jueves, 2 de abril de 2009

Los correctos incorrectos

Leo en un artículo del pasado mes de marzo, que el Parlamento Europeo quiere acabar con el lenguaje sexista de los textos oficiales.
Yo creía que eso era una manía exclusivamente española, pero ya veo que en todas partes cuecen habas.
Resulta que el lenguaje puede ser discriminatorio porque las palabras que acaban en 'o' suelen ser de género masculino, y si decimos 'los médicos' y 'los eurodiputados', puede parecer que nos estamos refiriendo sólo a señores con bigote.
Quienes opinan así olvidan una cuestión elemental: que en español -como en otros idiomas- el masculino no sirve únicamente para referirse a individuos de sexo masculino; sirve también para referirse a todos los individuos de una misma clase, ya sean de sexo masculino o femenino ('los gatos son felinos'; 'los romanos hablaban latín'...).

Pero según el artículo, en el manual de estilo que ha publicado el Parlamento Europeo se dice que la utilización de las formas masculinas con sentido genérico "se percibe cada vez más como una discriminación contra las mujeres". Pues claro, porque algunos se han empeñado en que así se perciba.

Antes de que empezaran a darnos la matraca con lo políticamente correcto no había ningún problema en decir 'Los alumnos irán de excursión acompañados por los profesores'. Y a nadie se le ocurría pensar que las alumnas y las profesoras se iban a quedar sin excursión, ¿a que no?

Y es que en el uso del género masculino para referirnos tanto a hombres como a mujeres, no hay ninguna intención discriminatoria ni sexista. Se trata simple y llanamente de esa ley o norma de toda lengua que es la economía expresiva.

No faltan voces que digan -y yo con ellas- que en Europa hay cosas más urgentes e importantes que hacer que andar enredando con las palabras. A este respecto, la directora del Programa de Género y Subjetividad de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales, dice que se trata de una "batalla simbólica", y que es importante llevar a cabo esa batalla porque "las palabras no son neutras, tienen sexo".
Pues no señora, las palabras no tienen sexo. Tienen sexo los seres vivos; las palabras tienen género, y en español, cinco nada menos: masculino, femenino, neutro, común y epiceno.

Lo que ocurre es que se suele dar por hecho que las palabras de género masculino aluden a personas de sexo masculino, y las palabras de género femenino a personas de sexo femenino. Y ya sabemos que no es necesariamente así.
Además del uso genérico de las palabras masculinas, tenemos el género epiceno, es decir, que hay palabras que aun teniendo género masculino o femenino se refieren a ambos sexos. Por ejemplo: el bebé, el cadáver, el personaje; la persona, la criatura, la víctima...
Pero, para llevarle la contraria al sentido común nos proponían, primero, hablar doble, diciendo los ciudadanos y las ciudadanas; los compañeros y las compañeras; los niños y las niñas... y como hablar así es obviamente una pesadez y un engorro, se pusieron a buscar otras fórmulas para evitar esa supuesta discriminación lingüística. Ahora proponen por ejemplo, en vez de los médicos, que es machismo puro, y en vez de los médicos y las médicas, que es una pejiguera, decir las personas que ejercen la medicina. De ello deduzco que para referirnos a los albañiles sin resultar sexistas habrá que decir las personas que ejercen la albañilería, y los bomberos serán las personas que se dedican, entre otras cosas, a la extinción de incendios.
Pues no sé qué es peor, si hablar doble o tener que construir a cada momento oraciones compuestas subordinadas adjetivas. Con lo fácil que era antes...
Esta costumbre de hacer siempre referencia explícita a los dos sexos me resulta a mí un tanto paternalista y un poquito ofensiva. La igualdad no está en utilizar el lenguaje de una forma determinada (e incorrecta), sino en los hechos. Porque, ¿de qué le sirve a una mujer que la nombren, que se diga trabajadores y trabajadoras, españoles y españolas ... si luego la despiden por quedarse embarazada o le pagan menos que a un hombre por el mismo trabajo; si no la contratan porque está gorda o porque tiene más de treinta años; si se desconfía de su capacidad para determinadas tareas por el hecho de ser mujer; si su marido sigue pensando que él tiene más derecho que ella al ocio y al descanso y que las tareas del hogar no son cosa suya...?
¿Creerán los 'feministas del lenguaje' que por eliminar una norma gramatical van a solucionar las desigualdades y las injusticias?
Para terminar, un ruego personal: a las mujeres que conducen aviones, por favor, no las llamen pilotas. Y a las que son perito industrial, judicial, etc, no las llamen peritas. Gracias.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy sutiles y extraordinarios argumentos en favor de nuestra lengua. Y muy adecuadas sentencias en favor de la igualdad. Mi enhorabuena. Si Pérez Reverte te leyera...

Victoria Abón dijo...

A tenor de toda esta temática tengo que comentar que precisamente en la facultad de periodismo nos tienen hechos un lío a los estudiantes (yo ya no lo soy pero lo fuí, y me imagino que siguen igual). Precisamente la profesora de lengua (asignatura obligatoria de 1º), es una ferviente defensora del uso no machista del lenguaje en el periodismo, pidiendo a los alumnos que utilicen ambos géneros en sus escritos, es decir, por ejemplo, "los alumnos y las alumnas", etc, o, si esto no puede ser, que busquen palabras y frases neutras, como: "las personas que trabajan en..." en vez de "los trabajadores", etc, etc. Y luego están los profesores que están en contra de este estilo, argumentando que eso es extender los textos imnecesariamente y hacerlos pesados y aburridos. Así que con esta guerra declarada, creo que va para largo y la gente se lía un montón. Nadie se acuerda que también hay términos que, siendo femeninos, incluyen a los dos géneros, digase, por ejemplo, periodistas, y nunca los hombres se han ofendido (creo).

Ángeles de los Santos dijo...

Gracias, Victoria. Es muy interesante contar con una experiencia personal sobre esta moda boba nada menos que en la Facultad de Periodismo, donde precisamente más se debería cuidar el uso correcto, lógico, coherente y exacto del idioma.

Sería también interesante observar cuántas veces esa profesora, y todos los que defienden este uso 'feminista' del idioma, hacen uso de ese masculino genérico que tanto deploran . Seguramente, un montón de veces cada día.

Anónimo dijo...

Más razón que un santo (o santa) tienes tú.
Dese luego, estamos en manos de unas autoridades que son imbéciles. Y ya no sólo en España, por lo visto.
¡Ostras! Que ya no me acordaba de lo de epiceno. (Epíceno, no, ¿verdad?)

carlos

Ángeles dijo...

Las autoridades, amigo , Carlos, stán para lo que están: para crear problemas, y no para solucionarlos como ingenuamente pensamos a veces.


No, epíceno, con acento en la pi :D que yo sepa, no.

Macondo dijo...

Gracias por dejarme este enlace. Toda la razón del mundo.

Ángeles dijo...


Muchas gracias por venir, Macondo.
Me alegra mucho que te haya gustado.