martes, 21 de noviembre de 2017

Yo leo, ¿tú lees?


Puede parecer una simple coincidencia, y seguramente es una coincidencia, aunque no me parece simple.
Me refiero a que desde hace un tiempo, dos o tres años quizá, muchas personas conocidas me comentan una misma cosa: que ahora leen mucho menos que antes, y que incluso han perdido el hábito por completo.

Algunas de estas personas dicen que esto se debe a que no tienen tiempo, a que llevan una vida muy acelerada, con mucho que hacer, siempre fuera de casa... Y es obvio que la falta de tiempo y de sosiego, además del cansancio, son incompatibles con el estado de calma despierta que requiere la lectura.
Otras me han dicho que el problema es que hace tiempo que no encuentran libros que les gusten de verdad, que les afecten, que supongan algo más que un rato de distracción. Y añaden que, aunque siguen leyendo, esa falta de intensidad les hace ir poco a poco perdiendo el interés.

Parece que hay aquí dos problemas distintos, pero después de meditar un poco sobre ellos, creo yo que en realidad son dos aspectos de una misma cuestión.
Respecto a lo primero ya se ha hablado mucho y desde hace tiempo. Por ejemplo, hace más de veinte años David Foster Wallace ya hablaba de cómo los libros estaban perdiendo su capacidad de interesar, de atraer, debido esto entre otras causas a la influencia de la televisión.
Y más recientemente, el filósofo Nuccio Ordine ha analizado a fondo cómo las características de nuestra sociedad actual afectan al hábito de la lectura. 
 
La otra cuestión, la falta de literatura interesante, también da mucho que pensar, y a mí me interesa mucho. Conozco a varias personas, profesionales de la literatura de un modo u otro,  que conocen muy bien, y mucho mejor que yo,  lo que se escribe hoy día. Y hablan de  falta de profundidad moral y psicológica en las obras actuales. Una de ellas me decía no hace mucho que hoy hay “muchos contadores de historias pero muy pocos escritores”. Y creo que es una manera muy sencilla y muy certera de  identificar el problema.

Las librerías están llenas de novedades que cambian cada semana. Parece que en este sentido también va todo muy acelerado: cada pocos días hay un montón de libros nuevos, y no sólo títulos nuevos, sino autores nuevos también. Parece que, como ha dicho Javier Marías hace poco,  hoy todo el mundo es capaz de escribir una novela.
Pero escribir una novela es en realidad una actividad lenta, minuciosa, que requiere tiempo, meditación y conocimiento, por lo que toda esta avalancha de títulos modernos quizá no tenga en realidad mucho que ver con la literatura, aunque lo parezca.

Esos libros son más bien una clase de cultura producida en serie, que no requiere detenimiento, y que tiene una finalidad puramente comercial; que favorece el deseo constante de novedades (deseo que no sé si tenemos por naturaleza o nos imbuyen), y que  fomenta el consumo inmediato, sin tiempo para meditar ni para descubrir. Son libros que cuentan historias más o menos interesantes y más o menos bien hilvanadas; pero no son libros que traten, volviendo a D. F. Wallace,  de  “cuestiones humanas básicas: por quién vivo, en qué creo, qué quiero. Cuestiones tan profundas que dichas de viva voz suenan banales”.

Y esto es justo lo que creo yo que echan de menos algunos lectores: las historias de carácter moral, es decir, referidas a la ética personal y a lo que concierne al ser humano como tal; obras con capacidad para reflejar la condición humana, sus recovecos, sus misterios; y los personajes complejos, que no sólo hacen cosas, que no sólo  van y vienen, sino que se preguntan, que dudan, que evolucionan y nos sorprenden. En resumen, historias y personajes que investiguen, como diría Stefan Zweig, “los fenómenos del alma”,  y que nos permitan aprender sobre “los secretos del sentimiento y las leyes mágicas que lo gobiernan”.
Pero para escribir así, claro, hace falta ser un verdadero escritor y no un mero contador de historias.

No quiere esto decir que sólo haya que leer a Shakespeare, a Dostoievski, y los demás de su tamaño, porque hay autores mucho más “ligeros”, populares incluso, que también escriben con hondura y conocimiento del alma humana.  

