domingo, 5 de julio de 2015

Recuerdos etimológicos


Es probable que me equivoque, porque equivocarme se me da muy bien, pero estoy casi segura de que sé cuál fue la primera palabra que me hizo interesarme por esa cosa de la etimología.
Tendría yo unos catorce años y la palabra en cuestión fue estrambótico.
No sé cuáles fueron las circunstancias, pero sí recuerdo que oí a alguien decir que esta palabra derivaba de estrambote y que el estrambote era un tipo de estrofa poética.
Como digo, creo que ésta fue la primera vez en que fui consciente de que cada palabra nace en algún momento determinado y tiene un origen determinado.

Muchas veces me he acordado de esto, y hace poco quise asegurarme de que el recuerdo no me engañaba. Tras una sencilla consulta comprobé que recordaba bien y en concreto que el estrambote es una estrofa de carácter humorístico que se añade a un soneto. Y de paso aprendí que estrambote a su vez deriva del francés estribot, y que al español llegó a través del italiano, que  había convertido estribot  en strambotto.

Lady Gaga

No hace falta decir que estrambótico significa, como nos dice el diccionario,  «extravagante, irregular y sin orden». Pero ¿por qué lo extravagante se asoció en algún momento con el estrambote? Pues porque el estrambote es en sí mismo una extravagancia: una estrofa que va por su cuenta, a su aire, que no se atiene ni a la métrica ni a la seriedad del soneto que la precede.
Por eso me parece que decir que algo o alguien es estrambótico puede resultar, según se entienda,  una descalificación o un piropo.

Y aunque suene tan extravagante como el estrambote, lo cierto es que también recuerdo cuál fue la siguiente palabra cuya etimología se me apareció de sopetón y me dejó pasmada de sorpresa.
En esta ocasión era la palabra adefesio, que ya sabía yo que se usaba para referirse a algo muy feo o ridículo. Y fue el caso que un día leí en algún sitio que San Pablo había escrito una carta  a los habitantes de Éfeso, es decir una epístola ad Ephesios. Al leer esto di un respingo, porque fue como si algo me tocara en el hombro y me dijera: «Fíjate, muchacha, qué cosa tan curiosa.»
Pero nuevamente me pregunto, ¿qué tienen que ver los pobres efesios con lo muy feo? Pues parece ser que originalmente se acuñó la expresión hablar ad efesios con el sentido de hablar en balde porque nadie hace caso -como al parecer le ocurrió a san Pablo-, o de decir disparates. Después la expresión se generalizó y se aplicó a cosas y personas que resultaban disparatadas y chocantes.

Ahora va a parecer que estoy diciendo adefesios, pero la verdad es que también recuerdo cuál fue la tercera palabra que me dejó prendada por lo curioso de  su origen.

En este caso la sorpresa me la dio la palabra rocambolesco, que me ha parecido siempre de una sonoridad y una contundencia estupendas. En su momento supe, por algún afortunado azar, que rocambolesco provenía de Rocambole, que era el nombre de un personaje literario. Pero nunca supe más detalles hasta fechas recientes, cuando aprendí que Rocambole es un personaje creado en el siglo XIX por el autor francés Pierre-Alexis Ponson de Terrail, que tiene un nombre estupendo también, dicho sea de paso. 
No sé yo por qué el señor Pierre-Alexis le dio este nombre a su personaje, porque el rocambole es, según he aprendido de camino, una planta similar al ajo. Pero lo relevante en nuestro caso es que este Rocambole es un ingenioso aventurero, ladrón de guante blanco, tramposo pero encantador, cuyas  aventuras son tan folletinescas, exageradas e inverosímiles, que su nombre acabó utilizándose para referirse a todo lo que resultara desmesurado, enrevesado y poco creíble.

