viernes, 8 de abril de 2016

Confesiones blogueras


Hace unos días hablaba yo con una amiga sobre los blogs, y en concreto sobre los blogs que recogen vivencias personales, experiencias, recuerdos y pensamientos de sus autores. Y le decía yo a mi amiga que este tipo de blogs podría encuadrarse dentro  de la llamada literatura confesional.

Curiosamente pocos días después de esta conversación,  un amigo que suele venir por aquí aunque no se deja ver, me dijo que las entradas que más le gustan de mi blog son aquellas en las que aparte de libros y lenguaje, hablo de cosas que me afectan a mí, que se refieren a mi vida personal. Es decir, las entradas en las que hago un poco de literatura confesional.
 
Y curioso es también que unos días antes de todo esto yo había estado leyendo un artículo en el que se hablaba de los beneficios de reflejar por escrito nuestros pensamientos e impresiones sobre hechos que nos atañen personalmente. En ese artículo no se empleaba el término literatura confesional, pero la conexión me parece evidente.

Ya hemos comentado aquí en alguna otra ocasión que a veces  varios hechos o circunstancias relacionados con un mismo asunto parecen ponerse de acuerdo para presentarse ante nosotros casi al mismo tiempo, uno tras otro.
Y cuando esto ocurre, a mí me da la sensación de que algo me está invitando a que medite sobre ese asunto, o incluso a que escriba alguna cosilla sobre ello.

Como saben ustedes, la escritura confesional, a pesar de ese nombre que suena a culpa, no implica necesariamente una confesión en sentido literal, sino que tiene más que ver con la autobiografía. La diferencia es que la literatura confesional no es un recorrido por los hechos de una vida, sino que refleja sentimientos y reflexiones referidos a momentos o circunstancias concretos de una vida. Es, podríamos decir,  la captura de unos hechos y los sentimientos asociados a esos hechos. Algo así como una radiografía de las pasiones; un selfie emocional.

Tradicionalmente, el estilo confesional se ha manifestado por medio de diarios, cartas y declaraciones escritas de carácter personal, y son buenos ejemplos de esto obras como el Diario de Ana Frank, De Profundis de Oscar Wilde, El nadador en el mar secreto, de William Kotzwinkle, o Viaje alrededor de mi habitación de Xavier de Maistre, en las que sus autores reflejaron sus sentimientos más profundos y sus reflexiones más íntimas sobre hechos trascendentales de sus vidas.
Pero también son literatura confesional las “falsas confesiones”, es decir, las obras en las que quien escribe en primera persona sobre sus sentimientos es un personaje de ficción, como ocurre, por ejemplo, en El último día de un condenado a muerte de Victor Hugo o en Carta de una desconocida de Stefan Zweig.

Pero, como le decía yo a mi amiga en aquella conversación, creo que hoy día los blogs cumplen también, en cierto modo, esa función confesional que tradicionalmente han cumplido las cartas y los diarios.
Cuando el autor de un blog nos relata hechos de su vida, circunstancias que no tienen por qué ser trascendentales, ni siquiera íntimas, pero sí personales, y nos da a conocer sus emociones, sus sentimientos y sus reflexiones, está expresando su identidad, presentándose a sí mismo,  que es algo muy parecido a escribir un diario. 
No en vano los blogs nacieron como diarios online, aunque luego sus funciones y contenidos se han diversificado de manera casi cósmica.

Pero sea mediante diarios, cartas o blogs, lo cierto es que siempre hay algún momento en que el ser humano necesita comunicar, de manera abierta o velada, su yo esencial, dar expresión a sus pensamientos y meditaciones personales. 
Y también es cierto que a nosotros nos gusta leer lo que otros escriben sobre sí mismos, tal vez porque en ese tipo de textos es donde encontramos el lado más humano de nuestros semejantes, lo que más nos acerca unos a otros.
Y porque al tiempo que, mediante sus confesiones, vamos conociendo a la otra persona, nos vamos conociendo, y tal vez confesando, también a nosotros mismos.



La pasión de la creación. ( Leonid O. Pasternak, c-1890)
La pasión de la creación (Leonid O. Pasternak, c.1890) 
(Aquí, algo curioso sobre el libro de Victor Hugo y el de Xavier de Maistre)


18 comentarios:

Chaly Vera dijo...