Por supuesto, leer puede ser un mero pasatiempo, y eso está muy bien; pero yo creo que sin la gran literatura estamos más solos, más aislados, más perdidos, en un sentido esencial, espiritual, por decirlo de una forma sencilla. Por eso hay lectores que en la lectura buscamos algo más,  una forma de entender el mundo y al ser humano,  incluidos nosotros mismos; una forma de comprender la vida. Y esto es algo tan profundo que no puede encontrarse obviamente en libros producidos a toda velocidad y al por mayor, como si fueran salchichas.

La sociedad ha cambiado mucho en las últimas dos o tres décadas, y ahora todo está dominado por la urgencia, la inmediatez y la actividad constante. Y esto ha hecho que cambie la literatura, porque parece que en este mundo, frenético y cómodo a la vez, no hay lugar  ni tiempo para aquello que requiera lentitud, espera y esfuerzo.

Sin embargo, quizá ahora es cuando más necesitamos de esa literatura paciente y reflexiva, como una serena corriente subterránea, que nos ayude a conocernos y a no olvidar quiénes somos; que nos haga ver que somos algo más que meros consumidores, algo más que engranajes y combustible de una gigantesca maquinaria.
Por suerte, los libros que llegaron antes, permanecen. 



 Johann Georg Meyer von Bremen. "Niña leyendo en una mesa" (1849)

27 comentarios:

Macondo dijo...

Creo que no voy a aportar gran cosa. Empezaré distinguiendo entre la lectura en general y la lectura de un libro. Hay temporadas en las que leo muchos libros y otras en las que apenas lo hago. No hay un motivo especial. La televisión no tiene que ver, porque cada vez la veo menos. Aquí no hay rachas. La culpa tampoco es de que no haya libros que me interesen, porque tengo sin leer muchos que me parecen interesantes. Tendría que darle más vueltas al asunto para llegar a una conclusión.

TORO SALVAJE dijo...

Yo leo más o menos igual que siempre.
Intento que el estrés de la vida actual no me prive de la lectura.
Nada de redes sociales, he eliminado hasta el whattsap... prefiero leer que perder el tiempo haciendo gansadas.
Sí que es cierto que no encuentro buenos libros. Para disfrutar de la lectura he de releer.
Y es que hoy todo el mundo es escritor.
Flipante.
Se autoeditan los libros y pretenden vivir de la literatura.
Yo flipo.
No quiero esos libros ni regalados, y no pienso leerlos ni aunque sus autores me pagaran por ello.
Leo desde bien pequeño y quiero seguir haciéndolo siempre, pero tal como está todo no resulta fácil... internet nos va comiendo el tiempo y hay que limitarlo.

Besos.

Sara dijo...

Sé que me salgo un poco del guión (y nunca mejor dicho), pero a mí "se me rompió el amor" con el cine y no con la literatura. Y no creo siquiera que sea una ruptura, sino una coyuntura, y que, como suele ocurrir, lo que nos parece definitivo normalmente es solo transitorio... En resumidas cuentas, que casi no veo cine, pero siempre encuentro un hueco para leer.

Besos, Ángeles.

guille dijo...

Yo leo mucho menos que antes.

He leído mucho, en mi biblioteca acampan mas de mil libros... todos leídos.

En la mesa de por leer en los últimos tiempos se acumulan las novedades, tengo once libros que no puedo pasar a la biblioteca porque no están leido.

¿Falta de tiempo? No, soy dueño de mi tiempo.

¿Falta de libros interesantes? No hay mas libros interesantes que no he leído que esos once en espera.

¿La razón? Falta de ganas. No me apetece empezar. Así tengo siete empezados. Y avanzo muy lentamente.

No se si volveré a leer como lo hice antes.

Chaly Vera dijo...

Como bien lo dices ahora todo el mundo es un escritor, y escriben y analizan la vida moderna y a mí en particular no me gusta leer lo que me sucede día a día. Ya no se encuentran libros que te distraigan, que pongan una sonrisa en tu corazón, no hay autores de libros divertidos, todos son serios, meditabundos y pesimistas.
Años atrás los futbolistas eran aquellas personas que les gustaban jugar con la pelota, actualmente son pocos, tal como Messi o Ronaldiño, para los demás es sólo un medio de vida, lo mismo sucede con los maestros. Solo unos pocos tienen vocación de servicio, los otros solo quieren un empleo.

