miércoles, 13 de junio de 2012

Premios Gamba 2012. Donde el zapping me lleve


Últimamente mis ocupaciones personales me dejan poco tiempo para ver la tele y leer la prensa. Esto repercute de forma positiva en mi salud, claro, pero de forma negativa en el número de entradas que dedicamos aquí a los medios de comunicación, esos que tan buenos momentos de befa, mofa y asombro nos han proporcionado.

Aun así, aun siendo pocas las ocasiones de tropezar con equivocaciones, pifias, resbalones y patinazos, lo cierto es que basta con asomarse de vez en cuando a los medios para encontrar errores que cualquier maestro señalaría con boli rojo.

Los fallos que encontramos en los medios de comunicación son, ya lo sabemos, variopintos y diversos: palabras mal empleadas, oraciones mal construidas, párrafos inconexos, preposiciones innecesarias o inadecuadas, ambigüedades, incongruencias, expresiones vulgares… es decir, todos los errores que se pueden cometer se cometen.

La mayoría de las veces las frases tontas se producen, me parece a mí, por simple ignorancia, por desconocimiento de los usos más elementales del idioma. Pero otras veces se pueden achacar a la falta de cuidado, a esa bella tradición de hacer las cosas a lo tío Diego, a la buena de Dios, como salgan, total, qué más da.

Supongo que eso es lo que le pasó a quien redactó el texto de un reportaje de Antena 3 sobre un niño desaparecido. Se nos dice que la madre recibió una llamada y que escuchó una voz que decía “Mamá, por favor, ayúdame”.
Y añade la voz del reportaje: “Tres palabras que escuchó la madre del niño por teléfono”.

Nunca se me han dado bien las matemáticas, desde luego, pero es que yo cuento cuatro palabras.
A no ser que “porfavor” sea una sola.

Otra de recuentos: en un telediario hablaban de un detenido por la policía, y resultó que el presunto asesino tenía en la casa “un fusil, una metralleta y varias armas”.
Lo cual es como decir que había un perro, un gato y varios animales. Me parece.

Y hablando de presuntos: en un programa de La Sexta oí que se referían a Iñaki Urdangarín como “el presunto yerno del rey” y “el presunto duque de Palma”.

De este señor se supone que ha cometido un delito monetario, que ya es bastante, pero ahora además también se supone que es yerno del rey y duque de Palma.
Inaudito.

Otro día el zapping me llevó hasta un concurso de preguntas y respuestas. Esto me pareció suficientemente interesante como para quedarme un ratito viéndolo, y no hizo falta más que eso, un ratito, para que me saltara a las orejas un nuevo candidato a los Premio Gamba. Y fue ello que la presentadora, asombrada ante las explicaciones de un concursante, dijo que era ella la que parecía “una concursanta”.
También podría haber dicho participanta, por supuesto.

Las páginas de internet también proporcionan ejemplos de patinazos gramaticales, como es bien sabido. Pero lo más grave es que esos resbalones nos los encontremos precisamente en páginas dedicadas a la gramática. Es el colmo de la incongruencia, ¿verdad? Pues en este parrafito podemos apreciar no uno sino dos tropiezos: la palabra conjugación sin tilde, y la expresión asimismo separada en dos. Así mismo vale.

Ahora viene una pequeña colección de frases redactadas con un cierto nivel de incompetencia:

-En un telediario hablan de un pueblo que está dividido por la vía del tren, y dice el reportero: “Los habitantes de A Porriño están, literalmente, partidos por la mitad”.
Pero salían imágenes y la verdad es que todo el mundo estaba entero. No sé…

-En Antena 3 informan sobre la huelga del 29 de marzo, y un reportero dicharachero, que se encuentra en una calle donde se han producido altercados, dice que algunas personas “están esperando a que capee el temporal”.

Me figuro yo que estarían “esperando a que amaine el temporal”. O, en todo caso, estarían “capeando el temporal”.

Bueno, por lo menos la palabra ‘temporal’ estaba bien.
Por cierto, esto es un buen ejemplo de ese fenómeno léxico-semántico que los lingüistas denominan “potaje mental”.

-En la edición online de un prestigioso diario, leo un artículo sobre la nueva y completa traducción del clásico de Defoe. En el artículo se lee que la novela ‘Robinson Crusoe’ circulaba “en una quincena de secuelas”.

Quincenas las hay de días, de meses y también de notas musicales, según he aprendido recientemente en el diccionario. Pero de secuelas no. Por lo menos según el diccionario.

-En un documental de TV2 sobre Eduardo VIII y su amada Wallis Simpson, se dice que él le regalaba a ella “joyas de decenas de miles de euros”.

Sí, sí, euros. En los años 30. Y en Inglaterra.

En fin, como se ve, basta con dejarse llevar por el zapping o el googling para dar un repullo lingüístico detrás de otro.

¿Qué nuevos casos de impericia gramatical nos aguardarán? Pronto lo veremos…

image photo : Television set

13 comentarios:

loquemeahorro dijo...

Mujer, el niño dijo cuatro palabras, pero la madre, con los nervios, solo oyó tres ;-D

Me ha encantado lo del "presunto yerno del rey". Hombre por favor, si la boda la pusieron en la tele y todo, no creo que haya muchas dudas.

Yo creo que mucha gente piensa que cuando hablan de alguien acusado de un delito, debe añadir "presunto" a todo lo que diga de él. "Presunto rubio", por ejemplo.

Y respecto al "literalmente". Me encanta, se oye un montón.

