miércoles, 4 de julio de 2012

Inglis pitinglis

(Primera parte)

Hace mucho tiempo oí a un médico en la tele decir que había dos cosas que los españoles pretendían siempre conseguir en poco tiempo y sin esfuerzo: adelgazar y aprender inglés.


Parece que sí, que a muchas personas les parece que un idioma se puede aprender en cuatro ratos, o en un par de meses.
Y también parece establecido y aceptado que a los españoles se nos dan mal los idiomas en general y el inglés en particular y que por   más empeño que pongamos en aprender  nunca pasamos del consabido ‘nivel básico’.


Para comprobar tanto lo uno como lo otro no hay más que poner la tele en dos meses del año muy concretos: septiembre y enero.
En septiembre abundan los anuncios de fascículos y DVDs para aprender el idioma como decía aquel médico: sin esfuerzo y en menos que canta un gallo.
Y en enero, los telediarios se llenan de reportajes sobre propósitos de año nuevo, y los más repetidos, año tras año, son: ir al gimnasio, dejar de fumar y… aprender inglés, of course.

Hay muchas estadísticas y estudios que señalan que los españoles somos los europeos que menos idiomas extranjeros hablamos y la población con menor porcentaje de hablantes de inglés.

Y hay también muchas explicaciones sobre  el porqué de esta circunstancia.

Una de ellas es que en España vemos las películas dobladas al español, al contrario que en la mayoría de los países, que las ven en versión original subtitulada.

En esto hay bastante de cierto. No es que por el hecho de ver películas en inglés ya vayamos a salir hablando como Dickens, claro, pero sí que ayudaría mucho. Porque si estuviéramos acostumbrados  a los sonidos de otros idiomas, nos resultaría más fácil reconocerlos y reproducirlos. Además la comunicación en esos idiomas nos resultaría algo natural, y esto representa un buen trecho del camino. Si las películas y las series son parte de nuestra vida cotidiana, igualmente lo serían los idiomas que se hablan en ellas.
Y lo que nos resulta natural, cotidiano y útil, se aprende mucho más fácilmente que lo que nos parece ajeno y sin aplicación práctica.

Otra explicación muy repetida y también muy cierta, es que nuestro sistema educativo es poco eficaz. Bueno, esto se podría aplicar a cualquier asignatura, para qué vamos a engañarnos, pero esa es otra cuestión.

Lo que sí es esta cuestión es que la lengua inglesa se ha enseñado siempre en España ‘a la antigua’, con métodos obsoletos con los que se aprende, como mucho, a leer y escribir el idioma, pero no a comunicarse personalmente.
Es decir, se enseña el inglés como se enseña el latín, como una lengua muerta.

Hasta hace unas décadas esto quizá no importara mucho, porque no había ni el interés ni los medios ni las razones que hay hoy día para viajar, para ir a otros países y establecer contacto con hablantes de otras lenguas, ya sea por ocio o por negocio.
Es decir, comunicarse oralmente en lenguas extranjeras no era tan necesario ni tan cotidiano como hoy.

Pero el problema es que mientras las circunstancias y las necesidades comunicativas iban cambiando, nuestros métodos de enseñanza, centrados en ejercicios gramaticales repetitivos,  seguían siendo los mismos, llegando a ser sencillamente inútiles.
Ahora empieza a haber más conciencia de esta necesidad de enseñar inglés para hablarlo, para conversar, pero llevamos un retraso monumental con respecto a la mayoría de países europeos y muchos no europeos. 
                                                             






El bilingüismo, por no decir el poliglotismo, es un estado natural de los ciudadanos de esos países, mientras que para nosotros es todavía una novedad.
Hay una tercera explicación, que bien podría haber sido establecida por Homer Simpson y que pretende solventar esta cuestión por las buenas y definitivamente. Es la que dice que los españoles, simplemente, no estamos capacitados para hablar inglés.
Ea, no te empeñes que eso no es para nosotros.
O, en palabras de Homer, “esto nos enseña que no hay que intentar hacer cosas”.
No sé yo muy bien en qué consiste eso de “no estar capacitados”, pero desde luego no creo que tengamos ninguna tara biológica que nos impida el bilingüismo.
Lo que sí creo es que hay determinados factores, que he podido observar personalmente, que influyen muy negativamente en nuestra predisposición a aprender idiomas.
Algunos me resultan realmente curiosos, y a partir de la observación de los mismos he elaborado yo mi propia teoría.

