lunes, 11 de agosto de 2014

Nabokov se equivoca


Necesito que tú, lector, nos imagines,
 porque nosotros no existimos si no existes tú.
Vladimir Nabokov. Lolita.


Por un momento voy a atreverme a llevarle la contraria a Nabokov. Porque yo creo que los personajes literarios, algunos al menos,  tienen vida propia y por lo tanto existen sin necesidad de los lectores.
Y no me refiero, claro está, a la vida que tienen dentro de los libros, sino a una vida “de verdad”, independiente de las historias en las que los conocemos.

A veces me imagino que existe una dimensión diferente, un universo paralelo al nuestro, un mundo simultáneo en el que viven seres reales, y que los personajes que encontramos en los libros son el reflejo literario de esos seres.
Porque si no fueran reales sería  imposible que resultaran tan verdaderos, tan creíbles, por increíbles que puedan parecer; tan auténticos y tan vivos que inspiran en nosotros los mismos sentimientos que nos inspiran nuestros semejantes, de cuya existencia no tenemos duda.

Así pues, decidido: los personajes literarios son reales y viven en algún sitio.

Bueno, esto no es más que una teoría fantasiosa, claro está, pero lo cierto es que existen personajes en la literatura que atraen a los lectores de manera extraordinaria. Y algunos de esos personajes llegan a tener tal carácter, tal identidad por sí mismos, que se convierten en figuras autónomas e independientes de la obra literaria en la que nacieron y del autor que los creó.
Es el caso de Don Quijote, Hamlet, Sherlock Holmes, Mister Scrooge, Emma Bovary, Edmundo Dantés, Ana Karenina, Alicia… y de otros quizás menos recurrentes pero igualmente simbólicos, como Atticus Finch, Gregor Samsa, Holden Caulfield, Lázaro de Tormes, esos otros en los que están ustedes pensando y algunos más.

Pero aparte de estos grandes nombres, de estos personajes universales, hay otros que destacan mucho menos, que no siempre aparecen en las listas ni en los recuentos, que se quedan modestamente en segundo plano, pero que son igual de importantes, o incluso más, para lectores determinados.
Son los favoritos de cada uno de nosotros, los personajes que nos deslumbran inesperadamente, los que nos llegan al corazón por sorpresa, los que quedan en nuestro recuerdo aun después de que olvidemos las historias en las que los encontramos.
De estos personajes he conocido, como ustedes, a unos cuantos, pero hoy nombraré sólo a dos de ellos: Arturo Bandini y John  Harper.

Arturo Bandini tendría que caerme mal, por desconsiderado y arrogante. Era lo que estaba previsto cuando empecé a leer Camino de Los Ángeles, una de las cuatro novelas que John Fante le dedicó.  Pero, al contrario, me inspira una gran ternura. Está tan solo y tan perdido, buscando como puede su lugar en el mundo, aplazando sus sueños y siempre en conflicto con los demás y consigo mismo, que resulta conmovedor. No sabe comportarse ni relacionarse con los demás, pero eso no lo hace malo, es que no ha tenido dónde ni con quién aprender. Y parece que cuanto más se esfuerza por resultar un tipo duro, más frágil y desvalido lo veo.
Bandini es tan interesante, tan complejo y está tan vivo que no es posible que sea una mera ficción. Tiene que existir en algún sitio.

John Harper tiene nueve años y una responsabilidad tremenda: proteger a su hermana del ogro y guardar el secreto que le confió su padre antes de que lo condenaran a muerte.
Este chiquillo tan asustado y tan valiente me ha robado el corazón  desde las páginas de  La noche del cazador, de Davis Grubb.
Al hablar de esta novela es inevitable referirse a la maravillosa película de Charles Laughton y a la interpretación que hace Robert Mitchum del siniestro predicador Harry Powell.
Pero en la novela no es el predicador el que me hace pasar las páginas con entusiasmo,  sino John, el huérfano dickensiano, el niño perdido de cuento de hadas. El héroe involuntario, que agotado y muerto de miedo sigue adelante, fiel a su palabra y al recuerdo de su padre, es el que me sorprende y el que me conmueve.
Yo estoy convencida de que este niño está en ese limbo literario, en ese mundo alternativo en el que viven los personajes que no necesitan de los lectores para existir.

Y ustedes, ¿qué personajes tienen en el corazón? ¿Qué personajes les son tan queridos que les parecen personas reales?