Besos

hécuba dijo...

Hola,
Yo a veces leo mucho; otras, sin embargo, no leo nada. Pero no puedo decir que ahora leo menos que antes. Todo va por temporadas. Sí creo que ahora hay buenas novelas y buenos escritores. Hay de todo. No me suelo guiar por las novedades, pero entre ellas he descubierto buenas historias.

Saludos,

*entangled* dijo...

Siempre he leído poco —al menos comparado con lo que otros dicen que leen— y aún así, leo cada vez menos.

Creo que los jóvenes están más predispuestos a aceptar lo nuevo, más atentos a escritos desconocidos, arriesgados, raros; pero que con el paso del tiempo se pierde esa capacidad de sorpresa, se cae en cierto escepticismo, y se pregunta uno: ¿De verdad alguien hoy puede escribir algo que me sorprenda realmente, que me apasione como en el pasado?

No estoy seguro. Pero mientras tanto seguiremos buscando el Libro.

Saludos.

Demian dijo...

Muchas veces no es difícil encontrar el libro que nos sorprenda. Mucho material en librerías y poca literatura. Opino como todos en realidad. Hoy por hoy algunos tienen la facilidad de publicar cualquier cosa. A veces es lamentable. Aun así, encontramos tesoros para leer. Buen aporte Angela

Ángeles dijo...


Claro, Macondo, hay muchas causas por las que se lee o no se lee, o se lee por temporadas. Por eso aquí me he limitado a estos dos aspectos. El tema, es de luego para darle muchas vueltas, porque tiene muchas caras.

Gracias por tu comentario.


Sí, Toro, ésa es otra cuestión importante: el mucho tiempo que consumen las redes sociales, e internet en general, y que obviamente es tiempo que no se dedica a otros menesteres, sea la lectura o cualesquiera otros.

Y es curioso que ahora que ahora que la población en general lee cada vez menos, haya cada vez más personas que quieren ser escritores…

También es interesante lo que apuntas sobre la relectura, que muchas veces es la mejor forma de disfrutar de la lectura. Te dejo esto por si te apetece leer algo al respecto.

Gracias por tus opiniones.
Besos.


Yo también creo, Sara, que casi nada hay definitivo. En todo hay etapas, rachas, idas y venidas.
Últimamente yo también veo mucho menos cine que hace un tiempo, porque si he de elegir entre una actividad y otra, casi siempre prefiero leer.

Besos.


Guille, el tuyo es un caso de esos de grandes lectores que por una u otra razón dejan de serlo. Ése el tema que a mí me parece tan interesante. Y por lo que dices, las causas pueden no ser tan definidas como las que me han comentado las personas a las que hago referencia en la entrada.

Desde luego, libros interesantes nunca faltan; la tesis de mi entrada es si lo mucho que se escribe y se publica hoy día es, en general, comparable en interés o relevancia a lo que se escribía antes de que el mundo entrase en la vorágine de prisa y superficialidad en que se encuentra ahora.

Sea como sea, la simple falta de ganas, como dices, me parece una razón irrebatible para no leer, y también muy curiosa de analizar.

Gracias por tu parecer.

Ángeles dijo...


Chaly, planteas otra cuestión interesante: la diferencia entre simplemente desempeñar una profesión y tener verdadera vocación. Y eso, en algunos casos, como la enseñanza, tiene consecuencias muy feas.

Y también es interesante la idea de que se escriben cosas muy pesimistas. Lo curioso es que muchos creen que ser pesimista y profundo es lo mismo, cuando precisamente el humor puede ser mucho más profundo, crítico y efectivo que lo campanudo.

Besos.

Hola, hécuba.

Efectivamente, hay de todo, por eso la cuestión es qué abunda más, porque se produce tanta literatura y a tal velocidad, que parece difícil que todo pueda tener un mínimo de sustancia.

Gracias por tu visita y por dejarnos tu opinión.


