jueves, 26 de noviembre de 2015

Tres historias de amor aproximadamente


 
Prioridades

-Mi trabajo está por encima de todo, mis novelas son lo más importante para mí. Y su ayuda me resulta imprescindible. Tiene un don especial para los diálogos, para poner las palabras exactas en cada ocasión.
-Querido,  ¿recuerdas lo que me dijiste aquella vez que perdí las llaves del coche?
-Claro, mi amor: que eras una idiota redomada.
-Ah, eso es: redomada... ¿Y qué te dije yo?
-Que era un impertinente y un zafio.
-Perfecto… Gracias, cielo, qué haría yo sin ti.

***
Sin mentiras

-Otro paquete para Roberto Díaz.
-Pues qué bien. Adelante.
-¿Ya han traído este pedido? Qué pronto, ¿no?
-Sí, es que el chico estaba deseando volver  a verme.
-Pfff, sí,  seguro.  
-Sí…
***
He vuelto

Un día, después de varios meses, el marido volvió a casa, arrepentido.
-Todo ha terminado, querida.
-¿De verdad?
-De verdad, mi amor. Todo lo que ha pasado ha sido una locura, un error imperdonable. He sido un idiota, pero tú eres tan buena que sé que me perdonarás, ¿verdad que sí?
-Sí, sí. Todos nos equivocamos, no te preocupes.
-Ahora yo sabré compensarte por el abandono, por la soledad, por las mentiras.
-Entonces, ¿vienes para quedarte?
-Sí, mi amor. Me quedaré a tu lado para siempre.
-¿Y todo volverá a ser como antes?
-Sí, mi vida, como antes.
Ella se echó a llorar, y el aguafiestas creyó que era de felicidad.






(Otras historias de amor aproximadamente, aquí) 

19 comentarios:

Holden dijo...

La que más me ha gustado era la última, y también la segunda de tu anterior post. La verdad es que molan bastante estos microrelatos, esoy seguro de que no te ha sido fácil lograr contar una historia con tan poquitas palabras :)

Anónimo dijo...

La primera: ilusión y algo de vanidad, pero se acepta sea así
Son cosas qué ocurren
La segunda: Típica escena de una educación basada en el desprecio;muy propia de ésa recibida de los años sesenta. Algo misógina pero (in)adecuada.
La tercera: No tiene nombre; el tipo ve menos que un perro de yeso...es que lo del felino de caolín está muy sobado.
Son unos microrrelatos muy chulos, cotidianos y actuales hoy como hace mil o dos mil años atrás; en esos tiempos apostoles que comían pajaros y se caían de los arboles y del caballo...¿redomado? aquél camino Roma o Soria. Qué más da, finalmente derribado y punto. Y a joderse, que ahí empezó todo.
Y ahí empezó todo, cómo aquella tópica -qué no atópica- enfermedad a la que recomendaban "*agua de acero". Supongo que sería por estar en la inopia aquellos galenos recién estrenado hasta la llegada de la moderna medicina sensible.

Ser como antes es pasado y ningún pasado fue mejor, por mucho qué digan.
¿Amor y misoginia son lo mismo en este caso. O amor y rabia se dan la mano?
Qué cosas tiene la mala educación, qué cosas.
Todas, un acierto
*anemia hipocrómica
Me anánimo, WC, como anónimo.

Sara dijo...

Desde luego que ha merecido la pena la espera.

Como se ha dicho por aquí, los microrrelatos son todo un acierto, no solo de condensación, sino de observación de la realidad. Pero me permitirás que yo me quede con el tercero. Por su finísimo humor, por su síntesis magistral y porque describe una realidad muy frecuente en la pareja (ella podía haberlo sacado de su "error" y decirle la verdad) merecería un Óscar... Por lo menos.

Ángeles dijo...

Muchas gracias Holden. Me alegro de que te hayan gustado, y gracias también por ir a ver las anteriores.
Uy, es dificilísimo (aprovecho para darme importancia) contar una historia entera mostrando sólo una pequeña parte de ella.
Te animo a que pruebes :)


Anónimo Anánimo/WC, muchas gracias por sus reflexiones.

En efecto, a la primera historia se le puede aplicar lo que dices, “Son cosas que ocurren”. Sólo cada uno sabe lo que está dispuesto a aguantar -o a ignorar- para conservar lo que verdaderamente le interesa.
En la segunda, se refleja, como bien dices, el desprecio de una persona por otra, y es que a veces la mejor manera de disimular la verdad es mostrarla a las claras, sobre todo si se cuenta con la incredulidad del otro.
Lo del perro de yeso me ha encantado :D Yo conocía, en efecto, al gato de escayola, pero esta versión también mola. Y sí que es cegato el tipo, por soberbia, porque cree que el bienestar de su mujer depende de él y de sus caprichos.