 Alice in Wonderland (George Dunlop Leslie,1879)


32 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué bueno, entonces por simetría, nosotros somos en esa otra dimensión una serie de personajes ficticios con los que, algunas veces, alguien elabora una historia. Espero que las que hagan conmigo sean emocionantes y sea uno de esos personajes queridos por el público.
Pues claro, yo tengo muchos personajes queridos pero ahora que estoy leyendo Aurora Roja de Baroja, me viene a la cabeza Andrés Hurtado de El árbol de la Ciencia al que admiro un montón por sus filosofías y su percepción de lo trágica o simplemente sujeta a la ley natural que es nuestra vida. Aunque es verdad que muchos de los personajes barojianos son tan reales, tan de esta dimensión, que imaginarlos así de ciertos no tiene mucho mérito.
Una ilustración preciosa.

carlos

Anónimo dijo...

Pero insisto, preciosa y francamente realista la pintura ¿eh?
carlos

Zazou MS dijo...

Oh, oh, "La noche del cazador"... Me pasó igual que a ti. Después de haber visto y re-visto la película, me enfrenté al libro y me volví a enamorar, pero de otra manera.
¿Personajes vivos? Hay tantos por ahí. Sentí, fíjate, a Catherine Morland, tan humana y poco heroica como cualquier hijo de vecino. Y, aunque esté fuera de nuestra realidad, Miles Vorkosigan. Lo adoro.
Besucos.

*entangled* dijo...

Ángeles, tengo que discrepar. No es que los personajes de algunos relatos tengan vida propia, es que el autor les transfiere parte de su propia vida.

Ese ha sido siempre mi propósito al escribir, crear algo nuevo y ficticio pero que contenga la savia de una experiencia real, parte de realidad, parte de ficción, en una frontera difusa, entre niebla. Ese es mi ideal de la narrativa. Como dice Roland Barthes, «Comme l'enfant qui dit son propre prénom en parlant de lui, le romancier se désigne lui-même à travers une infinité de troisièmes personnes.»

Los personajes que me son queridos y que me parecen personas reales son los que yo mismo he creado en la ficción, porque son yo mismo viviendo una vida imaginada, pero que pudo haber sido, que *es* en otro universo paralelo.

Gracias. Eres una de las fuentes de inspiración que menciono en mi epílogo.

loquemeahorro dijo...

Pues claro que tienen vida propia y andan por ahí haciendo cosas! Eduardo Mendoza (qué grande!) decía en una entrevista que cuando le preguntaban qué había sido del protagonista de La Verdad sobre el Caso Savolta, él respondía "Y yo qué sé".

Y es normal, porque al final habrá perdido el contacto con él :-D

Yo me he emocionado tanto con la vida de tanta gente (de ficción) que ahora te juro que no me acuerdo de nadie.

Bueno, de Atticus Finch, por supuesto, y en alguna parte del mundo hay algún niño que está pensando ahora mismo "Mi padre es el mejor" y Atticus sigue vivo.

Sara dijo...

Inspirador artículo... Para mí tiene toda la realidad del mundo Emma Bovary, pero estoy de acuerdo con entangled. ¿A fin de cuentas qué dijo Flaubert? "Madamme Bovary c´est moi".

Coincido con Carlos, preciosa ilustración.

Besucos

Ángeles dijo...

Me encanta esa simetría que propones, Carlos. Y ya puestos a fantasear, me imagino ahora que los personajes no escriban historias sobre nosotros sino que inventen lectores, los tipos de lectores que a cada uno le gustaría tener…

Me has recordado cuando leí El árbol de la ciencia, en el instituto, y que a partir de entonces me hice fan de Baroja y leí algunas más de sus obras. Después se me pasó el arrebato, pero recuerdo que me encantaba.

Me alegro mucho de que te haya gustado el cuadro :)


Zazou, no conocía a Miles Vorkosigan, pero he indagado un poco y me ha resultado muy interesante lo que he visto. Gracias.
Y también me han dado ganas de repasar Northanger Abbey... Esto no puede ser, ¿eh? ;)

Besos.


Hablas, *entangled*, como Henry James cuando escribe sobre Flaubert. Sí, sin duda el autor les transfiere a sus personajes una parte de sí mismo. Es que no podría ser de otra manera, y ahí están Fante y su Bandini, sin ir más lejos. Y por eso mismo a mí me gusta imaginar que, una vez creados los personajes, estos cobran vida y habitan en esa “otra dimensión”, porque -gracias a su creador- adquieren tal solidez que se materializan sin remedio :)
A mí me parece que en el fondo hablamos de lo mismo, ¿no?