Y así fue, de casualidad en casualidad, cómo encontré una nueva razón que confirmaba una sensación que tuve desde muy pequeña, a saber, que las palabras son una fuente de sorpresas, fascinación y diversión sin fin.
Por cierto, qué casualidad es que las tres palabras que recuerdo como origen de mi gusto por la etimología, tengan en común la idea de lo estrafalario, lo extravagante, lo raro…

Para terminar, y por rizar el rizo y buclear el bucle, ¿han pensado ustedes alguna vez de dónde viene la palabra etimología,  es decir, cuál es la etimología de etimología?



Éfeso (Turquía). Fachada de la Biblioteca Celsus (siglo IX a.C.)



22 comentarios:

Sara dijo...

¡¡¡Alucinante!!! Es maravilloso, de verdad, aprender contigo. ¿Cómo consigues impregnar de tu finísimo humor todas tus entradas?

Me ha encantado -a la par que interesado- tooooodo el artículo, por eso me quedo con las tres palabras, porque las tres me vuelven loca; aunque yo la que más uso (desconociendo su etimología, claro) es "rocambolesco".

¡¡¡Millones de aplausitos!!!

Besos

Marisa C. dijo...

Creo que ya te he dicho muchas veces cuánto aprendo contigo y lo que me gusta hacerlo. Pues te lo voy a decir otra vez. Cuánto aprendo contigo, Ángeles, cómo me gusta :D. Abrazos.

Gerardo dijo...

Ángeles, como siempre disfrutamos con tus ingeniosas investigaciones. Sin buscar en el diccionario ¿Etimología es algo así como el origen de las palabras? Lo digo por lo de Etiología que se refiere al origen de las enfermedades. Bueno, ya me corregirás. Un etiabrazo.

Holden dijo...

Pues curiosamente, yo considero estrambótico un piropo: algo mejor que bueno. Creo que algo que va por su cuenta sin importarle lo que rimen de él tiene que molar por necesidad.

Y como apunte, no he logrado leerme ningún libro de Rocambole nunca. Ni he logrado que me lo encarguen en la Fnac, ni en la casa del libro, ni encontrar a nadie que tenga un libro suyo ni nada. Y es una pena, porque es un personaje molón. Tanto que:

A principios del Siglo XIX un ex-convicto francés experto en fugarse de prisión accede a trabajar con la policía para solucionar sus problemas de seguridad. Encantados con él, deciden contratarle como policía de verdad gracias a su ingenio y a sus novedosas ideas. Vidocq, se llamaba, y tiene el honor de ser el creador de la primera agencia de detectives de la que se tiene constancia, por no hablar de que sus trabajos dieron lugar a la recogida de huellas dactilares.

Inspirado en él, E.A. Poe crea a su brillante detective literario años más tarde. Dupin, un genio oscuro lóbrego y sombrío resuelve casos misteriosos gracias a su superior inteligencia.

Basado en Dupin nace de la mano de Ponson el señor Rocambole, sustituyendo (según he leído) lo oscuro por lo aventurero y lo cómico, y lo policial por lo canalla. Antihéroe que ve la luz inspirado por el personaje de Poe.

Maravillas de la vida, Conan Doyle, influenciado por las aventuras de Rocambole y por un profesor suyo crea a Holmes, esta vez de nuevo en el bando de la ley. Este personaje alcanza las máximas cotas en lo que a brillantez e inteligencia se refiere, por no hablar de su popularidad. Estamos a finales de siglo.

Y unos años después, ya a principios del XX, Maurice Leblanc vuelve a pasar al personaje al bando de la ilegalidad: nace Arsenio Lupín, caballero ladrón. Muy similar a Rocambole pero más moderno, Leblanc no duda en incluir a Herlock Sholmes en sus novelas para demostrar que Lupín puede derrotar al famoso detective.

¿Parece una broma? Pues apenas 20 años después Agatha Christie trae a la vida a Hércules Poirot: detective Belga famoso por su apetito y por su increíble capacidad para resolver cualquier caso que perpetúa la descendencia y linaje de este personaje.