*entangled*, está bien ese matiz de “lo que otros dicen que leen”… :D

Supongo que sí, que de jóvenes somos más abiertos a probar y arriesgarnos con lecturas novedosas; es lo propio de la edad, el deseo de descubrimiento y de diferenciarnos de lo que les gusta a nuestros mayores. Pero después, superada esa etapa, vamos a lo que simplemente nos gusta. No creo que sea pérdida de la capacidad de sorpresa, o no necesariamente, sino precisamente capacidad de reconocer lo que nos gusta y lo que no, sin prejuicios.

No hace mucho, unos amigos me decían justamente lo que dices tú, que aunque leen –y muchísimo, doy fe- pocas cosas les sorprende o apasionan como antes.
Por el contrario, yo me apasiono casi con cada libro que leo, se ve que soy muy impresionable :D Pero no, en realidad es que voy a lo seguro, que en mi caso, salvo pocas excepciones, es la literatura “clásica” (digamos de mediados del siglo XX hacia atrás), y ésa me sigue sorprendiendo, emocionando y entusiasmando.

Sí, nunca hay que abandonar la búsqueda.
Gracias y un saludo.


Así es, Demian, “mucho material y poca literatura”.

Es cierto que la facilidad para publicar que hay hoy día hace que se publique casi cualquier cosa; y claro, ahí entra de todo. Pero, en efecto, los tesoros siguen existiendo, por fortuna.

Muchas gracias.

JuanRa Diablo dijo...

Creo haber sido un buen lector durante muchos años. Recuerdo que era incapaz de irme a ningún sitio sin llevarme un libro a cuestas y que esperaba con ganas un momento libre para retomar la lectura. Terminaba un libro y empezaba otro. Sin parar y con muchas ganas.

Tuve largas temporadas sin leer y solían venir por culpa de un libro que no me enganchaba. Era incapaz de dejarlo a medias y lo continuaba a la fuerza y desganado. Hoy no entiendo porque no pasé de ellos, sin más.

Creo que la llegada de los móviles y la gran cantidad de entretenimiento que contienen fueron nefastos en mi caso. Diría que me atrapó todo lo novedoso y ya no me concentraba al leer.
Y curiosamente llegué a tener un e-book que contenía muchísimos libros, pero esa ventaja causó el efecto contrario, me abrumó tanta facilidad y toda la magia se esfumó.

Quizás por retomar aquellos momentos tan gratos de antaño, ultimamente me he autoimpuesto el hábito de leer. Llevo cuatro novelas en poco tiempo y estoy encantado con el buen sabor de boca que me han dejado.

Los dos últimos han sido Kathleen, de Christopher Morley, y Matilda, de Roald Dahl. ¿Te suenan? ;)

Anónimo dijo...

Internet es el máximo culpable.

Conxita Casamitjana dijo...

Hola Ángeles.

En mi caso sigo leyendo bastante.
He leído siempre mucho, quizás tuve una ligera disminución cuando mis hijos eran peques, el tiempo da para lo que da, pero ahora vuelvo a leer más. Actualmente ha ayudado un cambio laboral y tener que coger el bus, me ha permitido recuperar ese ratito perdida en otros mundos, eso y mi cómodo ebook. Antes iba andando al trabajo y me concentraba más en la música y en los potcast porque leer caminando me resulta francamente muy complicado jaja y los audiolibros no me convencen.

Creo que el mundo acelerado y de escaparate en el que vivimos ha complicado la lectura, se tiene que competir con el gran poder de las imágenes y eso es difícil. De hecho recuerdo que con mis hijos he intentado que fueran lectores y a pesar de mis lecturas cada noche, de llevarlos a la biblioteca, leer con ellos, regalarles libros no lo he conseguido, me han ganado las series y las máquinas, un amigo sabio me decía que era muy complicado ganarle a eso. Es cierto.

Y me ha hecho sonreír esa contradicción de una sociedad en la que cada vez se lee menos y en la que aparecen cada vez más escritores. Sigo teniendo mitificado lo de las novelas y los escritores que siguen siendo para mi, palabras mayores.