Por cierto, tu cita de Roland Brathes me ha recordado a otra de Scott Fitzgerald que dice, más o menos, “Un escritor es un montón de personas intentando ser una sola.”

Gracias a ti. Es un honor.


Qué bueno, Loque, lo que cuentas de Eduardo Mendoza. Pero es que es verdad: ¿cómo va a saber el hombre lo que andan haciendo sus personajes una vez que son seres autónomos? :D

Me encanta también lo que dices de Atticus y el niño, y me alegro mucho de que te emociones tanto con esas vidas de ficción que hasta se te nuble la memoria :D
Fíjate, ahora no puedo evitar imaginarme que John Harper y los hijos de don Atticus son amigos y juegan juntos en algún sitio…


Gracias, Sara. Sí, efectivamente, los personajes tienen mucho de sus creadores, y por eso mismo tienen enjundia suficiente como para –en mi fantasía- hacerse reales y andar por ahí viviendo su vida :D
Mira, precisamente en el comentario a *entangled* he hecho referencia yo también a Monsieur Gustave :)

Me alegro de que a ti también te guste la ilustración.

Besitos.


Anónimo dijo...

Pues a mi me encanta Baroja. Naturalmente mis lecturas son mucho más limitadas que las tuyas y por eso sigo con los autores clásicos de por "aquí". ME gusta mucho por su dinamismo, por la cantidad de personajes que aparecen por sus novelas, por el retrato de aquella España entre el XIX y el XX y también por su actitud desencantada e incrédula ante todo lo establecido y ante todas ideologías porque sabe que, con el material de que está hecho el hombre, ninguna idea, por bien concebida que esté, puede llevarse a cabo. Un libro muy gracioso con un prota al que yo tengo mucho cariño es Aventuras y Mixtificaciones de Silvestre Paradox y el que es raro, raro es Paradox Rey.
En fin, otra cosa: como murió Robin Williams, la cadena Paramount emitió EL club de los poetas muertos. Como me gustó tanto cuando era adolescente, me quedé a verla terminar y me siguió pareciendo estupenda. El libro también lo leí hace veinte años.
¿Qué opinas tú?

carlos

Marisa C. dijo...

No puedo estar más de acuerdo contigo, Ángeles; es evidente que hay un país paralelo para todas esas personas que han nacido en un libro. Me ha conmovido tu descripción del pequeño Harper y quiero conocerle. Yo incluiría en tu lista a don Juan que, a pesar de ser un calavera, me seduce todos los 1 de noviembre como si fuera la primera vez que le veo. Abrazos.

Gerardo Perez Perez dijo...

Tomando tierra, pienso que los personajes, excepto los puramente autobiográficos, los crea la imaginación del escritor pero es la del lector la que les da vida recreándolos(esa es la otra dimensión), de ahí la frase de Nabokov. Y coincido con
don Juan, el gran seductor, creo que es el personaje más íntimo y universal,llegando hasta la ópera con el genial Mozart.

Ángeles dijo...

Carlos, te aseguro que mis lecturas, aunque vayan por otros derroteros que las tuyas,no alcanzan límites asombrosos ni mucho menos. Por ejemplo, no he leído El club de los poetas muertos. La película sí que me gusta -la primera vez que la vi me encantó-, por lo muy literaria y shakespeariana que es.

Me parece que está muy bien el somero análisis que haces de la obra de Baroja :)


Qué bien, Marisa, me encanta que tú también creas en el país de los personajes, y que quieras conocer al pequeño Harper. Ya verás como te dan ganas de meterte en el libro y protegerlo del malo.
Y claro, incluimos a don Juan en la lista de los personajes universales, cómo no.
Un abrazo.


De eso se trata exactamente, Gerardo, de tomar tierra o de quedarse en las nubes. Y cada uno elige dónde quiere pasar el rato.

Gerardo Perez Perez dijo...

Ángeles, esperaba tu acertado, como siempre, comentario. Para arreglar un poco el mío: no es tan prosaico pensar que cuando un nuevo lector lee un libro y recrea los personajes, es como si los sacara de ese mundo paralelo. Aunque me encanta lo que dices de estar en las nubes. Gracias, maestra de la ilusión.

Ángeles dijo...