¿Qué te ha parecido? Por lo pronto a mí me parece que debería escribir un post al respecto, antes de que te me adelantes usando mi propia información XD. De hecho, mañana copio y pego en mi blog si me acuerdo con leves cambios. parece mentira lo que acabo de escribirte de cabeza.

Anónimo dijo...

Ángeles, qué interesante; y ameno.
Gracias por compartir estas curiosidades.
Un beso.
Inma

JuanRa Diablo dijo...

Pues sí, las tres palabras tienen mucha solera, mucha enjundia y hasta su propio pedigrí. De hecho, si existieran reuniones sociales de palabras, al llegar estas tres levantarían cuchicheos de admiración.

Me encanta "adefesio", pese a su connotación negativa. Siempre será preferible ser un adefesio que un simple feo. Al menos serás siempre un feo culto ¡y de origen bíblico!

Así que estrambótico viene de estrambote, y el estrambote es una estrofa. Pues es apasionante conocer el origen de las palabras, pero inventarlo no deja de ser menos... estrambótico, digamos. Porque yo escuché un jueves de hace muchos otoños que el estrambote es la roca solidificada que expulsa el Estrómboli, el volcán italiano.

La mejor de las tres es rocambolesco, tanto por lo bien que suena como por lo que significa, porque una anécdota, o una trama o una situación o lo que sea, si es rocambolesca, es divertida a la fuerza.

Y a mi rocambolesco me recuerda a carambolero, el que hace carambolas en el billar, y debo añadir que tú, enlazando las tres palabras, has sido una carambolera excelente.

Un saludo

PD. Si yo me llamara Pierre-Alexis Ponson de Terrail, me pasaría las 24 horas diciéndoselo a todo el mundo!!! ¡Me rebosan las laringes al pronunciarlo!

Ángeles dijo...

Muchas gracias, Sara, me alegro mucho de que te haya parecido interesante la entrada y me encanta el entusiasmo con que lo expresas. Me da una alegría rocambolesca (por increíble y desmesurada) :)

Muchos besos!


Pues a mí, Marisa, me gusta mucho que me lo digas y que me lo repitas todas las veces que quieras :D

Abrazos repetidos.



Gracias, Gerardo, me alegra mucho verte por aquí otra vez.
Efectivamente, la etimología es el origen de las palabras, pero mi pregunta se refiere no al significado de dicha palabra, sino por qué al estudio del origen de las palabras se le llama etimología precisamente. Y es porque el origen de esta palabra está es en las palabras griegas etymon (sentido verdadero) y logos (palabra).
Ya ves, la etimología aplicada a sí misma :)

Un abrazo original.


Menudo estudio (en escarlata :D) acabas de hacer, Holden, sobre la historia de los detectives literarios. Es en efecto muy interesante para una entrada de blog, pero ya comprenderás que no te lo voy a pisar, porque dejaría huellas y adn por todas partes :p

Ah, pero acabo de ver que ya la tienes. ¡Genial! En seguida paso a deleitarme con ello.

Y en cuanto a tu Rocambole perdido, lo tienes:
aquí

Ángeles dijo...

Muchas gracias a ti, Inma, como siempre.

Un beso.


Es verdad, JuanRa, las palabras también tienen su prestigio social. O al menos, algunas parece que se lo creen, aunque sean un adefesio :p

Oye, lo de las etimologías inventadas tiene posibilidades, eh? Sería cosa de planteárselo…
Y me ha encantado lo de la carambola rocambolesca.

Un saludo, monsieur JuanRa Ponson du Terrail, Magnifique Chavalier de l'Enfer :D

Hugo dijo...