13 comentarios:

juann dijo...

Dios mío, como en las series antiguas, nos dejas en ascuas, acabando el "episodio" en el mejor momento.He leído la entrada con fruición y espero-con-ilusión (look forward to)la segunda parte. Por cierto, yo también tengo una teoría más o menos "homersimpsoniana", pero me morderé la lengua hasta que tú digas la tuya.
WWW (What a Wonderful Work).

Sara dijo...

Ay, Ángeles, lo has dejado en lo mejor. ¡¿Para cuándo esa segunda entrega?! ¡Me muerdo las uñas!

Besitos

Ángeles dijo...

juann, TYVM (thank you very much). Me congratula que te haya parecido interesting. No me sorprende que tú también tengas tus propias teorías sobre el asunto. Ya me informarás.

Sara, muchas gracias por tu entusiamo. La segunda entrega no se hará esperar, por el bien de tus uñas :-)

MJ dijo...

¡Me ha encantado el título! :-) Ja, ja, ja.

Creo que tienes mucha razón, que si uno no está habituado a escuchar hablar otro idioma, a escuchar otros sonidos, lo tendrá mucho más difícil a la hora de aprender otro idioma.

Viajando me he dado cuenta de lo importante que es saber hablar inglés, a veces me he sentido nadie sin el inglés y me ha dado rabia.

Pero también tengo que admitir que si estoy en mi país y escucho a dos extranjeros hablando por la calle, aunque suene de lo más raro, me gusta no entenderles, me gusta que sea extraño para mí pero ellos se comuniquen perfectamente, me hacen pensar en la cantidad de caminos que ha tenido que seguir el ser humano para entenderse, en los siglos transcurridos, en la evolución de las lenguas, en las que se habrán extinguido...

Pero no estoy de acuerdo contigo en todo. Hay muchos extranjeros que no pueden, no quieren o no les entra en la cabeza aprender otro idioma, no solo ocurre eso aquí. Por mi trabajo sé que hay una gran cantidad de extranjeros que llevan en España muchos años, conozco incluso gente que lleva más de veinte, y no saben decir ni "Hola". ¿No están genéticamente preparados para hablar castellano? Yo creo que simplemente, no les interesa aprenderlo, ni siquiera en un nivel básico para entenderse con su entorno. Eso me parece mucho más grave que una persona que solo hable su lengua materna en su propio país de origen.
Me parece que los españoles somos demasiado comprensivos en ese sentido, que nos desvivimos por entender al que habla dos palabras en castellano, que lo animamos diciendo que lo hacen bien, que ponemos los carteles en otros idiomas y tenemos traductores en los hospitales, en las compañías telefónicas... Cosa que no se puede decir de la mayoría de los países.

Como los restantes lectores, estoy deseando saber tu teoría de porqué los españoles no hablamos inglés y estoy segura de que tendrá mucho de acertado.

¡Uy! En la segunda parte prometo no poner una parrafada semejante.

Trolling Like Crazy dijo...

Mi propia teoría (¿quién no tiene una?): La gran distancia fonética que existe entre inglés y español. La variabilidad de vocales del idioma inglés —se dice que hay entre 29 y 32 sonidos vocálicos— y la abundancia de consonantes finales mudas (que en un ambiente ruidoso apenas se oyen), lo alejan mucho de los sonidos planos del castellano, y de otros idiomas aparentemente más exóticos pero sin embargo, mucho más próximos fonéticamente al español. Por ejemplo: ruso, islandés, vasco…

Los propios angloparlantes reconocen que el inglés es un idioma fonéticamente muy ambiguo, y que sólo el contexto, la entonación y en conjunto el hábito, les permite comunicarse con cierta facilidad.

Los ingleses pronuncian con gran precisión, deletreando si es preciso, mientras que un español entiende a otro sin dificultad aunque farfulle o se coma la mitad de las letras: el español es mucho más redundante que el inglés. Esta anécdota lo muestra: cuando se lee una cuenta atrás en inglés, se omite el cinco ("five") para evitar confundirlo con "fire" (fuego).

Saludos.

Ángeles dijo...

Bueno, MJ, es que lo que planteas son cuestiones ajenas a esta entrada, que trata de "los españoles y la lengua inglesa". Lo que ocurra en el caso de hablantes de otros idiomas respecto al español no es lo que nos ocupa aquí, y no pretendía dar a entender lo que parece que has interpretado. Siento no haberme explicado mejor.