Gracias, Gerardo, por tu interés, pero tu comentario no necesitaba ningún "arreglo". La idea de que el lector recrea los personajes no es en absoluto prosaica, y no se contradice con mi fantasía del mundo paralelo. Al contrario, creo que son ideas que se complementan, exactamente igual que el mundo de la realidad y el mundo de la fantasía, como ya nos explicó Shakespeare :)
Un abrazo.

JuanRa Diablo dijo...

Necesito confeccionar mi respuesta meditándola bien, así que, como decía Terminator (que no Procrastinator) : I'll be back!! ;)

Ángeles dijo...

Pues medita, JuanRa, medita, que yo aquí te espero :D

JuanRa Diablo dijo...

Empezaré diciendo que Nabokov se equivoca es un título tan sonoro y rimbombante, que por sí solo ya podría ganar un premio Planeta, (o algo):p

No tenía yo duda alguna de que los personajes literarios viven en algún lugar y que podríamos tropezar con ellos en algún momento de nuestra vida.

El verano pasado me divertí mucho leyendo Niebla, de Unamuno, porque me resultó asombroso y muy chocante el que el autor recibiera la visita de uno de los personajes de la novela, Augusto Pérez, que le llegaba a plantar cara por no estar de acuerdo en cómo se estaban desarrollando los hechos.
Así que pongo a Augusto en el pedestal de los elegidos. Por valiente y por real.

Daniel, el Mochuelo, el protagonista de El camino es otro de mis favoritos. A veces me acuerdo de aquel niño con cierta nostalgia.

En Fortunata y Jacinta, novela maravillosa e imprescindible que recomiendo a todo el mundo, Galdós creó a unos personajes tan reales que casi se salían del libro a charlar conmigo por las noches.
Recuerdo especialmente a Maximiliano Rubín, un hombrecillo enclenque, enfermizo y apocado que se desvivía en su amor por Fortunata. Le apoyé incondicionalmente hasta la última página.
Me gustaría mucho saber qué fue del pobre Maximiliano, por dónde andará hoy.

Y podría seguir hablando de más y más personajes, pero tendría que echar un vistazo a mis estanterías y ando vago en verano.
Pero haciendo memoria me vienen a la cabeza Don Camilo y Pepón, el cura y el alcalde de un pueblecito de Italia que, aunque se llevan a matar, se admiran y respetan y, claro, terminaron conquistando también mi cariño.
La novela es Don Camilo de Giovanni Guareschi.

Pero para cariño de verdad el que siento por Pascualito, el personaje más real sobre la faz de las letras, creado por una tal Ángeles de los Santos.
¿Te suena?

Ángeles dijo...

JuanRa, me gusta mucho todo lo que dices sobre tus personajes favoritos, que seguro te tienen a ti como lector favorito también.

Y me encanta lo que dices sobre Pascualito :) Cuando se lo he contado se ha puesto tan contento que ha cogido papel y lápiz -ya conoces sus aficiones- y se ha puesto a copiar pasajes de Fortunata y Jacinta, para aprendérselos y recitártelos la próxima vez que te vea ;)



alp dijo...

Yo llevo en el corazón a Mazinguer Z...lo siento pero es así...y a la película de tiburón...cada vez que me meto al agua, escucho su música en mi mente...un beso desde Murcia...

Ángeles dijo...

Pues me parece fenomenal, alp, no sé por qué lo sientes :)
Un beso desde Málaga.

MJ dijo...

¡Qué idea tan bonita esa del mundo paralelo donde viven los personajes de los libros! Allí están a su aire, teniendo charlas interesantes, haciendo el loco y comentando sobre los lectores. Esto me recuerda a los personajes famosos de los cuentos que toman vida independiente (y muy distinta a la escrita en sus libros) en "El mundo de Sofía".

A mí también me gusta imaginar que viven en una realidad paralela, pero me temo que Nabokov tenía razón. Nada sabríamos de ellos si el escritor no les hubiera dado vida. Aunque, reflexionando, ello no les impediría vivir en otra realidad porque existen tantas personas que nunca llegaremos a conocer. Pero volviendo a poner los pies en el suelo, aunque a mi mente le guste estar en las nubes, si el escritor no hubiese tenido ingenio, arte, tiempo y voluntad para crear ese libro, ese personaje hubiese muerto con él :-(

Me ha gustado mucho el comentario de Entangle. Estoy totalmente de acuerdo.