¿No hay novelas interesantes? Yo creo que sí, aunque también es cierto que igual no a todos nos interesa el mismo nivel de profundidad y por tanto ha de haber literatura para todos los públicos.
¿Grandes escritores como los de antes? No lo sé, seguramente es muy difícil llegar a ser como esos maestros pero es que son muchos años (siglos) concentrando grandes escritores. No lo sé, no soy tan experta, solo sé que a mi me gusta que los libros me conmuevan, me hagan sentir, viajar en otras vidas y a otros lugares, buscar y encontrar respuestas, pensar o simplemente pasar un rato distraído y soy afortunada porque sigo encontrando libros que lo hacen. Quizás es porque me queda aún mucho por leer, entre los nuevos y las relecturas, no se me acaban los libros.

Un beso

Ángeles dijo...

JuanRa, comparto lo que dices sobre los libros que nos atrapan y los que no. Yo antes tampoco era capaz de abandonar un libro a medias: aunque no terminase de gustarme, siempre pensaba que “lo bueno” empezaría de un momento a otro. Ahora creo que insistir en un libro que al cabo de cincuenta páginas no nos ha interesado es una pérdida de tiempo.

Es muy curioso el hecho de que te abrumara el ebook. Yo no tengo ebook, pero no porque tenga nada en contra, sino porque hasta ahora para mí no se ha revelado atractivo ni útil. Este tema de las nuevas tecnologías en relación con la lectura daría para mucho.

En fin, me alegra mucho que hayas reencontrado el placer de la lectura, y además en compañía de esas dos chicas, Katheleen y Matilda, que son tan encantadoras e interesantes ;)

Gracias por tus opiniones.


Anónimo, estoy de acuerdo en que internet es culpable de muchas cosas, pero también tiene muchas bondades. Como casi todo, supongo, será algo nefasto o positivo según el uso que hagamos de ello. Aunque ésta es otra cuestión que daría para mucho.

Gracias.


Hola, Conxita.
Se dice que los niños aprenden de los padres, y que según lo que vean en casa, así harán y se comportarán. Pero en el caso de la lectura, parece que eso no siempre se cumple, y menos cuando tienen a su alcance tantas otras posibilidades de ocio y descubrimiento tan llamativas. Y claro, la lectura no se puede imponer, así que supongo que sí, que ante la tecnología el libro no tiene nada que hacer en los casos en que no existe una inclinación natural hacia la lectura.

En cuanto a que haya obras interesantes, claro que las hay. Entre tanto como se publica, tiene que haberlas, aunque sólo sea por una cuestión de probabilidades :D Pero me refiero a que, por lo poco que sé y por lo que dicen quienes sí saben más, la literatura que se escribe actualmente, en general, carece de la profundidad y la capacidad de permanencia que tienen las obras escritas hace más tiempo. Y esto sería debido a que el mundo es diferente, a que se ha vuelto superficial y frívolo de una manera nueva; y a mí me parece que en un mundo así se pierde la disposición a la contemplación, a la observación, la meditación y el análisis que se requieren para escribir una obra de enjundia, una obra que perdure en nosotros mucho después de haberla leído. Otra cuestión distinta es que, claro está, no todo el mundo busque lo mismo a la hora de leer, como bien dices, y que tiene que haber obras para todos los gustos, faltaría más.

Gracias por tu comentario.
Un beso.

Marisa C. dijo...

Esa es la cuestión, querida Ángeles, el consumo del tiempo. Todo es rápido, rápido e inmediato. Todo pasa de moda tan deprisa que es imposible que las cosas tengan un mínimo de profundidad. Todos, y digo todos porque, queramos o no, nos vemos arrastrados, vivimos "volando" y sin saborear. La paciencia es una ¿virtud? que ni se aprecia ni se enseña. Efectivamente, para leer, hay que emplear tiempo y consciencia, cosas que no están muy de moda. Yo lucho con uñas y dientes para salir del remolino, pero no siempre lo consigo. Ahora, eso sí, dejar de leer... ni loca. Abrazos.

Ángeles dijo...

Me alegra, Marisa, que estés de acuerdo.
Como bien dices, parece que todo es moda pasajera, y por lo tanto no puede tener profundidad ni trascendencia.

Sigue con tu pelea y, por supuesto, no dejes de leer! :)
Abrazos.

Buho Evanescente dijo...

hola! venimos de la mano de Marisa , aunque ya te seguiamos y coincidimos un poco con todos , pero para mi vivir es leer y leer es vivir, asi de sencillo!! gracias y te felicito por tu trabajo excelente, saludosbuhos

MJ dijo...