Muchas gracias por tu aportación, como siempre.

Ah, y con respecto a la segunda entrega, bajad las expectativas, please ;-)

Ángeles dijo...

Trolling like crazy, muchas gracias por tu comentario y tus aportaciones.
Yo siempre he considerado también que la gran diferencia fonética entre el español y el inglés representa buena parte del problema, aunque algunos expertos señalan que este factor no es tan relevante, pues hablantes de lenguas también muy diferentes fonéticamente del inglés no tienen las dificultades que tenemos nosotros. De todas formas, no lo he incluído en los argumentos de esta entrada porque al fin y al cabo es algo inherente al hecho de aprender un idioma extranjero. Cualquier idioma puede ser muy diferente a otro en aspectos determinados.

Por otro lado, permíteme que discrepe en que "los ingleses pronuncian con gran precisión". Esto ocurre en determinadas circunstancias y en el caso de personas con cierto nivel cultural, sin duda. Pero lo mismo pasa en español y supongo que en todos los idiomas. Y te aseguro que he oído 'farfullar' a muchos españoles a los que no he conseguido entender. Y a muchos ingleses también, desde luego.

Ah, lo de la cuenta atrás sin el 'five' me ha resultado muy sorprendente, no tenía noticia de ello.

Thank you.

JuanRa Diablo dijo...

Te mereces estar "under pressure", porque eres tú la que lo expones con tanto salero que ahora todos queremos más, y más y más y mucho más.

Es muy cierto que en todo mi tiempo de estudiante no hacíamos más que repasar una y otra vez lo mismo cada curso. Uno llegaba al instituto y se encontraba que el nivel general de inglés era tan bajo que casi se volvía a empezar de nuevo por el TO BE.

And claro, era de un BORING que ni te TALE. :P

PD. Cell finiquitado ;)

Ángeles dijo...

Muy bien, JuanRa, estoy under pressure y encima es culpa mía. What a bad roll!

Lo que cuentas de las clases de inglés en el instituto sigue ocurriendo igual, solo que ahora las clases van aderezadas con un poco de tecnología.
O sea, que sigue siendo de un boring que ni te tale :DDD

PD: looking forward to your impressions.

Trolling Like Crazy dijo...

Hay otra causa de nuestras dificultades con el inglés que no me resisto a mencionar, con tu permiso: nuestro desmedido miedo al ridículo.

Para hablar un idioma extranjero hace falta un cierto coraje, hay que lanzarse y empezar a hablarlo aunque sepamos que lo hacemos de forma imperfecta. Y somos demasiado orgullosos para dar ese paso y exponernos a las chanzas de los demás.

He observado en muchas ocasiones que, cuando un español, en presencia de compatriotas pronuncia algo en un idioma extranjero y lo hace con suma corrección, la reacción de los otros es de burlas y bromas, en vez de admiración o sorpresa, que sería lo lógico. Lo cual reafirma el lamentable verso, «desprecia cuanto ignora», que originalmente Machado decía de Castilla, pero que creo es extensible por desgracia a la mayoría de los españoles.

Saludos.

Ángeles dijo...

Gracias, TLC por esta nueva aportación, con la que estoy de acuerdo.
Algo de ese miedo al ridículo menciono en la segunda parte de esta entrada, que espero tengas a bien leer.

Y en cuanto al «desprecia cuanto ignora» de Machado, es efectivamente un acertado retrato que se puede aplicar a muchos.

Un saludo.

loquemeahorro dijo...

"El inglés se enseña como una lengua muerta, como si fuera el latín".

¡Sí, sí, sí! Lo dije en mi blog y lo repito aquí: Se enseña fatal el inglés, no se escucha nada (y menos a un nativo) y además (por lo menos en mis tiempos) era una asignatura de segunda.

Y como ha dicho JuanRa Diablo, se repetía TODOS los años los mismos contenidos, siempre se estaba partiendo de cero (poco más o menos), y nunca jamás se avanzaba.

Ángeles dijo...

No sabía, loque, que el inglés se hubiera considerado en algún momento una asignatura de segunda.
Pero hoy, que teóricamente se considera de primera, se sigue enseñando como si fuera de segunda.
La cosa tiene delito, ¿eh?

Y lo de repetir siempre lo mismo sin salir de un sitio, también sigue igual...