Y me apunto como una de esas "casualidades" curiosas que Sara haya mencionado que Flaubert dijo "Madamme Bovary c'est moi" porque forma parte imprescindible de un libro que tú y yo nos estamos leyendo: "El loro de Flaubert".

Y, como JuanRa, me pido para la lista a Augusto Pérez (de "Niebla") que tan vivo estaba, que decidió llevarle la contraria a su creador (Unamuno) y tener vida propia, porque él quería VIVIR. Me siguen conmoviendo sus palabras y su "venganza" cuando le dice a Unamuno que morirá y morirán todos los lectores y él seguirá vivo... Claro, en ese mundo paralelo. ¿Qué estará haciendo en este momento?

También añadiría a la lista a Escarlata O'hara.

Los personajes sobreviven a sus creadores y algunos llegan a ser más famosos que ellos. ¿No ha llegado un momento en que no se sabe si Cervantes escribió el Quijote o el Quijote creó a Cervantes?

Una entrada muy bonita, Ángeles y que hace pensar, reflexionar y soñar :-)

MJ dijo...

¡Ah! ¡Qué cuadro tan bonito el de Alicia! No lo conocía :-)

Ángeles dijo...

Pues claro, MJ, los autores crean a los personajes, y si los dotan de tal vitalidad y entidad que nos parecen seres reales, entonces ya no les hacemos falta, ni nosotros ni los autores, para adquirir esa vida propia que nos imaginamos. Y si tienen vida propia, en algún sitio tendrán que vivir, ¿no? ;)

Gracias!

Pd: me alegro mucho de que el cuadro haya tenido tanto éxito :)

Juan M Santos dijo...

Permítanme traer un poco de agua a mi molino o arrimar el ascua a mi sardina, como se dice popularmente, para dotar de un sesgo fantacientífico a este interesante debate sobre la "vivificación" de los personajes. Ya hace tiempo el gran maestro del citado género, mi admirado Fredric Brown, ideó una quimera en la que todos los universos eran posibles. Cualquier cosa que alguien pudiera imaginar, existiría realmente en alguno de los infinitos universos paralelos o coexistentes. El protagonista de esta curiosa novela descubre esta circunstancia cuando, tras una fatal catástrofe aparece en una realidad en la que las cosas son bastante diferentes a lo que estamos acostumbrados. La obra en cuestión no es otra que "Universo de Locos (What Mad Universe)". Alguien dijo que todo existe previamente y que cuando creemos inventar o imaginar algo, en realidad solo estamos recordando. Por supuesto, siguiendo este pensamiento, los personajes de Nabokov tendrían una existencia real en alguno de esos Universos de Brown. Aunque, para ser coherentes, tendríamos que decir que, efectivamente, Nabokov se equivoca, Nabokov no se equivoca, Nabokov dudaba de la veracidad de su aserto, Nabokov nunca dijo o escribió tal cosa, etc, etc...pues todas las posibilidades tendrían existencia.
Incluso puede que Lolita, real ella, o cualquier otro personaje, declarara alegremente que Nabokov solo existía en su imaginación...
En fin, podría seguir sacando punta a este sustancioso tema pero como últimamente me impongo una autolimitación, debo ir concluyendo este comentario, aunque creo que ya nada me librará de ser considerado un pelmazo.
En cuanto a mis personajes favoritos, vuelvo a refugiarme en mi género preferido y nombro a David Bowman, esa posible exégesis del "Übermensch" de Nietzsche y, como no, a Keith Winton, el atribulado visitante del universo de locos anteriormente mencionado.
Gracias por vuestra paciencia. Saluditos

Ángeles dijo...

Juan M, una vez mi hermano me habló de Fredric Brown. Leí Marciano, vete a casa y Paradoja perdida, y recuerdo que lo pasé bomba con los dos libros. Universo de locos, sin embargo, no sé por qué, no lo leí. Y ahora, después de lo que comentas, es que simplemente no me atrevo :D Aunque no lo descarto tampoco.
Gracias por tu dedicación. Saluditos.

MJ dijo...

Tomo nota del libro "Universo de locos" que recomienda Juan M, parece muy interesante. Y yo si que me voy a poner pesada, pero también de universos paralelos va "El mapa del tiempo" de Félix Palma.

Metalsaurio dijo...