Yo tampoco creo que todo pasado sea mejor y sí creo que el amor puede tener tantas caras y vericuetos que a veces es amor sólo aproximadamente.

Saludos.


Muchas gracias, Sara, por tu generosa valoración. Y por el Oscar, claro ;)

JuanRa Diablo dijo...

Tus microrrelatos son como una bandeja de pastelitos: todos me gustan, me relamo con ellos y me quedo con las ganas de más.

El tercero es el más suculento, eso de que termine llorando y él crea que es de felicidad... ¡con lo a gusto que estaba ella sola! jaja

Por lo que hablábamos en el post anterior de que un texto puede tener más de una interpretación, yo no vi el segundo como una respuesta de desprecio sino todo lo contrario. Ella tiene mucho sentido del humor y él le sigue la corriente.
"Es que el chico estaba deseando volver a verme" Esto no puede ser verdad, es una broma. Claro que si lo dice para hacerle rabiar...
Es que como no se oye el tono de ella ni a él se le ve la cara... xD

Aunque ahora me percato de que el título es "Sin mentiras" Osea, ¿¿iba en serio?? Jo, tiene gracia que analizar un microrrelato ¡lleve más más palabras que el propio microrrelato!

guille dijo...

Impertinente y zafio, y ni siquiera ha tenido que decírselo ella.

Muchos pfff mas y ella tendrá que demostrárselo prácticamente.

"Me quedare a tu lado para siempre" ¿Como no llorar? Ya lo dijo mi poeta de cabecera: "No hay amor mas triste que el que después de acabar sigue siendo eterno".

...
Ese "¡Ah! si. Si quiero" final -después de toda la reflexión anterior- tiene tela.

pd: Siento la mini tardanza, estaba de viaje.

Me encantan los mini relatos, me encanta contar un latido de vida que sugiera todo lo que le rodea.
Me encantan tus micros.
Tengo un apartado que se llama "ráfagas que cruzan" que se refiere a esos instantes que pueden darte pistas de mucho.

Ángeles dijo...


JuanRa, muchas gracias por tus dulces palabras ;)

Es interesante tu interpretación de la segunda historia, que a mí no se me había pasado por la cabeza. Es verdad que él lo toma como una broma, pero no porque ella tenga sentido del humor y él le siga el juego, sino porque no concibe que ella le pueda gustar a alguien. Y sí, como bien has visto después, el título también da información sobre la historia :)

Me gusta que analizar el microrrelato requiera más palabras que el propio microrrelato. Eso tal vez significa que cuenta más de lo que dice, y eso, para quien lo ha escrito, es todo un cumplido.


Qué bien, Guille, me alegra un montón que te hayan gustado estas historias, y que hayas ido a ver las otras también. Muchas gracias.

Sí, los de la primera historia se faltan al respeto con mucha educación y lo aceptan sin problema. Los motivos de ella los conocemos. Y él también tendrá los suyos, sin duda.

Muy oportuna la cita de tu poeta de cabecera (B.P., I guess), y tiene enjundia, como tus “ráfagas que cruzan”.

PD: aquí no hay horarios ni turnos, por lo tanto tampoco tardanzas ni retrasos. But thank you anyway.

Anónimo dijo...

¡Qué bien están estas mini escenas de teatro! Son más ricas que los microrelatos...¡igual has inventado tú el género de la minidramtización!
Iba a preguntar qué rayos significaba el segundo que a simple vista parece el más intrascendente pero al final es la más críptica.
Pues hala, a seguir publicando de estos y así, algún día, te concederán un premio Mini-Max de las artes escénicas.
carlos

Marisa C. dijo...

Pobre mujer... Creo que el susto no le dejaba decirle cuatro cosas al que se consideraba el centro del mundo, tanto como para pensar en que la salvaba con su vuelta... Cuánto hay de eso suelto por ahí. En fin. Los cuentos quiero leerlos con calma. Abrazos.

Ana Blasfuemia dijo...

Qué tres historias de desamor... ah... no... que eran de amor :) (aproximadamente, claro).

Me han gustando las tres, pero la última es ¡terrible!

Un abrazo

Holden dijo...