Sí que hay muchos libros interesantes hoy en día. Pero también es cierto que se publica tanto (yo creo que por suerte) y hay tanto donde elegir, que no se alcanza a todo, que cuando estabas pensando en leer uno que te ha resultado interesante, ya han salido tres nuevos que te llaman la atención y se te olvida el primero, o lo dejas aparcado, o... no sé. A mí me encanta que haya tantos libros donde elegir, aunque me gusta mucho la literatura del XIX, soy también muy partidaria de la actual (me encanta la española), aunque aún no sepamos con claridad que libros perdurarán en el tiempo y se convertiran en grandes clásicos como los de antes o que escritores pasarán a la historia de la literatura y se seguiran leyendo dentro de 300 años (espero que en el futuro se siga leyendo)... Los grandes llevan varios siglos de ventaja ;-)

No sé realmente por qué leo menos, pero es la verdad, mucho menos que antes. He tenido épocas de dedicar una buena parte del día a la lectura, incluso de leerme un libro en dos días (señores libros de muchos cientos de páginas), de pasarme hasta las 5 de la madrugada leyendo... "un capítulo más, unas hojas más, venga, que se ha quedado muy interesante y tengo que saber lo que pasa..."

Pero ahora casi no leo. Juega en contra que soy incapaz de abandonar un libro aunque no me guste, no es siquiera porque piense que va a mejorar, sino porque quiero saber qué pasa, aunque piense que no pasa nada y sea un tostón. Una contradicción, pero eso hace que vaya retrasando el momento de la lectura, espaciando y tardando incluso meses en acabar un libro.

Tampoco voy a negar que mucha culpa la tiene internet, es cierto, porque gasto mucho tiempo en ver el facebook y, sobre todo, como estoy apuntada a un montón de páginas interesantes de historia, arte y demás, invierto mucho tiempo en leer los artículos sobre esos temas... (ahora que lo estoy pensando, pues sí que leo, pero no novelas...). También ocupo mucho tiempo en ver series. Me gustan mucho las series españolas que se hacen hoy en día...

Y me he acostumbrado al e-book, que aunque no tiene el mismo encanto que un libro de papel y no se sabe bien cómo es de voluminoso y cúantas páginas te quedan (eso lo echo mucho de menos) es muy cómodo y práctico, tanto que en mi casa se lo disputan y es más díficil encontrar el ebook disponible que un taxi en Nueva York :-P creo...

Soros dijo...

El libro o los libros como productos de consumo. Pero, ¿no nos habrán convertido en consumidores?
Consumir es fácil y, si un libro se nos hace difícil de leer, puede que no lo "consumamos". Creo que muchos libros van enlazados a otros, puede que no los entendamos o que, por el contrario, nos inciten a leer esos otros.
Encuentro en la lectura la explicación de la vida y encuentro en los escritos del pasado, no sé si el futuro, pero siempre el presente.
Al contrario de lo que dices que a algunos les ocurre, mi pasión por leer se va incrementando con el paso de la vida. La avidez por saber crece y no mengua. Y cada día con las lecturas me siento más afortunado. Y comprendo lo mucho que tengo que agradecer a mis semejantes, sobre todo, cuando escriben algunos trabajos tan buenos.

Rick dijo...

Mi afición principal es la música, antes que la literatura, pero me pasa lo mismo; y lo mismo dicen muchos aficionados al cine. Así que al parecer estamos ante un cúmulo de problemas que afectan por igual a todas las artes; y aunque cada una tendrá sus particularidades, yo creo que la esencia del asunto se resume en dos: tú misma citas la falta de interés actual que ofrece la nueva mercancía. El otro problema se llama Internet.

Internet, o la informática si quieres, es un medio en el que cada vez consumimos más tiempo (en detrimento de otras cosas), y a eso se le puede sumar el hecho para mí inobjetable de que si te acostumbras a echar mucho tiempo leyendo en una pantalla acabas perdiendo poder de concentración. Y también podríamos añadir que resulta fácil bajarse un libro o un disco por la cara: esa facilidad, que en teoría es positiva para el consumidor, hace que por ese mismo hecho acabemos relativizando mucho el valor real de la obra. O sea, que pierda valor en todos los sentidos de la palabra.