Estuve tanto tiempo qué personajes elegiría que finalmente se pasó poner por escrito la respuesta :)

¿Qué personajes llevo en el corazón? No recuerdo su nombre, pero el protagonista de Caballo de Troya (de J.J. Benítez) me parecía tan real que costaba creer que no lo fuese.

¿Personajes queridos? Filomeno Alemparte (el de Filomeno a mi pesar, de Torrente Ballester). El mago Merlín o el Simbad (ambos retratados por Álvaro Cunqueiro). Geniales :D ¡Un abrazo para ellos!

Eva Mª dijo...

Es muy difícil decidirse por uno, pero creo que coincido con Metalsaurio: Jasón, de Caballo de Troya

Ángeles dijo...

Gracias, Metalsaurio. Seguro que tus personajes favoritos te mandan un abrazo a ti también. Aunque creo que el protagonista de Caballo de Troya está un pelín molesto contigo por haberte olvidado de su nombre. No olvides que están vivos y por lo tanto tienen su corazoncito ;)

Gracias por tu visita, Eva Mª, y seguro que le has dado un alegría al señor Jasón acordándote de él :)

Conxita Casamitjana dijo...

Hola Ángeles,
Te leí ayer esta magnifica entrada y los interesantes comentarios que se derivaron, y pensaba que había dejado un comentario pero veo que alguna cosa no hice bien porque no quedó registrado mi comentario.

A veces yo he tenido esa sensación de que los personajes tienen vida propia mientras los escribía, de repente había cosas que necesitabas contar y era como si los propios personajes te dictaran lo que tenías que contar, te convertías en su escribiente, en su transmisor de lo que ellos querían contar.

Salvando y mucho las distancias, creo que para mi la gran habilidad que tienen los buenos escritores es hacerme sentir esa magia, conseguir que haga tan mio a esos personajes que me conquistan, a los que se adopta para siempre en tu vida porque hay en ellos características que te resuenan y encuentras en tu día a día semejanzas, eso hace que a lo largo de los años los recordemos, los saboreemos, los hagamos vivir en nuestras vidas.

A mi me gusta cuando el escritor me deja espacio para imaginar que ese árbol, esa casa, ese protagonista... me lo puedo hacer mio porque veo características que me son cercanas, aprendo a identificarme con ellos y sentirlos vivos pero sobre todo ahí veo esa gran magia del arte de ese escritor que me hace vivir una vida distinta en cada uno de sus libros.
Eso para mi es la maravilla de la lectura, ese ayudarte a vivir, hacerte vivir otras vidas, imaginar, soñar, compartir...
No sé si me he explicado muy bien o me ha quedado un poco lioso.
Al final mi duda es ¿se puede vivir sin leer?

Un abrazo, gracias por compartirme esta entrada que no conocía.

Ángeles dijo...


Conxita, entiendo muy bien lo que dices sobre los personajes: a veces parece que son ellos los que mandan. Supongo que eso significa que para nosotros están "vivos", que creemos en ellos cuando escribimos. Y eso es bueno, claro, porque si no son creíbles para quien los escribe, no podrán serlo para nadie.

Y sin duda cuando los personajes de las obras que leemos nos conquistan y nos llegan al corazón es porque detrás hay un gran escritor que los ha dotado de vida, ha sabido hacerlos humanos, lo cual tiene algo de magia, sí.

Sobre lo que dices de que la lectura nos ayuda a vivir, y a riesgo de ponerme muy pesada, te dejaré esta otra entrada, por si tienes tiempo y ganas de echarle un vistazo.

Sí, sí se puede vivir sin leer; de hecho muchísima gente vive sin leer. Pero para quienes somos "lectores por naturaleza", por así decir, sería muy difícil y lo echaríamos mucho de menos; nos faltarían nuestras otras vidas :)

Un abrazo, y gracias a ti por tu interés y tu amabilidad.

Sara dijo...

Hola, Ángeles, he vuelto a leer esta interesantísima entrada y todos los fantásticos comentarios que la acompañan, y estoy de acuerdo con MJ: Escarlata O´Hara está viviendo por derecho propio en ese universo real de los personajes que no necesitan ser creados por ningún literato. Y apuesto algo a que la Tía Tula también.

Besitos.

Ángeles dijo...

Hola, Sara, qué sorpresa que hayas vuelto por aquí.
Seguro que sí, que doña Escarlata y doña Tula viven en ese universo, claro que sí. ¿Te imaginas qué conversaciones tan interesantes deben de tener cuando se junten a merendar? ;)

Besitos.