viernes, 26 de junio de 2009

Mis palabras favoritas

El pasado 20 de junio se celebró el día del español, por iniciativa del Instituto Cervantes. Se trataba de festejar nuestro idioma, que une a más de cuatrocientos millones de personas, aunque no nos lo creamos.
Una de las actividades llevadas a cabo para tal acontecimiento ha sido una votación, a través de internet, para elegir la palabra más bonita del idioma.
Recuerdo haber oído hablar de otras votaciones similares, en ocasiones anteriores, y convocadas por otras entidades. Pero en esos casos, las palabras se votaban por su significado. Y era un aburrimiento, porque siempre ganaban las mismas, y además se sabía de antemano cuáles iban a ser: amor, madre, amigo, paz… lo cual resultaba un poquito empalagoso, la verdad.
Pero ahora parece que se ha tenido en cuenta la forma, la combinación de letras y sílabas, y el sonido. Y la ganadora ha sido malevo, que a los españoles precisamente puede que no nos suene mucho. Aparece en el diccionario de la RAE como palabra usada en Argentina, Bolivia y Uruguay, para referirse a persona ‘de hábitos vulgares, propio de los arrabales’; ‘maleante, malhechor’, y ‘Hombre matón y pendenciero que vivía en los arrabales de Buenos Aires’.
A mí me suena más malevaje, por el grupo musical, y ahora sé que un malevaje es un ‘conjunto de malevos’. Todos los días son de aprender.
Yo, supongo que como todo el mundo, también tengo mis propias palabras favoritas, que son muchas. Entre ellas están: azul, libélula, anélido, brisa, clepsidra, lapislázuli y caracola . A mí me parecen fantásticas. Y tampoco están mal: papel, balaustrada, sofá, pusilánime y ocarina.
Y también tengo palabras ‘desfavoritas’, o sea, que no me gustan nada, y también son muchas: chorizo, morcilla, leche, nuera, cuñado, palangana, perro, chillido, servilleta, cartucho...

Pero se puede establecer otra categoría de palabras, aparte de las bonitas y las feas, que es la de las palabras graciosas. A mí me parecen muy graciosas éstas: peliagudo, badulaque, floripondio, velocípedo, mequetrefe, alícuota, alboroto, coliflor; muchos términos lingüísticos, como onomatopeya, retruécano, sinécdoque, pleonasmo, estrambote, y con mención de honor, epanadiplosis…
Pero una de las mejores, si no la mejor, es un término de geometría: paralelepípedo.
A mí me gustaría que estas palabras fueran más comunes, para usarlas con más frecuencia, y así nuestro discurso sería mucho más florido, rimbombante (otra genial) y festivo. Podríamos decir cosas como:

-¿Dónde has puesto las sinécdoques?
-Están ahí, con los pleonasmos.
-Ah, vale, es que como están delante los retrúecanos…

O también:
-Qué ricos están estos paralelepípedos.
-Pues si les pones un poco de estrambote, están mejor todavía.

Y con esto se confirma una vez mas que sobre gustos y colores no discuten los doctores.

Por cierto, ¿cuales son tus favoritas?

lunes, 15 de junio de 2009

Los títulos de las películas, III

(viene de aquí)

En los casos anteriores, los títulos españoles son buenos y parecen necesarios. Pero también hay películas con las que ocurre todo lo contrario. Hay una de Kenneth Brannagh titulada Dead Again, que es fácil de traducir y perfectamente adaptable a nuestro idioma ("muerto otra vez","morir de nuevo", o cualquier variación sobre esta idea). Pero le pusieron el absurdo título de Morir todavía. Seguramente el 'titulador' pensó que estaba marcando un hito en la historia de la creatividad, pero lo que consiguió fue una frase absurda, una expresión incoherente, gramaticalmente incorrecta y que no significa nada ni tiene valor poético, ni nada de nada. Es probablemente el título más innecesario que se pueda encontrar.

A mi modesto entender, tampoco era necesario 'reconstruir' el título de Spellbound, la famosa película de Hitchcock que aquí conocemos como Recuerda. Yo creo que no hubiera estado nada mal traducir simplemente "Hechizado", que suena bien, es sugerente y tiene misterio, al margen de que Recuerda sea un buen título también.

¿Y por qué Sonrisas y lágrimas se tituló así, cuando podría haber sido perfectamente fiel al original -The Sound of Music- y llamarse "El sonido de la música"? ¿Es que no es un título sobradamente musical, sonoro y reflejo perfecto del espíritu del film?

Y con otras más moderna y recientes pasa lo mismo. Por ejemplo, Haunt Party se puede traducir perfectamente como "partida de caza", que tiene garra, es igual que el original, remite a la trama, y suena comercial. Pero la han titulado La sombra del cazador.
Lo mismo ocurre con Cuatro vidas, cuyo título original es The Air I Breath, que en español queda tan bonito como "el aire que respiro". A mí lo de "Cuatro vidas" me parece gratuito y además mucho menos atractivo.