No sé. Me parece que la cosa no tiene vuelta atrás, porque de esa gente que relativiza nacen los nuevos "artistas". Y al menos sobre música puedo hablar: la gran mayoría de los nuevos músicos no tienen ni puñetera idea de dónde vienen ni a dónde van porque solo conocen cuatro o cinco referencias pilladas a salto de mata, y así no hay manera. Quizá en el rock haya algún futuro y sea femenino (ellas tienen más humildad y ganas de aprender que los tíos), pero en lo demás no lo veo.

Ángeles dijo...

Hola, Buho Evanescente, me alegra verte de nuevo por aquí.
Sí, para muchos de nosotros leer es algo tan natural como comer y dormir, o sea, parte integrante del verbo “vivir” ;)

¡Gracias!


MJ, que los libros perduren en el tiempo o no, depende de sus cualidades intrínsecas, de que tengan verdadera condición literaria. Si sus temas no son intemporales y universales, si no están tratados con un enfoque personal, con un estilo único y propio, y con un conocimiento serio del alma humana y de la vida, difícilmente se convertirán en clásicos (es decir, en modelos dignos de imitar por sus bondades).

No sé si muchas de las obras que se publican hoy, que se caracterizan precisamente por la ligereza intelectual y formal, tienen fundamento y entidad como para superar la prueba del tiempo, pero a mí francamente me parece que no. Y no quiero decir con esto que no sean válidas ahora y para los lectores que las disfrutan. Quiero decir que no son trascendentales, que es precisamente lo que otros lectores buscamos.

Y desde luego, como dices, en muchos casos la disminución del tiempo que se dedica a la lectura se debe a que se invierte gran parte de ese tiempo en internet y en otros medios como la televisón, que consumen mucho tiempo. Supongo que esto será una cuestión de proridades, de preferencias, y claro está que contra eso nada se puede hacer. Cada uno dedica su tiempo libro a lo que le apetece, como es lógico.

Muchas gracias por tu comentario.


Esa es una gran parte de la cuestión, Soros, que una cosa es la literatura y otra el libro como mero producto de consumo. Son dos cosas por completo distintas aunque se las llame igual.

A mí me pasa exactamente igual que a ti, creo que ya lo he comentado antes: cada vez disfruto más de la lectura, cada vez me emociono más, y cada vez me siento más afortunada y agradecida por los libros que leo, por tener la posibilidad de leerlos.

Muchas gracias por tus ideas.


Rick, cuando escribía la entrada, y cada vez que he reflexionado sobre todo esto, he tenido siempre en mente lo que tú planteas: que con la música pasa igual. Y creo que todo tiene que ver con lo mismo, con esa deriva hacia la banalidad que parece haber tomado el mundo desde hace unas décadas. Y esa banalización, esa tendencia a la superficialidad y lo simple, hace que el paladar se atrofie y nos sintamos satisfechos con productos cada vez más insustanciales.

Yo no sé si internet y las nuevas tecnologías en general son el origen de todo esto, pero desde luego sí que contribuyen grandemente. Como señalas, todo lo que resulta demasiado fácil y cómodo conlleva trivialización.
Volviendo una vez más a D.F. Wallace, decía: “La tecnología va a seguir desempeñando cada vez mejor su labor, la cual consiste en seducirnos y volvernos increíblemente dependientes de ella.” Y añadía que la gente estaba perdiendo capacidad de concentración, como tú señalas; que los periodos de atención son cada vez más cortos. Y no hablaba por hablar, porque como sabrás, él mismo tuvo un grave problema de adicción a la televisión.
Me pregunto que diría hoy respecto a todas las otras pantallas que han invadido el mundo y el mucho tiempo que muchas personas les dedican.

Muchas gracias por tus opiniones.


Javier CF dijo...

Menudo tema! libros, internet, tiempo, escritores...

