viernes, 4 de julio de 2008

Duma Key

Me pregunta una amiga sobre Duma Key, la novela más reciente de Stephen King, y francamente, no sé por dónde empezar, si por el título, por el argumento, por el estilo...

Ahora que lo pienso, acabo de establecer yo misma un orden. Me ha pasado como al poeta: burla, burlando, van los tres delante.

Duma Key (Cayo Duma) es el nombre de uno de los cayos de Florida, aunque tal nombre no existe en la realidad. Y es el lugar donde transcurre la historia que ocupa las 600 páginas mal contadas de la novela. ¡Ojo! Digo mal contadas porque no son 600 exactamente, no porque estén mal narradas. Todo lo contrario.

El protagonista es Edgar Freemantle, quien, tras sufrir un accidente que casi lo mata (como le ocurrió al propio King hace unos años), siente que su vida anterior ha acabado y tiene que empezar una nueva. Para ello se traslada a Duma Key en busca de paz y tranquilidad... y qué poco acierto tiene el pobre. Es lo que pasa por ser un personaje de Stephen King, que te llevas cada mal rato...
Como en un tiempo fue aficionado a la pintura, su médico le aconseja que vuelva a esa afición como terapia. Y con los cuadros que va pintando empiezan a ocurrir cosas...
En esta novela King vuelve a un tema que ya ha tratado en ocasiones anteriores, y que parece cobrar cada vez más importancia en sus historias: la influencia -positiva o maléfica- de la creación artística, no sólo en el propio escritor, pintor, dibujante... sino también en su entorno. Parece decir que el arte es en sí mismo una fuerza creadora, que empieza por crearse a sí misma, valiéndose del artista.

La historia es muy interesante y muy original, como suelen ser todas las de S.King, por lo que decir eso y nada es casi lo mismo: es algo que se da por hecho. Lo que a mí más me llama la atención, y ya me pasó con la anterior novela (Lisey's Story), es la profundidad, complejidad y riqueza de estilo que King ha ido consiguiendo dar a su obra con los años. En sus últimos libros el elemento fantástico o sobrenatural que ha sido siempre su rasgo más característico y evidente, ha quedado en segundo plano, dejando que sobresalga el trabajo literario en sí, el estilo, la forma, la trama y su estructura .

Esto no quiere decir que sus anteriores novelas fuesen un mero paseo por el túnel del terror escrito a la buena de Dios, ni mucho menos. Pero el elemento terrorífico estaba tan bien conseguido, era tan coherente y estaba tan bien contextualizado, que el estilo quedaba sin remedio en segundo plano. Sólo queríamos saber qué iba a pasar después.

Sin embargo, últimamente, mientras nos vamos enterando de lo que pasa, vamos disfrutando de un estilo literario muy personal, donde lo más evidente es el particular uso de las palabras: términos inventados por el autor, juegos de palabras, escritura fonética que reproduce una pronunciación o acento peculiar... y en Duma Key, además, muchas palabras y expresiones en español, en boca de un personaje que estuvo casado con una mejicana. Algunas me resultan un poco raras, pero no sé si es porque son expresiones propias del español de Méjico, que por desgracia no conozco, o porque Mr. King no tiene todavía muy controlado nuestro idioma. Pero no es nada que entorpezca la comprensión del mensaje, así que no problemo.

Me parece admirable y muy de agradecer, que un autor que lleva más de treinta años escribiendo y publicando con éxito mundial, siga sorprendiendo, creando, en el más estricto sentido de la palabra, aprendiendo y tomándose tan en serio su tarea, sin caer en la fácil tentación de acomodarse, darlo todo por hecho y dedicarse a verlas venir. Por algo es el rey.






5 comentarios:

Anónimo dijo...

A ti sí que da gusto leerte. Ya sabes que no soy una seguidora de King, aunque reconozco que si es el rey es por algo… entran ganas de leerse el libro…
MJ.

JuanRa Diablo dijo...

Es que Stephen King es mucho Stephen King. Y con la trayectoria que tiene (y la imaginación... ¡qué retorcido es y cómo sabe ponernos en vilo!) parece que ha dado con el secreto del éxito. Ya hace años que dio con él, ¿no crees?

No conozco Duma Key, pero eso de que haya un cuadro y elementos sobrenaturales me ha recordado a El retrato de Dorian Gray, de Wilde, que fue uno de los primeros libros que leí (nada apropiado para mi edad entonces)

Desde luego, pobre de aquel al que le toque ser protagonista en la literatura de este hombre xDD

Un saludo

PD. ¿Cómo he llegado hasta aquí? No lo recuerdo... :P

Ángeles dijo...

Anda, mira quién ha venido. Gracias!
Pues sí, SK encontró sin duda el secreto del éxito, aunque más bien lo traía de serie, porque triunfó de pleno ya con su primera novela, y en ello sigue.
A mí Dorian Grey también me fascinó de pequeña, aunque yo conocí la historia a través de una peli primero. De todas formas Duma Key va por otros caminos.
Saludo.

Anónimo dijo...

ME ha dado la risa con el "no problemo" (si es que eso sale así ni español de Méjico ni nada: es que este hombre ha oído campanas y no sabe dónde...)
Bueno, pues yo espero que con tu obra no pase lo mismo y no tome demasiada vida propia. O sea que no le quites el ojo de encima.

carlos

Ángeles dijo...

Gracias, Carlos.
A mí me gustaría que "mi obra" tomase vida propia... significaría que tengo una obra, je, je.

Ríete, ríete, no problemo ;)