Pero donde la cosa se pone como para llevarse las manos a la cabeza es en las comedias y comedietas de grosor diverso. En estos casos, los títulos que les ponen aquí no sólo tienen poco o nada que ver con el original, sino que son de una vulgaridad notable. Unos ejemplos recientes:

-Step Brothers ("hermanastros") se convierte en Hermanos por pelotas.
-Meet Dave ("éste es Dave", o "les presento a Dave"), es "Atrapado en un pirado".
-Forgetting Sarah Marshall ("olvidando/olvidar a Sarah Marshall"), se titula en español Paso de ti.
-St. Trinian's ("las alumnas -o las estudiantes, o las chicas- de Saint Trinian") la titulan Supercañeras. El internado puede ser una fiesta.
-The Hangover ("la resaca") se titula aquí Resacón en Las Vegas.
-The Love Guru ("el gurú del amor") se tranforma en El gurú del buen rollo.
-Dance Movie. Vale, "película de baile" no parece un título, sino una definición, pero ponerle Despatarre en la pista tiene delito. ¿Es que no había un término medio?
-Y a la pobre Wild Child ("niña rebelde"), le han puesto Megapetarda (!)
-Para terminar, una que ya venía cargadita de por sí: Angus, Thongs and Perfect Snogging ("Angus, tangas y besuqueo total", más o menos), que aquí se convierte en Mi gato Angus, el primer morreo y el plasta de mi padre (!!!).

Pero, ¿quién se encarga de esto? Y sobre todo ¿qué concepto tiene de los espectadores? Parece, viendo estos títulos, que la consigna sea exagerar la nota, poner vulgaridad donde no la había y aumentar la dosis donde ya la hubiera.
No puedo ni quiero imaginar qué habrían hecho los 'tituladores' de hoy día con títulos como Some like it hot, Monkey Business, It happened One Night (Sucedió una noche)...


(Más películas aquí)

sábado, 13 de junio de 2009

Los títulos de las películas, II


(viene de aquí)
Un caso curioso es el de Monkey Business, ya que hay dos películas que se titulan así: una de los Hermanos Marx, de 1931, y otra de Cary Grant, de 1952.
En español, la de los Hermanos Marx es Pistoleros de agua dulce. La de Cary Grant, Me siento rejuvenecer.

“Monkey business” significa ‘travesura’, ‘gamberrada’, pero también se usa para referirse a una actividad absurda, una pérdida de tiempo.
En el caso de los Hermanos Marx, cualquiera de sus películas podría llevar ese título, porque a absurdos y traviesos no les gana nadie. Y Pistoleros de agua dulce es un título muy acorde tanto con la historia que cuenta la película como con ese humor díscolo y limpio de los maravillosos Marx.
Y en el caso de Me siento rejuvenecer, el título original adquiere además un doble significado, el figurado y el literal. Es un juego de palabras que se refiere al argumento de la película. Porque “monkey business” significa literalmente “asunto de monos”. Y resulta que aquí Cary Grant es un científico estrafalario que anda buscando el elixir de la eterna juventud, y mira por dónde, lo encuentra. Y como hay monos de por medio, en el laboratorio, el juego de palabras está servido, y lo que ya de por sí sería una historia divertidísima, se convierte en una película loca de remate. Y genial, por cierto.

Traducir el título sin más hubiera supuesto no sólo la pérdida inevitable del juego de palabras, sino que además “Asunto de monos” como título de película me parece que no tiene mucha gracia, ni suena bien, ni da idea de nada. En cambio, Me siento rejuvenecer me parece un título fantástico, gracioso, juguetón, que responde al propio espíritu de la película y que además da idea del argumento. Yo creo que en cuestión de títulos no se puede pedir más.

Siguiendo un poco más con los clásicos, hay otra comedia, aunque no loca sino romántica, de James Stewart titulada The Shop Around the Corner, para nosotros El bazar de las sorpresas. Quizá en esta ocasión el título español es demasiado imaginativo, porque, a mi entender, da una idea poco exacta de la historia. Pero sin duda es mucho más bonito, gracioso y mágico que el original (literalmente, “la tienda de la esquina”). De todas formas, lo que importa es que es otra película fantabulosa, y cuya influencia en la moderna Tienes un email es más que evidente.