Y pobres los de ese pueblo ¿eh? Lo que se sufre en el mundo rural.

Manuela dijo...

Lo de "potaje mental" me parece todo un acierto.
Pues sí, basta con mirar un poco la tele para sacar unos cuantos premios de estos.
Yo, que escucho bastante la radio, te diré que el panorama no es mejor.
Hoy mismo, un locutor de RNE, al que le pillo bastantes gazapos, decía de no sé qué colectivo, que la cifra se situaba en el entorno del 45 %. Vamos, que las cifras se sitúan en ambientes en lugar de poder ser números aproximados (en torno a).

Siempre digo que errores cometemos todos los que trabajamos con la palabra, pero es que algunos se empeñan en errar por no tomarse la molestia de consultar un diccionario.

Más modestia y más amor por nuestra lengua es lo que hace falta para atajar la ignorancia.

Un abrazo.

Sara dijo...

Excelente artículo, como siempre.

Yo detecto pocos gambazos porque no pongo la tele nada más que para ver los informativos y el Pasapalabra, pero aun así me quedo de piedra con los errores gramaticales, ortogtáficos, etc. que cometen nuestros insignes políticos y periodistas. Por ejemplo, la rueda de prensa de Rajoy anunciando el rescate (o como él quiera llamarlo) fue un delirio de despropósitos verbales.

Un abrazo

juann dijo...

¡Qué alegría que vuelvan los premios gamba! Mi sección favorita de este sitio favorito. Es verdad que no hay más que poner la oreja y te llueven los gambazos por doquier. A veces incluso nos pasan desapercibidos porque -al menos en mi caso- no prestamos mucha atención a lo que se suelta por radios y televisiones, ese cúmulo de banalidades y reiterativos sonsonetes que nos hemos acostumbrado a oír como el que oye llover. Pero tú tienes la paciencia de un cronista que da fe de las numerosas agresiones que sufre nuestra lengua en estos modernos tiempos en que cualquier pelanas se mete a redactor. Así que sigue ahí, dándoles caña.

Ángeles dijo...

Gracias, Loque, me ha encantado lo de 'presunto rubio'. Ya mismo dirán "El presunto padre de los niños desaparecidos se encuentra literalmente acorralado."
Tú dales tiempo.

Manuela, me dejas 'literalmente' chafada: yo pensaba que la radio era un medio más cuidadoso con el idioma. Se nota que no la escucho.
Y sí, a algunos les vendría bien una dosis de modestia y de conciencia de propia ignorancia.
Un saludito.

Gracias, Sara. Si ves los informativos tropezarás con gambas de diverso calibre a cada paso, porque parece que lo hacen a conciencia. Pero será que, como dice juann, ya nos hemos acostumbrado a oírlas y nos pasan desapercibidas. A lo mejor es mejor así, quién sabe.
Saludos.

Muchas gracias, juann. Y te aseguro que para escribir esta entrada he hecho una selección de los patinazos que he ido recogiendo últimamente. Me hubiera quedado excesivamente larga si los incluyo todos.
Me ha encantado lo de 'pelanas', ji-ji.

Manuela dijo...

No quisiera ser pesada, Ángeles, pero ¿has leído cómo maltrata nuestro idioma la periodista Silvia Tarragona? Su programa de radio (RNE) comienza a las doce de la noche, pero también se puede escuchar por Internet a cualquier hora.
Lo de esta señora clama al cielo. Y ahí sigue, sin propósito de enmienda...

http://conpropositodeenmienda.blogspot.com.es/2011/09/silvia-tarragona-sin-proposito-de.html

Ángeles dijo...

¿Pesada, Manuela? En absoluto.
Voy a leer lo que me dices, con un poquito de miedo en el cuerpo ;-)
Gracias.

JuanRa Diablo dijo...

Son unas gambas de lo más jugosas, jeje.
¿Sabes qué estaba pensando? Que quizás algunos de estos reporteros dicharacheros o presentadores de lengua resbaladiza se percaten de sus patinazos a posteriori y entonces piensen:
"Más vale que no me haya escuchado Ángeles, o me sacará a la palestra" :D

Yo la última gamba, la de los euros tampoco la entiendo, sin embargo tú vales un potosí y muchos maravedíes.
Ya ves.

Ángeles dijo...

Pues mira, JuanRa, estaría bien que los reporteros dicharacheros y similares leyeran los blogs (no este, sino otros mucho mejores que hay)en los que se deja constancia de sus resbalones. A lo mejor les daba corte y se esmeraban un poquito.

Ay, qué bonito lo del potosí y los maravedíes. Mi autoestima y yo te lo agradecemos muchísimo, de todo corazón.

MJ dijo...

¡Qué buenas gambas! ;-)

Yo creo que a más de un reportero le tiene que dar vergüenza, pero bueno, si eso lleva al propósito de enmienda, bienvenido sea.

¡Ah! ¡A ver más tele, que no nos podemos quedar sin nuestros divertidos premios gamba! :-P

Ángeles dijo...

Gracias, MJ, me alegro de que te haya gustado esta "ración de gambas".

Je-je, no te preocupes, que por poca tele que veamos, candidatos a los Premios no nos van a faltar.

Saluditos.

Mae Wom dijo...

A mí me encanta que sigan metiendo la "gamba" porque así puedo disfrutar de entradas tan fantásticas como ésta ;)

Ángeles dijo...

Je-je, muchas gracias, Mae Wom.
Ahora que lo dices, es verdad: si no metieran la gamba de vez en cuando, cuánto interés perderían las noticias, ¿eh?
Saludos.