Y por cierto, te nominé para una chorradilla bloguera. Pero va de libros, pensé que igual te mola.

Ángeles dijo...

Muchas gracias, Carlos.
No se me había ocurrido verlos como mini piezas teatrales… es interesante.
Y me alegro mucho de que la segunda historia te parezca menos intrascendente de lo que aparenta.


¿Has visto, Marisa, que desilusión, la pobre? Con lo bien que estaba sin él…

Gracias. Un abrazo.


Gracias, Ana Blasfuemia. Sí, esto no es siquiera desamor; al fin y al cabo con el desamor sabes a qué atenerte, pero con esos amores que no llegan ni a lo uno ni a lo otro...

Abrazos.


Muchas gracias, Holden, qué detalle, seguro que mola. Voy a ver :)

MJ dijo...

Tres microrrelatos deliciosos, si me permites la palabra. Los tres me han gustado mucho, pero me quedo con el tercero. Creía él que lloraba de felicidad... iluso...

Gracias por compartirlos con nosotros :-)

Lan dijo...

El sentido de lo efímero, de lo superficial, de lo cínico y de lo acomodaticio parece que rige hoy las relaciones de pareja. Y creo que con tus pequeños relatos lo trasmites.
Me quedo con el tercero. Me parece una buena definición de la condena que supone que dos, que no se aguantan, vivan juntos.
Sin embargo, soy de los que creen, e intentan practicar, que el amor es perenne, profundo, sincero y responsable y, si existe, suele poder con todo. Aunque hoy, en general, no se vea así. Vivimos un tiempo en el que existe un enorme predominio, en todos los aspectos, de la banalidad.

Ángeles dijo...

Gracias a ti, MJ :) Para mí es un placer compartir mis cosillas con vosotros.
Me alegro mucho de que te hayan gustado.


Lan, yo también creo que el amor puede ser perenne y poderoso, aunque parece que cada vez veo menos ejemplos que me faciliten mantener esa creencia. Y también a veces me parece que predomina en todo la banalidad y la impaciencia, y también el egoísmo.
Quizá por todo eso estas historias me han salido un poquito cínicas. Pero aun así, qué bonito es el amor.
Muchas gracias por tus reflexiones.

*entangled* dijo...

La historia más curiosa es la segunda, ya que es completamente ambigua, quizá debido a su extrema concisión. Una mezcla de haiku y twitter. Parafraseando a Wittgenstein: «Si no puedes expresarlo en 140 caracteres, es que no puedes expresarlo».

No se sabe exactamente cuántas personas intervienen, en qué modo están relacionadas, quién dice qué ni cuál es el género de cada uno. Se pueden hacer suposiciones razonables, pero todo sigue siendo ambiguo y hay varias soluciones posibles.

Buen trabajo. Saludos.

Ángeles dijo...

entangled, me alegro de que te hayas fijado en la segunda historia, aunque yo no pretendía que resultase tan ambigua. De todas formas supongo que es positivo que se puedan hacer conjeturas sobre ella.

La cita de Wittgenstein me gusta mucho y me ha traído a la mente una entrada antigua titulada 'La regla del beso', que venía a decir lo mismo pero de manera más profusa, valga la incongruencia :D

También me ha gustado mucho eso de "una mezcla de haiku y twitter" :)

Muchas gracias. Saludos.

Anónimo dijo...

Por una vez voy a decir lo qué pienso empleando el verbo creo: Creo en las palabras de Lan-srs pues el amor es poderoso siempre que, como todo, sea práctica y no virtud.
Nada es virtud, todo es práctica; el amor y la puntualidad incluidas.
Y todo eso sigue existiendo y no tiene que ir parejo justamente a las creencias; se suelen dar más casos entre no crédulos que en aquellos que profesándolas se las dan de únicos e iluminados.
Es educativo en gran porcentaje y en muchos aspectos fuera de los ámbitos religiosos, esa droga que genera los monstruos que viven en las iglesias, mezquitas, sinagogas, templos orientales, viejos cromlechs...

Un escobazo de saludos "patós", en especial a quién este blog la define

Wendi Carlos, anónimoanánimo :)

Ángeles dijo...

Yo también estoy de acuerdo, WendiCarlos, en que el amor no es patrimonio de los creyentes ni practicantes de cualquier religión. Ni la puntualidad tampoco, seguro :D
Y sí, como dice el refrán, "obras son amores y no buenas razones".

Gracias por los escobazos, que supongo son festivos...