Otros títulos clásicos y mitícos, que no son en absoluto traducción del original, pero suenan divinamente, son, por ejemplo:
-Solo ante el peligro, originalmente High Noon, que significa "mediodía". El título español sin duda resume perfectamente el argumento del film y además evoca claramente la romántica figura del héroe solitario. High Noon suena muy bien, en verdad, es breve y directo, y también se refiere al desarrollo de la película, con ese reloj implacable que va contando los minutos que faltan para la hora fatal. Pero como título en español, "Mediodía" no me parece gran cosa.
-Cuando ruge la marabunta, titulada en inglés The Naked Jungle ("la jungla amenazada"). Bueno, el título original, simplemente traducido no está nada mal, pero el español es colosal, sobrecogedor, porque lo de la marabunta da mucho miedo.
-Y qué decir de Centauros del desierto. A mí me parece uno de los mejores títulos de la historia, que habla de aventura, peligro, soledad, valentía... En comparación, el original, The searchers ("los buscadores") resulta un poco soso, ¿no?
-Para terminar, otro 'titulazo': Con la muerte en los talones. Nuevamente, la película sale ganando con el título español, que insinúa intriga, suspense, conspiraciones y peligros mil. El título original es muy sonoro (aunque parece que nadie sabe claramente a qué se refiere): North by Northwest; pero unas coordenadas geográficas (norte y nornoroeste) no transmiten ni la mitad de intríngulis que el nuestro, las cosas como son.


(Es probable que continúe)

lunes, 8 de junio de 2009

Los títulos de las películas



La semana pasada los alumnos comentaban en clase lo diferentes que son en muchas ocasiones los títulos originales de las películas de los que se les ponen es español.
Algunos decían que es una costumbre absurda y que se deberían limitar a traducir los títulos originales.

Es cierto que a veces es innecesario inventarse títulos nuevos que nada tienen que ver con los originales. Pero también es verdad que con mucha frecuencia no hay más remedio, si no se quiere dejar el título en su idioma original.
Y es que no es raro que un título de película resulte, al traducirse, una frase sin sentido, o sin gracia, o incoherente; o que suene ‘rara’, poco natural; o simplemente que no suene bien, que no resulte comercial. Porque los idiomas no son calcos unos de otros; cada uno tiene su ‘personalidad’, y es frecuente que lo que en uno suena perfectamente natural, o ingenioso, o rítmico, o poético… en otro no tenga nada de esa esencia original.
Por eso a veces es necesario echar mano del ingenio –o simplemente del sentido común, o del espíritu comercial- y crear un título nuevo para estrenar la película aquí.


De todas formas, parece que poco a poco se impone la costumbre de estrenar las películas (por lo menos las de título inglés) con su nombre original, tal cual: Million Dollar Baby, Resident Evil, Ocean’s Eleven, Lost in Traslation, Passengers, American Gangsters, Outlander, etc.
Es lo que se hace desde siempre en la mayoría de los paises, aunque a veces también en ellos se adapta ligeramente el título. Por ejemplo, El Laberinto del Fauno es en Gran Bretaña Pan’s Labyrinth; La lengua de las mariposas es Butterfly; Marcelino pan y vino es The Miracle of Marcelino. Claro, en este caso, el título en español es una rima, la cual se pierde al traducirlo a otro idioma. “El milagro de Marcelino”, en cambio, da una idea más clara del contenido o la orientación de la película.
Por otro lado, Tacones lejanos es High Heels (“tacones altos”). Tacones lejanos tiene reminiscencias de la clásica Tambores lejanos y puede tener algo de gracia. En inglés, obviamente, se pierde ese juego de palabras, y se opta por un título acorde con el contenido del film.
En otros casos los títulos españoles se traducen literalmente si la gramática, la estética lingüística y el famoso espíritu comercial lo permiten: Spirit of the Beehive (El espíritu de la colmena); The Red Squirrel (La ardilla roja); Talk to Her (Hable con ella); All about my mother (Todo sobre mi madre); The Orphanage (El orfanato)…
Pero la mayoría de las veces se quedan en español. Y las películas, con subtítulos, claro. Nada de doblaje.

La cuestión es que hay ocasiones en las que ‘retocar’ el título parece una necesidad.
Hay de esto incontables ejemplos en el cine clásico. Recuerdo, por ejemplo, una película antigua, de los años cincuenta, cuyo título original es D.O.A. Estas siglas corresponden a ‘Dead On Arrival’ (literalmente, ‘muerto al llegar’), que es la fórmula que se usa en los informes oficiales para indicar

que la víctima llegó ya muerta, y cuyo equivalente en español sería "ingresó cadaver". Es obvio que en español no se podía mantener ese título formado por siglas. Y como lo de "muerto al llegar" no suena natural, e "ingresó cadáver" quizá no era muy adecuado para los años cincuenta, supongo que por estas razones se optaría por una frase intrigante y sonora como es Con las horas contadas.


Y seguramente algo parecido pasó con la famosísima y clásica Con faldas y a lo loco. El título original es Some Like it Hot, literalmente, “a algunos les gusta caliente”. Me imagino que tal título, el original, hace referencia a una frase de una cancioncilla popular, que continúa “a otros les gusta fría”, y que se refiere a esa comida tan británica llamada ‘porridge’, que es algo parecido a las gachas.
Pero en español, ese título habría sonado un poquito raro y sin referencia alguna. Parece claro que se imponía la necesidad de titular la película de otra manera. A mí Con faldas y a lo loco me parece un título afortunado, cómico, que hace referencia directa al argumento e incluye además esa expresión- “a lo loco”- que sí es muy popular para el espectador español.