De vez en cuando escribo, eso que tú la encuadras dentro de la Literatura confesional. Pero, te aclaro, que no me estoy refiriendo a mi vida. Pero como este genero se ha expandido de gran manera, los visitantes lo toman como una confesión y sus comentarios lo reflejan: "que pena, pero sé que tú lo superaras"
Recuerdo que cuando comencé a vivir en este mundo bloguero leí la entrada en un blog y no lo pude descifrar y me fui a leer todas sus entradas y los comentario y ¡nada! No sabia que escribir, lo que pasó que ella puso una cita filosófica y ¡listo!¡chica lista!

Sara dijo...

Vaya, parece que no es lo mismo literatura confesional que literatura autobiográfica, aunque la línea divisoria está bastante difusa, al menos para mí.

Estoy de acuerdo contigo en que este selfie emocional puede resultar interesante siempre que se tenga sentido de la medida, pues como leí el otro día en un blog amigo: "El secreto de aburrir a la gente consiste en decirlo todo".

Millones de besitos.

Chelo dijo...

Interesante post, Angeles. Es algo que yo he pensado muchas veces. Nos abrimos a contar cosas nuestras, bien a modo de desahogo, bien para darnos a conocer en este mundo virtual.
Y te confieso, nunca mejor dicho, que a mí sí me interesan este tipo de posts, pero no por cotillear sino por llegar a saber más de quién se deja conocer.
De hecho, he venido atraída por el título de tu post, y me alegro de haberlo hecho.
¡Besos y feliz finde!

Conxita Casamitjana dijo...

Tengo sensaciones encontradas con ese mostrarse públicamente. Por un lado, vivimos en una sociedad en la que continuamente todo se enseña, de hecho, parece que si no se "publica" no existe.

Y también que cuando uno escribe, lo que sea, pone mucho de él en esas letras.
De hecho como dice Chaly Vera, a mi también en alguna ocasión me han preguntado si me había pasado o incluso compadecido por alguna de mis historias...
Es como si tuviéramos la necesidad de pensar que el otro se está mostrando más de lo que sucede en realidad, para sentirlo más cercano, más próximo para poder empatizar con él o con sus sensaciones. Eso, quizás nos hace más humanos, más próximos y cercanos y necesitamos ese contacto para conocer quién está detrás de ese blog, porque lo que es cierto es que a través de las letras se puede conocer mucho a las personas que las escriben. Y ese conocer un poquito, despierta la curiosidad por saber más.

Muy interesante Ángeles, un tema fantástico.

Anónimo dijo...

Qué sé yo, será que necesitamos historias que nos cuenten y que contar. ¿Se reducirá todo a la necesidad de saber?... de saber de experiencias ajenas para contrastarlas con las nuestras en un afán de aprender. Y por el otro lado, de enseñar para afirmar nuestra personalidad, como diciendo: "así soy yo y esto es lo que me ha pasado o lo que pienso", como terapia de tímidos para presentarse en sociedad o por vanidad, para intentar trascender a la poca importancia que solemos tener. O también puede ser que los que no tienen imaginación para la ficción se limiten a echar mano de lo primero que tienen cerca que es su vida; esto en el caso de la literatura confesional personal, no la ficticia.
O, sin más, es que somos unos exhibicionistas...y unos voyeaures sin remedio.
carlos

MJ dijo...

Muy interesante el tema de esta entrada. Esas casualidades que parecen causalidades siempre dan mucho juego. Me parecen de lo más interesante. Gracias por compartirlas con nosotros.

Macondo dijo...

Mis habituales decían que las entradas mías que más les gustaban eran aquéllas en las que hablaba de mi familia o de asuntos personales, no por simple curiosidad sino porque les gustaba el cariño que les ponía. Hace tiempo que no hago una de esas entradas, pero es por nada especial sino porque he ido derivando más hacia escritos de ficción.

guille dijo...

Me gusta saber de las personas que considero interesantes.
Y lo son quienes sigo en sus blogs.

Yo invento personajes, pero mis protas casi siempre tienen rasgos míos. Eso si a ellos me ocupo yo de que todo les salga bien, la vida no es -ni de lejos- tan amable conmigo.

Como a ti me encantan las coincidencias. Considero al azar un amigo que me ha colocado en muchas situaciones que acabaron siendo positivas.

Y si, varias reunidas invitan a reflexionar el porque de su aparición en ese momento, en ese lugar.