Hola, Ángeles y la familia de Juguetes del viento. Me voy a animar a hacer mi primer comentario: Todos los juguetes del viento muestran el amor en mayúsculas que posee Ángeles. Me gusta mucho que desde los recuerdos de tu vida-tu origen des paso a explicarnos ese mundo tan mágico y, para mí, complejo que son tus juguetes, los cuales siempre estarán guardados en la memoria de los que te seguimos. Dando la vuelta a estrambótico, , Juguetes del viento es tan fascinante como las palabras que glosa, regular y con orden, y con mucho corazón.
Con mucho cariño a Ángeles y a todos los que dais vida a sus Juguetes del viento.

Ángeles dijo...

Muchas gracias, Hugo, eres muy amable. Me alegro de que te hayas animado a dejar un comentario, y eso de "la familia de Juguetes del viento" me ha gustado mucho.

Un abrazo.

Holden dijo...

¡Muchas gracias! :)

¡Por fin! (Ya sabía que no lo pisarías, mujer, es que tengo un sentido del humor muy particular :P)

Ángeles dijo...

No hay de qué, Holden :)

(Y yo sabía que lo sabías, pero no podía resistirme al chistecillo :D)

Anónimo dijo...

¿Y estás tú segura que rocambolesco no alude un género musical sudamericano de los Sesenta que es una mezcla del nuevo rock and roll y de los boleros? Hummm, no sé, no sé...
En cuanto a los detectives que menciona Holden, me ha venido a la cabeza Rouletabille, otro detective decimonónico, este periodista, que me fascinó en El Misterio del Cuarto Amarillo, de Gastón Leroux.
Pero yo juraría que esto te lo he escrito esta mañana. No le habré dado a "publicar"
carlos

Ángeles dijo...

Lo que tú dices, Carlos, es rockamboleresco, que no es lo mismo aunque lo parezca :D
Y a Rouletabille no lo conocía, lo cual no es nada raro, pero también tiene un nombre muy sonoro que despierta la curiosidad etimológica, por cierto.



Anónimo dijo...

Es que el origen de los nombres propios también es fascinante ¿qué no? Que una idea tan bonita como "regalo de Dios",o sea Teodoro, nos suene hoy bastante raro o feo -y no es la más "malsonante"- es muy curioso. ¿Y los nombres toponímicos? eso también mola.
carlos

Ángeles dijo...

Pues sí, Carlos, estoy de acuerdo, el origen de los nombres propios es también fascinante. Por cierto, ¿tú conoces el origen etimológico de tu nombre?

Anónimo dijo...

Ni idea; me alegro mucho de que pasara de Carolus a Carlos pero nunca he buscado su significado original.
Y en inglés ¿hay Ángeles? Ya sé que hay Angelicas o Angies, pero ¿Ángeles propiamente? ¿Y Johns Ramones que no sean cantantes punk?. Perdona la sandez.
carlos

Anónimo dijo...

Te había dejado un comentario pero no lo veo por aquí, así que no debe haberse publicado. Venía a decir que aprendemos un montón contigo. Gracias por compartir estos recuerdos.
Y... ¡Vaya foto!
Mj

Zazou MS dijo...

Me encantan estas entradas lingüísticas en las que aprendizaje y humor van de la mano... Pero esto ya te lo he dicho antes, ¿verdad?
Es una lástima que estas palabras se vayan perdiendo poco a poco. Los tres son términos magníficos y sonoros. Adefesio... se le llena a una la boca al usarlo. Es genial.

Ángeles dijo...

Gracias a ti, MJ, por venir y por volver :)
La foto te ha gustado, ¿eh? :D

Gracias, Zazou. No sé si lo has dicho antes, pero me encanta que lo digas todas las veces que te apetezca :)

Lan dijo...

En la búsqueda de lo auténtico solemos encontrarnos con palabras cuyo significado actual poco tiene que ver con el original o con aquél del que la palabra procede. Sin embargo, buscar la relación y, sobre todo, encontrarla es muy interesante.
Saludos.

Ángeles dijo...

Gracias, Lan. "La búsqueda de lo auténtico", casi nada :)