domingo, 18 de abril de 2010

Los títulos de las películas, VI

(Para Sara)

(viene de aquí)
Siguiendo con el asunto de la entrada anterior, traemos a colación otro ejemplo de lío tremebundo con los títulos de las películas, sus secuelas y sus versiones.
En 1977, Francois Truffaut dirigió L’homme qui aimait les femmes, que tiene en español dos títulos, dos: la traducción del original y otro inventado. Es decir, El hombre que amaba a las mujeres, por un lado, y El amante del amor, por otro.


Esto ya sería suficiente para confundir al público:
-A mí me encanta una de Truffaut que se llama El hombre que amaba a las mujeres.
-Esa no la he visto, pero te recomiendo otra suya que a mí me gustó mucho, El amante del amor.



Pero la cosa tiene más complicación. En 1983 Blake Edwards hizo una versión del film, llamada The Man Who Loved Women, es decir, el título original francés traducido al inglés. Lo lógico.
Pero cuando tocó estrenar esta versión americana en España, la lógica se acabó. Porque lo suyo hubiera sido estrenarla como El hombre que amaba a las mujeres, respetando el título de Blake Edwards y por ende el de Truffaut. O en todo caso, con el segundo título español, El amante del amor, en un acto de coherencia (qué ilusa soy) que minimizara en lo posible el caos titulero, y para que el público más avezado supiera de qué se trataba.



Pero no. Aquí la bautizaron como Mis problemas con las mujeres.
La razón debió ser, como sospecho normalmente, que el distribuidor de turno se creía muy simpático y, por supuesto, más original que Truffaut y Edwards juntos. 
 

No se vayan todavía, amigos, que aún hay más.
Vaya usted a un establecimiento del ramo y compre la película  francesa. Está editada en DVD con el título de El amante del amor. Vale, se acepta.
Pero es que cuando ponga usted el disco y salga el menú, se encontrará con que aparece el título de Mis problemas con las mujeres (!!!).
Es decir, que a la película de Truffaut le ponen el título que se inventaron aquí para la de Blake Edwards.
Esto lo que se dice rizar el rizo. O no tener ni idea, que también puede ser.



Pero seamos justos. No es España el único país donde se trastocan los títulos originales de las películas. No, al contrario, se trata de una manía internacional, y lo veremos próximamente.

               

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Querida Ángeles: Te agradezco tu dedicatoria. Eres muy amable y detallista.
Precisamente ahora, estoy pendiente de ver esta película, aunque, la verdad, me he quedado con la duda de con qué título he de buscarla.
Como siempre, tu artículo rebosa humor e ironía, además de un prodigioso sentido común al señalar lo "listos" que se creen algunos traductores que adolecen de la más mínima imaginación o se exceden en ella tergiversando, con terminología cretina, los títulos originales que tan bien están.
Sara.

Ángeles dijo...

No hay de qué, Sara.
Gracias por tu comentario, como siempre generoso y atinado.

loquemeahorro dijo...

Me ha encantado el diálogo entre los dos que han ido a ver la misma película y no lo saben.

Anónimo dijo...

Muy bueno tu artículo, como todos. Además, como no estoy seguro de haber visto la película, tomo nota del título (es un decir, je je). Si la dirigió Truffaut y la recomiendas tú, es una doble garantía de calidad.
FR

Ángeles dijo...

Muchas gracias, loque. A mí me encanta que te encante.

Ángeles dijo...

Pues sí, FR, la película es estupenda, como cabe esperar de Truffaut. Divertida y con enjundia, no te la pierdas.
Muchas gracias por tu amable comentario.

Anónimo dijo...

Muy buena tu entrada, como siempre. Dejas en evidencia al más pintado... y desde luego, los traductores de los títulos de las películas se las pintan solos para liar la cosa más y más.
Como dice el refrán: mal de muchos, consuelo de tontos. Pero he de admitir que me tranquiliza un poco que no seamos los únicos en cometer burradas del tipo que comentas en tu entrada. Quedo a la espera del tema que tratarás próximamente :-)
MJ

Ángeles dijo...

Muchas gracias, MJ. Espero que te guste el próximo también.