Es una gozada irte conociendo, porque hasta cuando no hablas de ti nos muestras parte de tu esencia.
Y como voy volviendo es que me atrapa.

Marisa C. dijo...

Hablando de confesiones... Te confieso que el origen de mi blog fue el beneficio de hablar de lo que sentía y me inspiraba lo que leía. Y es cierto que me gusta saber de lo que piensan y sienten otros que, como yo, también hablan de libros, mucho más que una típica reseña al uso. Quizás porque me siento parte de algo mayor, de algo que une a personas que no se conocen de nada, pero que conectan.
Cuanto me gustan tus "coincidencias", "telita" todo lo que dan de sí. ;D. Abrazos.

Holden dijo...

Buscando literatura confesional en forma de Blog anécdotarios llegué yo hasta tu espacio, cosa que no termino de agradecer todo lo que tal acontecimiento merece. No es que tu espacio virtual sea tan confesional como los libros que mencionas, pero sin duda tiene gran parte de tí y de tus sentimientos cada entrada que publicas y, aunque no tenga coincidencia directa con los eventos de tu día a día, sin duda si que la tiene con tu vida.

¿Qué te voy a contar yo, que me declaro confesional al 100% en mi blog? Claro que no soy estríctamente sincero pues sólo confieso lo que me da la gana, pero claro... eso a fin de cuentas es parte de la magia.

Soros dijo...

Sin que sean diarios las cosas que escribimos hacen referencia a lo aprendido, a lo visto o a lo vivido... De esas mezclas se pueden urdir historias nuevas.
Sin embargo, la vida de cada uno es para mí algo pudoroso que no me gusta hacer público.
También hay personas que ponen en su blog cosas intrascendentes, como si lo que han desayunado le importase a alguien.
Creo que lo que se escribe debe estar pensado para el lector, aunque no se tenga o no se sepa si se tiene.
El sentido que, para mí, tiene el escribir es el de intentar sacar algo nuevo. Cavilar para ello. Obligarte.
Pero cada cual puede utilizar las cosas como mejor le parezca.

Ángeles dijo...


En efecto, Chaly, cuando un personaje de ficción habla en primera persona, los lectores tendemos a identificarlo con el autor. Y en el caso de los blogs más aún, porque son fundamentalmente un medio de expresión personal.
Gracias, como siempre, por tu visita.


Sí, Sara, la línea que separa la biografía de la escritura confesional es muy delgada y además no siempre ambas formas se pueden desligar una de la otra.

Y el sentido de la medida es, desde luego, aconsejable en todos los ámbitos de la vida. Ya sabes que yo soy muy partidaria de la prudencia :D

Muchos besos para ti también.



Muchas gracias, Chelo.

Yo tampoco creo que el “cotilleo” tenga nada que ver con que nos guste conocer a quienes escriben, como tampoco creo que la escritura confesional tenga nada que ver con el exhibicionismo o la vanidad. Para eso hay otros medios más ligeros, más frívolos.

Y yo también me alegro de que el título de la entrada te haya traído a leer :)
Besos.


Es verdad, Conxita, parece que hoy la exposición de uno mismo es casi una obligación. Pero hay diferencias importantes entre expresarnos a nosotros mismos por escrito, cosa natural y propia del ser humano, y poner en el escaparate hasta los actos más intrascendentes y las opiniones más insípidas.

Y también es natural que nos guste conocer un poco a quien está detrás de un blog que nos interesa, porque la escritura tiene el poder de acercarnos a las personas y de despertar nuestro interés por aquellos con quienes sentimos afinidad.
¡Muchas gracias!


Sin duda, Carlos, contar historias es un necesidad humana, y una capacidad que nos define.

Creo que tienes razón: todo se reduce a una necesidad de saber, pero no en el mero sentido de saber cosas y de saber de los demás, sino en el sentido amplio de conocer, de entender el mundo y de entendernos a nosotros. De explicarnos a nosotros mismos todo este asunto de la vida.
Y quizá también para “intentar trascender la poca importancia que solemos tener”, como bien dices, lo cual es un asunto interesante.

Lo que no creo es que la escritura confesional tenga mucho que ver con la falta de imaginación, el exhibicionismo ni el voyerismo. En esos casos, me parece, no hay detrás un valor ni un anhelo emocional.

