martes, 11 de marzo de 2014

Historias y sensaciones

 
"...y sobre todo aquella otra historia, la mejor, la que ella desprendía de lo leído..."
(De ninguna parte)
 
Desde hace mucho tiempo siento gran admiración por Ana Mª Matute, como escritora y como persona.
Admiro, no podía ser de otra forma, su genio creativo, su espíritu poético y  también su sencillez, la poca importancia que parece concederse.

El pasado día 6 tuve la gran suerte de asistir a una charla de doña Ana Mª en la que conversó con el escritor Guillermo Busutil.

Ana Mª Matute y G. Busutil.
Centro Cultural G. del 27. Marzo 2014
Foto cedida por Guillermo Busutil
Este acto formaba parte de un homenaje al poeta Jaime Gil de Biedma, con quien ella tuvo gran amistad durante muchos años.
 Y hablando de su amigo compartió con la audiencia anécdotas, recuerdos, impresiones y opiniones de la literatura y de la vida, con la espontaneidad, el encanto y la lucidez que son, al margen de su talento literario, señas de identidad de la autora.
 A mí, creo que como a todos los asistentes, me encandiló con su naturalidad, su ternura y su firmeza de temperamento, que no está reñido lo uno con lo otro.
Y me emocionó con muchas de las cosas que contó y que dijo, porque vi en ella a una niña; a la niña inteligente, lista, sensible y artista que fue y que, diría yo, no ha dejado de ser.
Durante la charla dijo que hay personas que son amigas “de manera natural”, que con solo mirarse la primera vez que se ven sienten que son amigos.
Yo sé que esto ocurre así -es lo que Herman Melville llamó “amistad a primera vista”- y, tal vez porque lo sé, la comprendí muy bien y me gustó tanto su manera de decirlo.
Contó también, respondiendo a un comentario de Busutil, que precisamente Gil de Biedma le decía que ambos eran unos Peter Pan. Y ella confirmó que así era, que se resistían a crecer, a convertirse “en uno de esos”.
También sé yo lo verdadero que esto puede ser. Por eso, cuando contó que ella tenía una casa de muñecas pero no la usaba para muñecas, sino “para que vengan los gnomos”, me sentí una niña yo también, deseando que algunas cosas pudieran ser realidad.
 
De los cuentos -tal vez cuentos de hadas- que he leído de Ana Mª Matute -Carnavalito, Caballito Loco, Las mujeres...- recuerdo, más que los argumentos, más que las historias,  las sensaciones que tuve al leerlos la primera vez, hace muchos años.
Son sensaciones de gran ternura, de tristeza y de compasión, pero al mismo tiempo de esperanza y de alegría por las cosas buenas  del mundo y de la vida.
 
Y yo creo que ese es el poder de la verdadera literatura y lo que la distingue: que produce sensaciones, impresiones y sentimientos que perduran en el tiempo, que se quedan con nosotros y tal vez hasta cambian algo, siempre para mejor, en nuestro interior.

"Una dulce y dorada neblina flotaba entre los troncos de los árboles, acariciados por el viento y la luz del mar."
                                                                                                                              (Paulina)

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Me uno al club Peter Pan. Y en mí es un defecto porque logro madurar aunque ya tengo 38 años. ¿Pero qué quieres? Odio los problemas de los mayores, preocuparme de las facturas y del Banco. Trabajo, claro, y ello me roba mucho tiempo, pero aún podía ser más responsable y preocuparme de ir a la moda y ser menos desastrado. Y buscarme una casa y comprar un coche...pero paso.
Yo prefiero que me cuenten historias.
carlos.

Anónimo dijo...

Vaya... pues ya perdonarás la brusca interrupción pero es que, coherentemente con mi forma de ser, me he escaqueado del curro para escribirte eso y claro, por poco me pillan. Hala. Buen día.

carlos

loquemeahorro dijo...

Cuando le dieron el Cervantes le hicieron una entrevista HORRIBLE en TVE.

Preguntas como ¿le han dicho alguna vez que es una cuentista? y el entrevistador interrumpiéndola... un horror.

Lo importante es que ella quedó como una señora (en el mejor sentido de la palabra) y como una persona educadísima capaz de salir bien parada de cualquier lance de este tipo.

pd. Qué bien poder decir lance en alguna parte

Sara dijo...

Quizá tú también te sientas una niña, pero de lo que estoy segura (te lo he dicho muchas veces) es de que eres un hada. Eso es lo que se desprende de ti a través de lo leído. Y supongo que es por eso que te encuentras tan a gusto en el universo de los Peters Panes.

Gracias por traernos hasta aquí tu admiración por la Matute y por las sensaciones que nos deja la buena literatura.

Besitos

JuanRa Diablo dijo...

Pues me uno a la forma de ver la vida de la Matute, a la que se me ocurre ahora calificarla de "matutina" por cuanto de nueva y rejuvenecedora tienen las mañanas.

Es un don no perder nunca el niño que llevamos dentro, aunque solo sea por tener ese remanente de imaginación que tienen los niños, y eso nos ayude a crear historias desde la nada.

Me alegro de que disfrutaras de esa velada y que te llevaras ese bonito recuerdo de ella. Seguro que también a mí me habría gustado escucharla.