En mi caso, leo bastante más ahora que en mi juventud (no es ningún mérito, por aquella época leía poco). Y pienso, como ya se ha dicho, que el problema no es internet, sino el uso que hacemos de él; es taaaaaaaaaaaaaaaaan cómodo ir saltando de una web a otra... Si a internet se le pudiera achacar nuestra falta de tiempo, algo tendríamos que decirle a nuestra querida Ángeles por estas "entraditas" del blog ;)

En cuanto al formato, lo tengo claro: me gusta el libro de toda la vida para poder subrayar, doblar páginas y demás, pero el ebook tiene la ventaja de poder buscar (sin volverte loco) aquella palabra o frase que quieres rescatar.

Y, en consonancia con lo dicho por Javier Marías, aquí os dejo un enlace de su amigo Pérez Reverte, el título del artículo lo dice todo: 'Eso lo hace cualquiera'

http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/1064/eso-lo-hace-cualquiera/

Ángeles, muchas gracias por la entrada.

Ángeles dijo...

Vale, Javier, así que "entraditas", ¿no? :D Muy bien, mensaje recibido :D

Y eso que me he limitado a señalar dos aspectos del asunto y meditar sobre uno sólo. Y es que el tema, es efecto, es "menudo".

Gracias por el enlace. Acabo de leer el artículo y todavía no sé si es para reír o para llorar.

Muchas gracias por venir.

Nocturno dijo...

Hola,
mi teoría es que es por culpa de la irrupción del Internet. Noto coincidencia en la época en que comencé a escuchar lo mismo que tú de la gente (que no lee tanto como antes) y me pasó a mí también, con la irrupción de la red masivamente. Y es que un libro tendrá su nostalgia, su AROMA, su textura, su posibilidad de funcionar sin pilas ni electricidad a donde quiera que vayas, pero es sólo un contínuum de letras y palabras en hojas blancas. En cambio Internet te da texto pero cada tanto imágenes, videos a la pinta de uno y si de pronto algo más te llama la atención le das click al enlace y estás en un mundo diferente y totalmente nuevo.
Creo que las nuevas generaciones también leen pero no libros je.
Saludos y muy buenos blogs tienes!

Ángeles dijo...

Hola, Nocturno.

Sí, sin duda internet tiene mucha culpa de la disminución del tiempo que dedicamos a los libros. Yo misma soy una prueba: el tiempo que dedico a mi blog y a los blogs que sigo no lo dedico a leer, es obvio.

Pero sigo pensando que internet no es el único culpable. Aunque quizá todo forme parte de lo mismo: de un modo de vida acelerado, de actividad constante, de atención dispersa, que impide el tiempo y la serenidad que la lectura y la escritura requieren.

Por otra parte, creo que a veces esas posibilidades que, como señalas, ofrece internet, todo ese festín de estímulos audiovisuales y esa saturación de información, terminan siendo contraproducentes cuando lo que queremos es simplemente leer un texto y no dejan de salirnos anuncios y sugerencias y no sé qué más, que se interponen entre nosotros y el texto. Sin duda, un libro es mucho más relajado.

Además creo que, a la larga, ese bombardeo al que se someten nuestros sentidos acabará por atrofiarnos la capacidad de concentración y de discernimiento, y entonces sí que seremos incapaces de disfrutar de los libros.

Saludos, y muchas gracias! :)

Metalsaurio dijo...

Sobre la falta de tiempo habría que ver la vida cada cual. Hay quien, efectivamente, no tiene tiempo alguno para dedicarle al ocio. También quien teniendo tiempo para sí mismo coloca a la lectura a uno de los últimos puestos en su ocio. Y que, agotado su tiempo de ocio, lo haya disfrutado en otros intereses.
En cuanto a las novedades literarias que llegan en oleadas a las librerías, reconozco que me quedo pasmado. Por la cantidad, no por la calidad, pues apenas leo novedades. Se me vienen a la cabeza algunos títulos que criticaría sin haberlos leído, pero no sería justo 😊Si los entendidos dicen que hay poca profundidad en la nueva literatura, me lo creo, ya que estaría reflejando el comportamiento de sociedad, más rápida que reflexiva y consciente.
Es una suerte, estoy de acuerdo, que sigamos pudiendo echar mano de los clásicos.
Un saludo.

Ángeles dijo...

Metalsaurio, has hecho un buen resumen de los diferentes aspectos de la cuestión, y veo que estamos de acuerdo en todo, lo cual me congratula.

Gracias!