Muchas gracias por tus reflexiones :)


En algunos casos, MJ, las casualidades sin que son también causalidades, pues dan origen a entradas de blogs y a comentarios tan interesantes como los que tenemos aquí :)
Gracias a ti.


Lo que comentas, Macondo, es otro tema interesante sobre el que meditar: cómo en lo que escribimos se reflejan nuestros diferentes intereses, necesidades, etc, según el momento vital o anímico en el que nos encontremos.


Así es, Guille, los personajes siempre tienen rasgos de su creador, aunque sea de manera muy velada y aunque el autor no les dé esos rasgos de manera consciente. Será algo así como la herencia genética: no se puede evitar.

Yo también creo que lo que escribimos, aunque no sea personal, habla de nosotros, y esto es algo que tampoco podemos evitar. Y también creo que no todo el mundo sabe leer la información subyacente.

Muchas gracias por tus palabras.
Un abrazo.

Un paseante dijo...

Imagino que todo dependerá del carácter de la persona que escribe; si es expansiva, si cree que tiene cosas interesantes que decir sobre sí misma o las circunstancias en las que vive, o no. De todos modos, habría que aclarar hasta qué punto vemos un escrito como "confesional" y lo diferenciamos de la autobiografía. En mi caso no puedo opinar, ya que el género autobiográfico nunca me ha interesado mucho; a mí, en literatura me gusta que me mientan, directamente. Vamos, que lo mío es la novela.

Y sin embargo yo me fijé en este blog precisamente por tus entradas que llamaría "de opinión" más que de vivencia personal. ¿Por qué? Pues porque tienes una formación, una soltura expresiva y un criterio solvente que hace intesantes tus apreciaciones. De todos modos es cierto que todo lo que escribimos habla de nosotros, y no tiene por qué ser de tipo confesional; para esa escala, los puretas seguimos prefiriendo el cara a cara, saber con quién hablamos realmente, tener la confianza plena que nos da ese conocimiento.

Ángeles dijo...


Sí que es beneficioso, Marisa, escribir sobre lo que sentimos y pensamos. Nos ayuda a ordenar los pensamientos y a verlos con más claridad, con todo lo que ello implica.

Y, sin duda, los blogs conectan de una forma casi mágica a personas que sin conocerse tienen mucha afinidad, incluso más que con personas de su entorno “real”. Es el poder de la escritura.

Gracias y abrazos :)



Pues, ahora que lo dices, Holden, yo tampoco he dado gracias suficientes por tu llegada a mi blog, que además implica mi llegada al tuyo. Tendré que ponerle remedio :D

Lo has dicho muy bien: lo que publico no habla de mi día a día pero sí tiene una relación directa y personal con mi vida, pues la mayor parte de mi tiempo y mi energía está dedicada a la literatura y al lenguaje, de diversas maneras.

Tu blog es un ejemplo perfecto de que se puede hacer escritura confesional siendo al mismo tiempo discreto con la propia intimidad; y además divertido e inteligente. Sí, algo de magia de tiene que haber en eso.



Estoy de acuerdo, Soros, en que todas nuestras experiencias se reflejan en lo que escribimos, ya sea ficción o “confesión”. No creo que se pueda escribir a partir de la imaginación exclusivamente.

Escribir es algo tan personal que cada uno lo afronta de una manera propia y, como dices, para cada uno tiene un sentido. Por eso creo que un hecho trivial e intrascendente puede dar lugar a un texto inane o a una pieza literaria interesante, según en manos de quién.

Como siempre, gracias por tus reflexiones.


En primer lugar, Paseante, te agradezco mucho la valoración que haces de este blog. Me siento muy honrada.

Estoy de acuerdo en que escribir de manera confesional -sobre hechos personales y nuestras reflexiones o sentimientos sobre esos hechos- depende, al menos en parte, de la personalidad de cada uno. Y enlazo esto con lo último que dices, con tu preferencia por el cara a cara: sin duda, no hay nada como una conversación en persona; pero del mismo modo que quienes van a confesarse a la iglesia se amparan tras la rejilla y la penumbra del confesonario, quizá algunos se sienten más cómodos, en ciertas ocasiones al menos, amparándose tras la rejilla virtual de la blogosfera.

Por último, como dices que en literatura te gusta que te mientan :D no puedo resistirme a dejarte esto, por si te apetece leer una cosilla al respecto.