(Y me podría haber firmado el único libro que de ella he leído, la novela con la que ganó el Planeta: Primer teatro)

Ángeles dijo...

Carlos, por san Peter Pan, qué insensato te veo, disfrutando con las historias en vez de madurar de una vez. Pues ten cuidado, a ver si en un descuido levantas el vuelo...

Un saludo, y a leer cuentos.

PD: Te dejo esto, que no tiene nada que ver, por si te apetece:
http://juguetesdelviento.blogspot.com.es/2009/10/jaime-urrutia-desafiando-la-logica.html


Qué pena, Loque, la manera en que algunos desaprovechan la oportunidad de hablar con personas de las que se puede aprender tanto, ¿verdad?

Menos mal que por lo menos tú has sabido aprovechar tu oportunidad de utilizar la palabra lance, que eso no es cosa de todos los días :-D


Ay, Sara, qué cosas más bonitas dices.
Gracias a ti, siempre, ya la sabes.

Besos.


JuanRa, qué bueno: "visión matutina de la vida". Yo también me apunto.
Seguro segurísimo que te habría gustado escucharla, yo lo sé :-)

Marisa C. dijo...

Me ha encantado tu entrada. Me ha gustado mucho cómo has descrito a esta autora; me he sentido muy identificada con esa sensación de inocencia, de dulzura, de genialidad innata. Yo no he tenido la suerte de haberla oído en directo, pero sus entrevistas en televisión me han hecho disfrutar muchísimo, como esta estupenda "crónica" tuya. Gracias y abrazos.

Ángeles dijo...

Muchas gracias a ti, Marisa, por tus palabras, y me alegro mucho de que te haya gustado esta crónica sui géneris.

Ojalá tengas ocasión de asistir a alguna charla suya, porque seguro que ibas a disfrutar mucho.

Un abrazo.

Zazou B dijo...

Qué regustillo más dulce queda después de leerte. Me encanta Matute, o más bien me encantaba, porque casi lo había olvidado. Tu preciosa reseña ha vuelto a traérmela y te lo agradezco.
Besucos

Ángeles dijo...

Muchas gracias por tus amables palabras, Zazou :-)

Me alegro de que esta entrada te haya servido para recordar a "la Matute".
Siempre es buen momento para un repasillo a los grandes, seguro que estás de acuerdo.

Besucos y besitos.

MJ dijo...

Gracias por contarnos tus impresiones :-) Yo también tuve la suerte de asistir a una charla suya hace tiempo, me pareció una mujer muy interesante, con sentido del humor y mucho talento. Y como dicen por ahí arriba... "matutina" le viene genial :-)

Ángeles dijo...

Gracias, MJ, y me alegro mucho de que tuvieras ocasión de verla aquella vez.

Un saludo "matutino" :-)

Juan M Santos dijo...

No he leído nada de la sra. Matute. Por ninguna razón en especial, como tantas otras lagunas que tiene uno.
Pero recuerdo que ya en el colegio, o en el instituto, la estudiaba. Eso me da una idea de la dimensión de la persona, de la artista, que empezó muy joven y era ya famosa y salía en los libros de texto cuando uno, que ya tiene sus añitos, era aún un tierno escolar...Nunca la leí, pero recuerdo que de alguna manera me caía simpática, quizá por la sonoridad del apellido. Con estos autores a los que se etiqueta "de posguerra", como Aldecoa, Goytisolo o Delibes, siempre tengo la misma sensación: les tocó vivir una infancia horrible, de penurias y tragedias, y aún así nos brindaron a los que veníamos detrás una cierta esperanza, esa sensación, muy acertadamente comentada por Juan Ra y otros, de lo matutino, esa mañana que amaneció en España en algún momento de mediados del s. XX, después de años de oscurantismo y miseria y a la que los pocos intelectuales que quedaron en el país nos llevaron de la mano para mantener la esperanza en un futuro mejor al que no se podría llegar sin la cultura y la educación...
...
Lo siento, me he extendido un poco...

Ángeles dijo...

Es verdad, Juan M, a esos autores, como a tantas personas anónimas, les tocó vivir una infancia horrible; y aún así, sus obras, en el caso de Matute, tienen un aire de ternura, de esperanza, de amor por la vida, las personas y la naturaleza, que conmueve y da que pensar.

Lo de la cultura y la educación como camino hacia el progreso se lo tendrías que explicar a unos cuantos...

Gracias por tus interesantes reflexiones, as usual.

Anónimo dijo...

http://elpais.com/elpais/2014/06/25/icon/1403703145_880287.html

Ángeles dijo...

Muchas gracias, Anónimo. Lo leeré con detenimiento.
Y para corresponder, te dejo yo esto:

http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2014/06/29/caperucita-blanca/688423.html

Holden dijo...

¡Esta vez si que has puesto el enlace bien! ¡Vivaaaaaaaaa! :P

Mola, ¡qué pequeñito es este señor! ^^

Ángeles dijo...

Holden, me alegra ver que mis enlaces llevan a donde deben y no se quedan en caminos que no van a ninguna parte :p

Thanks for checking :)