las sensaciones, la inquietud, la angustia, mi lectura fascinada. De algún modo sé sin poder justificar que en aquellas narraciones había auténtica belleza. Un libro con una esencia así trasciende, y aunque mi edición barata de Alianza Editorial amarillea agónicamente sigue siendo uno de los más valiosos de mi biblioteca.
A. Tomé

Anónimo dijo...

Me sumo tardíamente a este homenaje. Para mí fue todo un hallazgo leer las historias de Poe, aunque yo comencé a hacerlo a los 14 o 15 años. Aunque antes de ello, ya conocía algunas de ellas, o sus adaptaciones más o menos fieles, gracias a un ciclo de Cine que emitió la 2 en el año 88 dedicado a Roger Corman.
Una de estas pelis, la que más me gustaba, era La Obsesión que estaba basada, como ya sables, en el terrorífico El Entierro Prematuro.

carlos

Ángeles dijo...

¡Cuánto he disfrutado yo, Carlos, con las adaptaciones del gran Roger Corman!
¡Y cuánto he padecido por esa idea y esas imágenes de entierro prematuro!

Oye, muchas gracias por este repaso exhaustivo que estás haciendo del blog. Me hace muchísima ilusión que vengas a leer estas cosas tan antiguas y que me las recuerdes a mí misma.