Gracias por tus ideas.

JuanRa Diablo dijo...

Si antes de leer esta entrada me hubieran preguntado si escribo un blog confesional hubiera respondido que ni pensarlo, que jamás he escrito de religión (y menos siendo diablo)

Después de leer esta entrada rectifico mi hipotética respuesta, pues veo que sí, que mi blog personal viene a ser un conjunto de escritos confesionales, y esto me hace "confesar" abiertamente que me queda mucho que aprender.

Lo de selfie emocional me ha gustado mucho y podría decir que mi blog está lleno de ellos, de "impresiones" , en todas las acepciones de la palabra: retazos de otros tiempos captados como una imagen de mí mismo y opiniones y sentimientos que no solo he dejado en mi blog a lo largo de estos años, sino también en los blogs de otros compañeros.

Y ahora me quedo pensando lo chulo que hubiera sido un título como El confesionario del diablo. ¡Es casi sacrílego! xD

loquemeahorro dijo...

Tu entrada me viene al pelo, ya sabes que yo soy mucho de "voy a contarle a la gente que el otro día perdí un zapato por la calle, que a alguien le interesará", y esa es la magia de internet, que resulta que sí, que le interesa a alguien!!

El otro día estaba yo en la biblioteca y un señor de provecta edad intentó pegar la hebra con la chica que atendía (muy joven, ella). El hombre empezó a contar que si el vivía en este barrio, pero que su ex-mujer vivía en tal otro, y que cuando reinó Carolo... la chica no le hacía ni repajorero caso, se notaba mucho.

En un momento dado le dice la muchacha que en la sala de al lado había ordenadores "para consultar internet".
- Ay, hija, a mí eso me ha pillado mayor.

Y pensé
- Pues no, caballero, apúntese usted a contar esas cosas, o las que sea, como que los juguetes de sus tiempos sí que eran juguetes y no como los de ahora (o la música, o lo que sea), y encontrará un montón de gente que resulta que también piensa eso, y se hacen tan amigos!!

Y en fin... que qué me vas a contar a mí de "confesiones"...

pd. Bella mía ¿Tú no vives en Zaragoza, verdad??

*entangled* dijo...

Dices que el escritor de blogs no es exhibicionista ni vanidoso. Y también el lector de blogs no tiene por qué ser voyeur o cotilla.

Pero yo creo que, aunque no sean las motivaciones principales de ambos —autor y lector— siempre tienen algo de todo ello. De no ser así ¿por qué habrían de publicar cuestiones personales los autores, o interesarse por cuestiones personales ajenas los lectores?

Cuando hace ya años hablé de mi intención de iniciar un blog, mi asesora de imagen me dijo: «Eso lo haces por vanidad, para ver si alguien te dice que escribes bien». Mi primera reacción fue negarlo con grandes gestos. Pero luego lo pensé más despacio.

Ángeles dijo...


Ya ves, JuanRa, a veces hacemos cosas que no sabemos cómo se llaman :D
Y, ahora que dices eso de haber dejado imágenes de ti mismo no sólo en tu blog sino también en otros, me pregunto si en realidad no estaremos todo el tiempo “confesándonos” sin ser conscientes de ello…

Y sí, “El confesionario del diablo” es un título fantástico.


Es cierto, Loque, nunca sabemos a quién le puede interesar o servir de provecho lo que alguien escribe, y seguramente siempre hay un destinatario para cada cosa que se escribe. Seguro que el buen señor de la biblioteca encontraría a alguien que escuchase con gusto sus historias, ésas que algunas veces las personas necesitan tanto contar.

PD: no, querida, no vivo en Zaragoza, más bien al otro extremo del mapa. Y ahora que sé por qué me lo preguntas, me da rabia que el mapa sea tan grande.



Como pasa otras veces, *entangled*, aunque no lo parezca estamos de acuerdo.
Yo creo que todo el que escribe un blog (o pinta, o canta o hace figuritas de barro…) ha de tener un mínimo de vanidad, la suficiente para pensar que lo que hace tiene algunas bondades y que puede interesar o gustar a alguien. Si no fuese así, nadie mostraría nunca nada, y todos, autores y receptores, saldríamos perdiendo.
Así que tu asesora de imagen tiene razón, pero espero que no lo dijera con todo de reproche ;)

Gracias.